miércoles, 22 de marzo de 2017

de Arthur Conan Doyle.


Título: El signo de los cuatro
Autor: Arthur Conan Doyle
Editorial: Orbis, 1987.
Páginas: 200 (TOMO completo-540).

Sinopsis.

El 30 de agosto de 1889 el editor de la revista estadounidense Lippincott’s Magazine, Joseph Marshall Stoddart, invitó a cenar a Conan Doyle en el lujoso hotel londinense Langham en compañía de Oscar Wilde. Durante la velada, Stoddart propuso a Doyle escribir un relato para su revista que no excediera las cuarenta mil palabras y por el que le pagarían cien libras. Ambos autores se comprometieron a escribir sendas novelas para la revista americana. Wilde escribiría El retrato de Dorian Gray, y Doyle El signo de los cuatro, en donde Holmes hacía su segunda aparición. 

En esta segunda entrega, a diferencia de la primera, Estudio en Escarlata, la acción y las investigaciones tienen lugar íntegramente en Londres -la señorita Mary Morstan, años después de la misteriosa desaparición de su padre, oficial de infantería en Bombay, recibe anónimamente cada año una gran perla por correo, hasta que un día le llega una misiva con una cita a ciegas y decide acudir a Sherlock Holmes- e incluye una trepidante persecución fluvial a través del Támesis.

En El signo de los cuatro Doyle sigue a rajatabla las leyes esenciales del género fijadas por Poe, que, según Borges, implican un «crimen enigmático y, a primera vista, insoluble» un «investigador sedentario que lo descifra por medio de la imaginación y de la lógica» y un «amigo impersonal y un tanto borroso del investigador» que lo cuenta todo.

Impresión personal.


Cómo podéis ver por la fecha de publicación de esta colección de tres Tomos, hace años que las historias de Sherlock Holmes duermen en mi estantería. Lo mismo le ocurre a otra colección similar de las novelas de Agatha Christie. De ambas colecciones intento todos los años leer alguna de las historias que contienen porque la verdad es que parece que no tiene mucho sentido que la novela policíaca sea una de mis predilectas y que aún no haya leído muchas de las novelas de estos dos soberbios autores. Este año además, me ayuda mucho más el Reto de Un lector Indiscreto "Nos gustan los clásicos" , así que espero repetir autor y protagonista a lo largo del año.

Las novelas o casos protagonizadas por Sherlock Holmes tienen para mi una maravillosa característica: son siempre casos cortos, rápidos y totalmente lógicos y autoconclusivos. Sin florituras, sin páginas de relleno que no ayudan ni a la resolución del caso, ni a su planteamiento oficial ni a la definición de los personajes que interactúan en cada uno de ellos.

En este caso, el segundo de la colección de novelas de Holmes, ambos amigos reciben la solicitud de ayuda de la joven Mary Morstan para que la acompañen a una cita a ciegas con alguien que le manda una misiva donde la convoca a una casa donde se le anuncia que se va a hacer justicia con ella. A margen de esto, Mary ha estado recibiendo todos los años una perla de regalo muy valiosa, de forma totalmente anónima. La historia se remonta al pasado de su padre, desaparecido hace años, en la India y está todo relacionado con el tesoro de Agra, un tesoro que desapareció en la India hacia 1890. Los tres (Mary, Sherlock y Watson) acuden a la cita y en la casa se encuentran con el cadáver del anfitrión, Bartholomew Sholto.

Como podéis imaginar, lo que en principio era sólo un misterio para averiguar quien manda las perlas a la señorita Mary y para qué la convocan, se torna en un caso donde nuestros amigos, sobre todo, Sherlock, junto a la inutilidad de Scotland Yard, acaban desentrañando, no sólo lo que aconteció en la India y quien robó el tesoro de Agra sino que además descubren quien está detrás de la muerte de Bartholomew.

Toda la historia la va contando el Doctor Watson, fiel compañero de apartamento de Sherlock Holmes, que en esta ocasión se implica ya mucho más en el caso que en la novela anterior, aunque aún le queda mucho para llegar a conocer todas las peculiaridades de su amigo. Por otra parte, conoceremos mucho más a Holmes, sus estados depresivos o de aburrimiento donde la morfina e, incluso, la cocaína le sirven de "escape" en esos estados donde no tiene nada en que pensar o nada que resolver. Holmes necesita del misterio tanto como el misterio lo necesita a él para ser descubierto y lo hace todo a través de la deducción, de la eliminación de aquellas posibles soluciones que son inviables y lo aproxima a la solución ideal. Egocéntrico, fanfarrón y engreído, la verdad es que a veces te choca y te provoca todas las censuras posibles. Pero no dejo de reconocer que su método es cuanto menos eficaz y resolutivo, a la vez que exitoso en todo lo que acomete.

En definitiva, un caso más de nuestro histórico detective. Un caso inteligente, narrado por Watson de forma tan descriptiva que no te falta detalle alguno para ir elaborando tus propias teorías mientras Holmes te queda al final anonadada con los detalles que a ti te pasaron inadvertidos. Como siempre he disfrutado de estas pequeñas historias llenas de inteligencia y sabiduría.


lunes, 20 de marzo de 2017


Esta semana la comienzo leyendo El ladrón de vírgenes de David de Juan Marcos para la Lectura Conjunta convocada por varios blogs. Como es un libro cortito de apenas 200 páginas, iré leyendo silmultáneamente Ana de Roberto Santiago, un buen tocho que apunta maneras por las opiniones que ido leyendo por las redes sociales. Mi mayor temor es lo mucho que pesa 😂


 SORTEOS.




Laky del blog Libros que hay que leer sortea un ejemplar de Grita, Geala de Alexandra Ousbourne.







Albanta del blog Adivina quien lee sortea dos ejemplares de No cierres los ojos de T.R. Ragan. 







También Albanta sortea un ejemplar de Eres la luz de mis ojos de María José Rivera.








miércoles, 15 de marzo de 2017

de Delphine de Vigan.


Título: Nada se opone a la noche
Autora: Delphine de Vigan
Editorial: Anagrama, 2016
Páginas: 376.

Sinopsis.

Después de encontrar a su madre muerta en misteriosas circunstancias, Delphine de Vigan se convierte en una sagaz detective dispuesta a reconstruir la vida de la desaparecida. 

Los cientos de fotografías tomadas durante años, la crónica del abuelo de Delphine, registrada en cintas de casete, las vacaciones de la familia filmadas en súper ocho o las conversaciones mantenidas por la escritora con sus hermanos son los materiales de los que se nutre la memoria. 

Nos hallamos ante una espléndida y sobrecogedora crónica familiar, pero también ante una reflexión sobre la «verdad» de la escritura, porque son muchas las versiones de una misma historia y narrar implica elegir una de esas versiones y una manera de contarla. Y esta elección a veces es dolorosa, porque en el viaje de la cronista al pasado de su familia irán aflorando los secretos más oscuros.

Impresión personal.

¡¡¡¡Qué tremendamente difícil es ser madre!!!!. 

Y digo que es difícil serlo en condiciones normales y cuasi idílicas de esas de familia "normal", felizmente avenida, vida rutinaria mezcla de creación propia y creación mundana según estereotipos de la época, de esas que se crean según cánones establecidos, se desarrollan, crecen y envejecen con una solidez envidiable. Y si ser madre en ese entorno amigable ya es todo un reto que nace y se supera día a día, en soledad o en equipo según sea tu consorte, cuando una es madre en unas condiciones personales y familiares, incluso sociales, no "normales", la cosa se complica hasta llegar a extremos tales como los que nos trae a su memoria Delphine de Vigan con esta historia, su historia y la de su madre Lucile. Al menos la historia de su madre que ella logra descubrir y desentrañar a base de mucho dudar, mucho superar obstáculos y y mucha valentía para no rendirse hasta llegar al final de los días de aquella a quien más se ama, de aquella que más nos duele.

Y también es tremendo ser hija!!! Y mucho más una hija que ha perdido a aquella que ni siquiera sabía que fuera tan importante. Una suele cometer el error de medir la importancia de las personas cuando ya no están a tu lado, cuando te falta la respiración y nadie te ayuda a seguir respirando, cuando necesitas unos oídos que te escuchen y te perciban y una voz que te hable y te diga que no pasa nada, que todo pasará. 
"Me doy cuenta cada día que pasa de lo difícil que es escribir sobre mi madre, acotarla con palabras, y de lo mucho que echo de menos su voz" (Pág. 130)

He envidiado todo lo que Delphine llega a conocer de su madre, por muy tormentosa que haya sido su vida, por muy injusto que fuera lo de malo que le pasó, por mucho que a veces no la he conseguido comprender y la hubiera zarandeado para que espabilara y se comportara como "es debido". A pesar de todos los defectos de Lucile, de sus traumas, sus adicciones, sus estados de felicidad pasajeros, Lucile era la madre que le tocó a Delphine y yo he sentido envidia de todo lo que la autora consigue conocer, contar y justificar de su madre. Esa reconciliación póstuma entre madre e hija que me ha llenado de paz a pesar de ir avanzando  con ella en la reconstrucción de su vida y sentir parte del dolor de la propia Lucile. Una reconstrucción honda, profunda y muy sentida, llena de matices, tantos como una vida tan compleja se merecía que se explicitaran. Lo simple hubiera sido escribir sobre lo que su madre hizo o dejó de hacer, lo que me hizo o me dejó de hacer. Pero Delphine de Vigan cuenta los hechos que va encontrando en videos, fotos, entrevistas a los familiares más allegados desde el corazón; no desde el suyo sino desde el de la propia Lucile porque en el fondo hija y madre se parecen mucho en aquello que sienten, en aquello que las hace ser felices o desgraciadas. Los motivos pueden diferir pero la manera de sentir el dolor o la felicidad es paralelo entre madre e hija.

Me hubiera gustado poder saber tanto de mi madre. Conocer en detalle cómo fue su infancia, como la vivió y la sintió, cómo se convirtió en la mujer que yo conocí en mis diferentes etapas y en las suyas. Y si, daría también parte de mi vida por volver a escuchar su voz, esos diez minutos diarios que me regalaba cada mañana en la distancia de un teléfono que hoy no sabría manejar.

No sé si recomendaros este libro. Lo que a mi me ha llegado al alma es posible que a otro tipo de lector le pase desapercibido. Las vivencias de la autora respecto de su madre, las mías propias y una manera de escribir tan personal, tan suya, a mi me ha emocionado en muchas ocasiones, me ha estremecido en otras y, sobre todo, me ha hecho añorar mucho muchísimo a mi propia madre y a la historia que fue y yo me perdí sin remedio.


lunes, 13 de marzo de 2017


La verdad es que la semana pasada he podido leer bastante poco. Últimamente me queda muy poco tiempo para ello y para poder reseñar con un buen ritmo. Como eso, de momento es lo que toca y no creo que mejore a corto plazo, pues me toca apechugar e ir cambiando algunas rutinas. Continuo esta semana leyendo Zodiac de Sam Wilson y eso sí, comienzo a leer mañana El ladrón de vírgenes de David de Juan Marcos para una lectura conjunta organizada por varios blogs.

Como este libro es cortito y supongo que tendré el tiempo necesario para terminarlo, seguramente comenzaré a leer un buen tocho denominado Ana de Roberto Santiago.



SORTEOS.


Los 4 fantásticos de la blogosfera, PedroManuelaTeresa y Concha y Bea sortean 4 ejemplares de No eres lo que busco de Laura Mavor. A ver quien es la guapa que se lo pierde.




Buena semana!!!

miércoles, 8 de marzo de 2017

Geling Yan.


Título: Las flores de la guerra
Autora: Gelin Yan
Editorial: Alfaguara, 2012
Páginas: 256.

Sinopsis.

1937, Nanjing: el ejército japonés ha entrado en la capital china a sangre y fuego. La guerra ha atrapado a Shujuan junto con otras doce estudiantes en el desván de la parroquia Santa María Magdalena, al cuidado del padre Engelmann. Aunque hay algo que sacude su mundo con más fuerza que el sonido de los disparos. 

Cuando la misteriosa y seductora Zhao Yumo llega al frente de un grupo de prostitutas en busca de refugio, las niñas y los clérigos tienen que enfrentarse a sus propias encrucijadas: ¿dónde está la justicia?, ¿qué los distingue de esas mujeres?, ¿cómo defenderse de la crueldad?

Una sobrecogedora historia de miedo y violencia, pero también de amor, pasiones ingobernables, amistad y compasión, que Zhang Yimou llevó al cine en la mayor producción cinematográfica de la historia de China.

Impresión personal.

Hay un libro de esos que nunca olvidaré por lo que me estremeció su historia y lo que pude llorar de pena y rabia con muchas de sus escenas. Fue La orquídeas rojas de Shangai de Juliette Morillot, una novela dura donde las haya, con unos hechos estremecedores y unos personajes, supervivientes a la barbarie japonesa, difíciles de olvidar. Pues bien, esta novela sin ser tan dura como aquella, porque su redacción es más sencilla y deja mayor margen a la imaginación del lector, con menos descripciones detalladas de los hechos y más huecos por rellenar por los lectores, también me ha resultado dura, sobre todo, porque estamos ante hechos históricos reales en una situación particular que bien pudo suceder al amparo de lo que en realidad pasaba en plena guerra chino-japonesa.

Cada vez que miramos a las guerras del siglo XX nunca nos falta la primera y la segunda Guerra Mundial y siempre nos vamos a la Alemania nazi y a países europeos relacionados de alguna manera con la historia de los nazis. Sin embargo, las Guerras Mundiales eran precisamente mundiales porque se extendían a otros países del mundo, incluso alejados del fragor europeo. Esto es lo que se narra y acontece en Las flores de la guerra, la invasión de la capital china de entonces, Nanjing, por parte del despiadado ejército japonés ante la huida cobarde de los mandos chinos que dejan la ciudad a expensas del enemigo. Un enemigo que, tal y como se describe en éste y otros libros, no respeta tratados ni leyes internacionales referidos a los prisioneros de guerra y asesina impunemente a todos los soldados presos que inocentemente se entregan, a las mujeres, sean niñas o viejas, que son sistemáticamente violadas, ultrajadas y asesinadas, o convertidas en esclavas sexuales para disfrute de soldados en las llamadas Casas de Confort. Una situación de horror sistemático que se narra en pocas páginas pero que no requiere de mayor extensión porque claramente eres capaz de ponerte en el momento y en el lugar donde todo acontece. Se huele el miedo y el terror de unos, sobre todo, de unas y la crueldad y el abuso de poder de los otros, los que dominan la ciudad.

En medio de toda esta vorágine, como en una isla cerrada, conviven en una parroquia americana, un par de curas, el padre Engelmann y el diácono Fabio, con unas niñas internas que por ser huérfanas la mayoría, no han conseguido salir de la ciudad antes de la invasión japonesa. Niñas inocentes que viven en un mundo egoista, ignorante y totalmente fuera de lugar, que no entienden que está pasando fuera porque nunca salen del internado y sólo se rigen por lo que se les ha enseñado de puertas adentro, y los caracteres propios de la adolescencia. En este mundo tan cerrado y ajeno al exterior, de repente, entran en escena una serie de mujeres prostitutas que se refugian en la parroquia para escapar de las fuerzas japonesas. El choque es inevitable e indignante en muchos casos. Ese egoísmo contumaz de los seres humanos, esa falta de solidaridad, ese pensarse superior a otros seres humanos simplemente por pensar o actuar de otro modo, sale a relucir de forma exacerbada en el mundo idílico de la parroquia ¿cómo mezclar y poner a convivir unas niñas inmaculadas con unas prostitutas en un mismo espacio? ¿cómo compartir agua y comida con esos seres impuros? ¿cómo escuchar esa manera de hablar sin pervertir las mentes "puras" de las niñas? Y todos estos dilemas morales en medio del caos y la barbarie que están sembrando en el exterior los soldados japoneses, como si en casos tan extremos y ante una posible muerte inminente, también hubiera diferencias de clases.

Me ha ido gustando la evolución que se va produciendo en las mentes y los actos de la gente que convive durante este breve periodo de tiempo en el interior de la parroquia. Cómo las niñas pasan de la crítica mordaz y el asco, hacia la curiosidad y finalmente el respeto hacia esas mujeres de "mala vida" que parecen romper su idílico mundo. Cómo van asumiendo la realidad de lo que ocurre fuera y como esa barbarie las iguala en la desgracia al resto de los que conviven con ellas esos días. Y como acaban admirando la valentía y el espíritu de sacrificio de unas mujeres marcadas desde la infancia, cada una de una manera y con una historia que la autora nos va dando a conocer sin mucha profundidad, pero dejándonos entender que ninguna de ellas era lo que era por elección propia.

En definitiva, una novela que en pocas páginas nos narra unos hechos tremendos que acontecieron en la guerra chino-japonesa, una historia con un final ejemplar protagonizado por unas mujeres ejemplares y un epílogo que te reconcilia con el género humano.


martes, 7 de marzo de 2017



Os cuento lo que me ha dado de sí en lecturas el mes de febrero. Aunque en número de libros han sido menos que el mes anterior, si lo midiera en páginas, la cosa se mantiene más o menos equilibrada para tratarse de un mes más corto y la gran cantidad de tiempo que he tenido que dedicar al trabajo.

LIBROS LEÍDOS.
  • La hora de la araña de James Patterson.
  • Patria de Fernando Aramburu.
  • Las flores de la guerra de Gelin Yan.
  • El signo de los cuatro de Arthur Cona Doyle.
  • Nada se opone a la noche de Delphine de Vigan.
  • La isla del coco de Bianca Visonneau


RETOS.

  • RETO GENÉRICO: 15/40.
  • RETO 25 ESPAÑOLES: 8/25
  • RETO SABUESOS: 6 sabuesos. Este mes añado Alex Cross y Sherlock Holmes. 
  • RETO SAGAS FAMILIARES: 1/10.
  • RETO NOS GUSTAN LOS CLÁSICOS: 1/5.
  • RETO DE LA A A LA Z: 9/24 letras y 1 especial.
  • RETO LEYENDO EN EL TIEMPO: 5/10 décadas.
  • MIS PENDIENTES: 3 libros que estaban en la estantería antes de 2017.

PREVISIÓN LECTURAS MARZO.
  • El baile de las luciérnagas de Kristin Hannah (ya leído)
  • Los amores perdidos de Migue de León (Leyendo)
  • El murmullo de las abejas de Sofía Segovia (Leyendo)
  • Zodiac de Sam Wilson. (Leyendo)
  • El ladrón de vírgenes de David de Juan Marcos.
  • Diario de diez lunas de Carmen Garijo.
  • Un mal nombre de Elena Ferrante.

Qué paséis un estupendo mes lector!!!!


lunes, 6 de marzo de 2017


Desde el viernes de la semana pasada estoy ya leyendo Zodiac de Sam Wilson, un thriller muy original que de momento me tiene enganchada a sus páginas y que no creo que me dure mucho.

No tengo muy claro que voy a leer después aunque me apetece alguna saga familiar de las que tengo en la estantería y que me vendrá bien para el Mes de la Familia organizado por Laky. Ya veremos porqué me da luego. Ya os contaré.

SORTEOS.



Paco del blog Un lector indiscreto sorteo dos ejemplares del estupendo libro de Benito Olmo, La maniobra de la tortuga.







Albanta del blog Adivina quien lee sortea dos ejemplares de Jardines para decorar.








También Laky del blog Libros que hay que leer sortea dos ejemplares de Jardines para decorar







Que paséis buena semana!!!!



jueves, 2 de marzo de 2017

de Fernando Aramburu.


Título: Patria
Autor: Fernando Aramburu
Editorial: Tusquets, 2016.
Páginas: 629.

Sinopsis.

El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron. 

¿Podrá convivir con quienes la acosaron antes y después del atentado que trastocó su vida y la de su familia? ¿Podrá saber quién fue el encapuchado que un día lluvioso mató a su marido, cuando volvía de su empresa de transportes? 

Por más que llegue a escondidas, la presencia de Bittori alterará la falsa tranquilidad del pueblo, sobre todo de su vecina Miren, amiga íntima en otro tiempo, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y sospechoso de los peores temores de Bittori. ¿Qué pasó entre esas dos mujeres? ¿Qué ha envenenado la vida de sus hijos y sus maridos tan unidos en el pasado? 

Con sus desgarros disimulados y sus convicciones inquebrantables, con sus heridas y sus valentías, la historia incandescente de sus vidas antes y después del cráter que fue la muerte del Txato, nos habla de la imposibilidad de olvidar y de la necesidad de perdón en una comunidad rota por el fanatismo político.

Impresión personal.

En un lugar del País Vasco de cuyo nombre no quiero acordarme ... 

De este modo, podría empezar este novelón de Fernando Aramburu porque lo cierto es que el autor evita en todo momento acordarse/recordarnos el nombre del pueblo en el que se desarrollan gran parte de los hechos. En realidad, ¿qué más le/nos da?. Lo que acontece en Patria ha ocurrido multiplicado y replicado en cada uno de los pueblos del País Vasco, esos pueblos donde todos y todas se conocen, coinciden en la iglesia y en la misma carnicería y donde el boca-oreja es el mejor medio de comunicación para expandir noticias y cotilleos, odios y rencores, avisos y advertencias. Seguramente, en un entorno urbano las cosas habrán funcionado de otra manera debido al anonimato que siempre imprimen las ciudades a sus habitantes, las vidas paralelas que nunca coinciden y donde nadie sabe ni quiere saber de sus vecinos más allá de cruzarse en el ascensor o en el portal al entrar o salir.

Patria es un libro sencillo y lo digo, no por la temática que afronta, que es lo que lo convierte en singular y llamativo, sino porque las historias de vida que refleja pueden muy bien llevarse y extrapolarse a cualquiera otro de los aspectos de la vida de un pueblo. De hecho, en el mismo libro, mezclado con la temática principal del terrorismo de ETA se entrecruzan otras temáticas como la homosexualidad de algún protagonista, la independencia de la mujer, la marginación de los discapacitados, que afectan a sus protagonistas tanto como el ambiente crispado y angustiante en el ámbito de la política basada en el miedo y el silencio de la mayoría de la población. Protagonistas que escapan a la ciudad para intentar vivir en ese anonimato urbano, protagonistas que se quedan, unos en silencio cómplice y otros en situación de dominio convencido de su fuerza y los que vuelven, cuando ya no tienen nada que perder, y plantan cara al ambiente opresivo de miradas y comentarios cobardes dados a la espalda en los lugares adecuados para expandirse.

Dos familias íntimas desde la juventud más tierna que se separan ante el asesinato atroz por parte de ETA de uno de sus miembros, el Txato, un empresario como tantos otros, que no paga en un momento dado el impuesto revolucionario que la banda terrorista obliga a pagar a los empresarios para financiar sus actividades. Un asesinato, como todos, cobarde y cometido en la oscuridad sobre un trabajador que mantiene a una familia, la que forma con Bittori, su mujer, y que siembra la duda sobre la familia "amiga" de Miren y Joxian, cuyo hijo mayor, Joxe Mari entra a formar parte de la banda en su juventud, como tantos otros. Y un pueblo entero que se posiciona a favor de los asesinos, bien mediante su silencio y su querer no saber nada del tema, su mirar hacia otro lado para intentar vivir con unas falsas vidas, bien porque de forma decidida se postula como cómplice de la banda y aplauden sus acciones de forma visible y ostentosa mediante manifestaciones, amenazas, pintadas y delitos contra la propiedad para conseguir amedrentar a todos los que no están en la misma línea. Una dictadura mortal en toda regla donde todo el mundo tiene miedo de ser señalado y convertirse en objetivo.

Y en el centro de las dos familias dos mujeres potentes, verdaderas matronas, que en cierto modo, creen manejar el sentir de sus propios hijos. La primera, Bittori, una mujer que ya no tiene nada que perder porque ya lo perdió todo cuando mataron a su marido y cuya vida ya no tiene más valor que el conseguir una palabra, perdón, de la boca del asesino y de la de su familia. Una mujer que regresa a su pueblo, a su casa, que planta cara a todo un pueblo entrando en sus bares, en su iglesia, paseando por sus calles sin miedo y con la mirada tan alta como la da la razón, solicitando el "pago" de una deuda histórica hacia ella y todos los muertos. Una exigencia de, al menos, una reposición moral del daño cometido a la vida de toda una familia, una familia cuyos hijos sufren cada uno a su modo las secuelas del asesinato del padre, cada uno a su modo pero secuelas al fin y al cabo. La segunda, Miren, la madre del etarra preso, que un día decidió no sólo no censurar el comportamiento de su hijo como asesino de personas inocentes, sino que se convirtió en férrea defensora y justificadora de las acciones de la banda terrorista, incluso en contra de la opinión y el sentir del resto de su familia, su marido y sus dos hijos, a los que de alguna forma obliga o margina cuando no comulgan con sus nuevas inclinaciones políticas. En cierto modo, el papel de Miren me ha resultado un poco forzado. Puedo estar de acuerdo en que las madres defendemos y protegemos, en situaciones límites, a nuestros vástagos, pero no me ha cuadrado mucho, que una persona sin ninguna inclinación política, es más, sin ningún interés en la política, de repente se reconvierta en casi comentarista política y extreme sus posiciones tanto como lo hace Miren por defender al asesino en que se ha convertido su hijo mayor, sacrificando su papel de madre respecto de sus otros dos hijos, Arantxa y Gorka, que no comulgan en absoluto con las acciones del hermano preso.

Quitando este pequeño "pero" y entendiendo la necesidad que tiene el autor de extremar las posiciones de las dos mujeres para que visualicemos al máximo la situación que ha provocado este encuentro de trenes opuestos en el País Vasco en muchos lugares, la verdad es que la novela es muy dura, muy dura sobre todo para los que hemos estado lejos de ese clima, inventando una realidad que no conocíamos, analizando desde fuera cuestiones cuya raíz se situaba en otros lugares y engañándonos todo el rato sobre una realidad que nos mostraban los medios, la mayoría de las veces, muy tergiversada.

Al margen de todo, de la temática, de los personajes, de la política, tengo que aplaudir la forma en que Aramburu afronta una novela tan profunda como ésta. Una tema tan escabroso como éste, tan difícil, está tratado de una forma tan sencilla que casi diría que Aramburu nos va engañando para que vayamos adentrándonos en la novela sin darnos cuenta. Unos personajes tan potentes todos ellos que acabas queriendo saber más de cada uno de ellos y sin darte cuenta estás interiorizando a través de ellos una temática que hasta ahora había sido tabú en este país a pesar de que desde muchos púlpitos, muchas tabernas, muchas escuelas, el sentir de los terroristas se extendía hacia gran parte de la sociedad vasca. El sentir y, sobre todo, el miedo.

¿Qué más os voy a decir? Creo que este libro bien podría ponerse como obligatorio en la enseñanza secundaria de este país. Que las nuevas generaciones estén creciendo sin saber y conocer lo que ha pasado en esta etapa de nuestra historia, me resulta un verdadero crimen. Y un riesgo.


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