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jueves, 20 de junio de 2019

de Carmen Mola.



Título: La Red Púrpura.
Autora: Carmen Mola
Editorial: Alfaguara, 2019.
Páginas: 432.

SINOPSIS.

Un día tórrido de verano la inspectora Elena Blanco, al frente de la Brigada de Análisis de Casos, irrumpe en la vivienda de una familia de clase media y llega hasta la habitación del hijo adolescente. En la pantalla de su ordenador se confirma lo que temían: el chico está viendo una sesión snuff en directo en la que dos encapuchados torturan a una chica. Impotentes, presencian cómo el sádico espectáculo continúa hasta la muerte de la víctima de la que, de momento, no conocen el nombre. ¿Cuántas antes que ella habrán caído en manos de la Red Púrpura?

La BAC ha estado investigando a esta siniestra organización desde que salió a relucir en el caso de «la novia gitana». Durante meses ha recopilado información de este grupo que trafica con vídeos de violencia extrema en la Deep Web, la cara oculta de la Red. Y a lo largo de todo este tiempo, Elena Blanco ha mantenido en secreto, incluso para su compañero el subinspector Zárate, su mayor descubrimiento y temor: que la desaparición de su hijo Lucas cuando no era más que un niño pueda estar relacionada con esa trama macabra.

¿Dónde está? ¿Quién es realmente ahora? ¿Y cuáles son los límites que está dispuesta a transgredir para llegar a la verdad?

IMPRESIÓN PERSONAL.

Me encantó La novia gitana. Me pareció una novela negra original a más no poder en un mundo literario donde es ya muy difícil ser original y salirse de lo que está ya más que inventado. Además el final de La novia gitana invitaba y empujaba a leer la siguiente novela nada más salir. Y eso es lo que he hecho yo aunque el resultado final de la lectura ha sido un verdadero lío en mi cabeza que aún me anda rondando a la hora de escribir esta reseña.

He leído con avidez y con ansia toda la novela. No lo voy a negar. Incluso mientras la leía, tiraba por tierra todas esas críticas que había leído sobre la misma que apuntaban a que esta nueva entrega dejaba mucho que desear respecto de la primera novela de ¿la autora?. Y lo cierto, es que una vez leída he tenido un sabor agridulce que aún me dura. La novela es un thriller que recorres a una velocidad vertiginosa, con ansia por ver lo que pasa y el desenlace final de todo lo que ocurre con el hijo secuestrado de la inspectora Blanco. Desde este punto de vista me ha resultado estupenda porque, contando con el escaso tiempo que tengo para leer estos meses, la he devorado sin ninguna dificultad, no me ha creado quebraderos de cabeza y se ha dejado leer al ritmo estipulado dándome un final previsible y un recorrido lógico y fácil de seguir. Incluso, en alguna ocasión, fácil de adelantar y eso que yo soy de las torpes torpes a la que los detalles le suelen pasar desapercibidos y soy muy fácil de sorprender. Pero una vez que he terminado la novela, mi  único pensamiento ha sido que he leído un thriller más. Entretenido, bien hilado pero falto de la originalidad que encontré en la primera entrega de la autora.

En esta novela, la inspectora Blanco y su equipo de la Brigada de Análisis de Casos, formado por Cheska, Orduño, Mariajo, Buendía y el recién incorporado Zárate investigan la Red Púrpura, una red que opera en la Deep Web, la parte oculta de internet, lucrándose mediante apuestas y subastas de las perores prácticas de violencia que una puede imaginar: desde torturar hasta la muerte a niñas y jóvenes aplicando lo que se le va ocurriendo a los que pagan ocultos por la pantalla del ordenador hasta los que apuestan por ver peleas entre niños hasta que uno de ellos mata al contrario. La temática no puede ser más macabra y la Red no puede ser más ajena a cualquier tipo de sentimiento o escrúpulo. En eso precisamente se sustenta su poder y esa sabiduría que no comete errores a la hora de actuar. Todo es tan macabro que la inspectora Blanco, que conoce que esta Red es la que se llevó a su hijo cuando solo tenía siete años, pierde completamente los "papeles" con este caso y se convierte, por cuestiones personales, en una jefa insufrible y acosadora rompiendo prácticamente el equipo que lidera y al que necesita para resolver el caso y encontrar a su hijo. Realmente, durante toda la novela, acompañamos a un equipo que no es tal. Un clima laboral donde es sencillo cometer errores y trabajar fuera de cualquier atisbo de profesionalidad por parte de todos y cada uno de sus miembros.

La trama de la novela es muy negra y da miedo pensar que crímenes como los que se plantean puedan ser reales y que existan personas que disfruten viendo esas imágenes desde la placidez de sus hogares, sobre todo, que todo esto sea accesible a los menores de edad. Pero, quitando todo este entramado negro, la novela se mueva a ritmo de thriller, con mucha acción de un capítulo a otro, de tal manera que apenas te deja tregua. Sin embargo, como digo, me ha resultado demasiado previsible y el equipo ha funcionado tan deslavazado en lo profesional y en lo personal que no me he sentido identificada en esta ocasión con ninguno de ellos y, sobre todo, la inspectora al mando me ha producido más rechazo que solidaridad con su situación personal.

En conclusión, si lo que se pretende es pasar un buen rato de acción, de vértigo con una novela que no deja otra opción que seguir leyendo a buen ritmo, la recomiendo totalmente. No obstante, para las personas que han leído la novela anterior de la autora, quizás no esté a la altura de las expectativas que esta primera novela generó en los lectores.


viernes, 4 de enero de 2019

de Carmen Mola.


Título: La novia gitana.
Autora: Carmen Mola
Editorial: Alfaguara, 2018.
Páginas: 408.

SINOPSIS.

«En Madrid se mata poco», le decía al joven subinspector Ángel Zárate su mentor en la policía; «pero cuando se mata, no tiene nada que envidiarle a ninguna ciudad del mundo», podría añadir la inspectora Elena Blanco, jefa de la Brigada de Análisis de Casos, un departamento creado para resolver los crímenes más complicados y abyectos.

Susana Macaya, de padre gitano pero educada como paya, desaparece tras su fiesta de despedida de soltera. El cadáver es encontrado dos días después en la Quinta de Vista Alegre del madrileño barrio de Carabanchel. Podría tratarse de un asesinato más, si no fuera por el hecho de que la víctima ha sido torturada siguiendo un ritual insólito y atroz, y de que su hermana Lara sufrió idéntica suerte siete años atrás, también en vísperas de su boda. El asesino de Lara cumple condena desde entonces, por lo que solo caben dos posibilidades: o alguien ha imitado sus métodos para matar a la hermana pequeña, o hay un inocente encarcelado.

Por eso el comisario Rentero ha decidido apartar a Zárate del caso y encargárselo a la veterana Blanco, una mujer peculiar y solitaria, amante de la grappa, el karaoke, los coches de coleccionista y las relaciones sexuales en todoterrenos. Una policía vulnerable, que se mantiene en el cuerpo para no olvidar que en su vida existe un caso pendiente, que no ha podido cerrar.

Investigar a una persona implica conocerla, descubrir sus secretos y contradicciones, su historia. En el caso de Lara y Susana, Elena Blanco debe asomarse a la vida de unos gitanos que han renunciado a sus costumbres para integrarse en la sociedad y a la de otros que no se lo perdonan, y levantar cada velo para descubrir quién pudo vengarse con tanta saña de ambas novias gitanas.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Había leído muy buenas críticas sobre esta novela, a pesar de que en un principio, cuando se publicó, no me llamó en absoluto la atención. Sin embargo, he de reconocer que no sólo ha cumplido mis expectativas iniciales sino que además las ha superado con creces de tal modo que me ha quedado con las ganas de más y más novelas protagonizadas por Elena Blanco, responsable de la BAC (Brigada de Análisis de Casos). Es una novela que te envuelve desde el primer momento y no te suelta hasta que no llegas al final; una trama perfectamente entretejida, con nudos que desvían la atención pero perfectamente hilvanados y unos personajes a la medida de esa trama, perfectamente encajados en carácter y desenvoltura. La verdad es que he ido de la mano de la autora recorriendo el laberinto de la investigación, a la vez que sus vidas, costumbres, ideologías y mentalidades marcadas muchas veces por su racismo y su intolerancia al diferente, que cuando he llegado al final, algo más sosegado, no me ha sobrado nada por muchas prisas que yo tuviera en saber antes de tiempo.

La novia gitana es toda una lección de investigación policial, de buena investigación policial, de esa clásica que en tantas y tantas novelas a las que somos adictas al género nos encanta por su rigurosidad y su correcta ejecución. No salen cosas que la autora se saque de la manga; las que van apareciendo vienen unidas a la propia investigación que con tan buen tino realiza Elena y su equipo. Lo cierto es que me ha encantado la trama, sus giros y su desenlace final que me ha resultado de traca y me ha dejado con la boca abierta. Una trama, sin duda, de diez: original, lógica y totalmente viable aunque difícil de imaginar.

Por otro lado, también me han llamado la atención los personajes aunque me haya encontrado con una Elena excesivamente estereotipada, de esas de película: acosada por un pasado desconocido, adicta a la grappa italiana (y eso que está malísima) y con unas costumbres sexuales un tanto peculiares. He intentado pensar a quien me recuerda (porque me recuerda a otro personaje), pero no he conseguido acordarme, pero lo cierto es que sólo con rememorar a alguien ya podéis imaginar que no es un personaje original para mi gusto y que, hombre o mujer, se da en más de una ocasión. También me ha gustado Zárate. Creo que ambos, en un futuro, espero que no muy lejano, pueden dar mucho juego si la autora piensa continuar con estos personajes como serie, algo que a mi personalmente me encantaría.

La novia gitana es una novela negra con ritmo de thriller, un ritmo que no te deja respiro porque incluso cuando se convierte en un camino pausado, lo negro de la trama te hace estar sobrecogida. La autora no escatima en detalles, de esos que te dibujan perfectamente la maldad en estado puro, pero también el racismo de nuestra sociedad, las consecuencias de intentar ser diferente, el mundo del alzheimer en la figura de Santos, mentor del subinspector Zárate. Una novela completa y redonda escrita y diseñada con un estilo propio que engancha desde sus primeras páginas.

En definitiva, no dudo en recomendar esta novela a todos aquellos lectores que sean amantes de una buena novela negra y un buen thriller, bien armado, bien escrito y perfectamente hilvanado, sin florituras y con una coherencia que te deja helada a cada paso. A mi, personalmente, me ha encantado.


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