martes, 25 de septiembre de 2018

de Miguel Delibes.


Título: Señora de rojo sobre fondo gris.
Autor: MIguel Delibes.
Editorial: Destino, 2009
Páginas: 136.

SINOPSIS.

Un bellísimo canto al amor de toda una vida.

Un prestigioso pintor, sumido en una grave crisis creativa, desgrana ante su hija sus recuerdos más íntimos en un monólogo que es a la vez un homenaje y un exorcismo del dolor que siente por la muerte prematura de su esposa, Ana, «una mujer que con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir». 

Ana desprendía tanta belleza y plenitud que iluminaba la grisura cotidiana y los sinsabores de su enfermedad, de ahí el desconsuelo del pintor tras su pérdida.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Prueba de que muchas veces tenemos verdaderas joyas literarias en nuestra estantería a las que no prestamos atención ante tanta novedad comercial, es este pequeño libro de Miguel Delibes. Un libro que dormía en mi biblioteca desde hace casi diez años y al que no había prestado atención a pesar de que Miguel Delibes es de esos autores que siempre me gustó leer. Pues bien, este pequeño libro de poco más de 130 páginas es una verdadera delicia en la que al autor, tras haber pasado un tiempo desde la muerte de su esposa, consigue plasmar un sentido homenaje a lo que ella fue y significó, no sólo para él, sino para toda la familia.

Hay personas que sin quererlo se convierten irremediablemente en el centro de la vida de otros; esas personas a las que recurres para relatarle lo bueno que te ocurre y lo que sufres ante lo que percibes como negativo; que, pasando desapercibidas están en el centro de nuestras vidas, de forma sutil, silenciosa pero llenándolo todo con tal naturalidad y tal tesón, que cuando desaparecen del escenario en el que te mueves lo sientes vacío, como si ya no estuvieras en el mismo teatro y tu vida no fuera la misma. Eso era Ángeles de Castro para su familia, para el autor. Una mujer, compañera y madre de siete hijos, que se fue antes de tiempo por un tumor cerebral que dejó a los suyos sin aliento y sin saber continuar con sus vidas porque nada sin ella era digno de continuar. Hasta que no ha pasado una gran periodo de tiempo en que se dan cuenta de ello y que lo necesario es "reiniciar" una vida diferente, el autor no es capaz de escribir sobre la que fue el amor de su vida.

No es un libro de amor al uso, lleno de cursilerías. No. Delibes escribe en primera persona, aunque en este caso es un pintor incapaz de pintar ante la falta de la mujer que ama, y le va narrando a su hija que está presa en la cárcel a finales de la dictadura franquista por mantener oposición desde Comisiones Obreras, sus sentimientos y su imagen de la figura de su madre, toda ella basada en hechos y acontecimientos donde Ángeles de Castro participó por muy rutinarios que fueran. Acontecimientos de la vida de una familia desde el gusto por arreglarse para salir a los preparativos de una boda, en los que en todos ellos, a pesar de la enfermedad, la presencia de Ángeles, aunque sutil, es imprescindible para llenarlo todo de dicha.

Como ya decía Julián Marías, filósofo coetaneo de Miguel Delibes, Ángeles de Castro era "una mujer que, con su sola presencia, aligeraba la pesadumbre de vivir".

No os voy a contar mucho más. Es una novela muy corta que se lee y se disfruta en una tarde y se recuerda durante mucho tiempo porque la protagonista te cala dentro y la tristeza del autor te viene al corazón de vez en cuando en días. Sólo deciros que si no la habéis leído, ya estáis tardando.


lunes, 24 de septiembre de 2018


Este lunes me pilla de viaje de trabajo así que va a ser una semana un poco diferente en cuanto a lecturas y tiempo disponible. En principio, me llevo para leer en el tren, ese tren tan rápido y seguro con que contamos en Extremadura, El tiempo que nos une de Alejandro Palomas que ya he empezado. 

Además por si el tren me queda tirada por algún sembrado amarillento de Castilla-La Mancha, cosa más que posible, he pensado hacer "pesas" con el nuevo libro de Mikel Santiago, La isla de las últimas voces y también me lo echo en la mochila.

Qué paséis buena semana!!!


jueves, 20 de septiembre de 2018

de Luis Zueco.


Título: La ciudad
Autor: Luis Zueco.
Editorial: Ediciones B, 2016.
Páginas: 512.

SINOPSIS.

Tras el éxito de El castillo, Luis Zueco continúa con la construcción de su épica trilogía medieval con La ciudad, un thriller histórico que nos sumerge en la vida cotidiana de la Edad Media a través de una trama llena de suspense de la que los lectores no podrán escapar. 

Año 1284. Cae la noche en una de las ciudades medievales más bellas del mundo. Poderosas montañas y murallas inexpugnables la protegen de los reinos que la rodean y codician.¿Te atreves a caminar por sus estrechas calles, por sus empinadas cuestas y sus asombrosos rincones? Empieza a oscurecer. Sientes frío. Escuchas los rumores acerca de las inexplicables muertes que se están sucediendo. De los secretos que esconden los gremios. De la peligrosa mujer encerrada en las mazmorras.Las puertas se cerrarán pronto. Corre. Una noche más, nadie podrá escapar de la ciudad.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Dicen los habitantes de la provincia de Teruel, que Teruel existe, porque pertenecen, como muchas otras provincias, a eso que hoy en día se llama la España despoblada, una España que, por desgracia está sufriendo una sangría poblacional continúa desde hace decenios en favor de las zonas urbanas del país, todo alimentado por las políticas que priman los urbano sobre lo rural sin tener en cuenta que sin lo rural, es difícil que las ciudades puedan sobrevivir, aunque sólo sea por la necesidad de que la producción de alimentos sea suficiente. Sin embargo, en los últimos tiempos, movimientos ciudadanos como el de Teruel existe, ha favorecido que yo, por ejemplo, haya oído y leído en apenas un mes sobre diversos lugares de esta provincia: la comarca del Matarraña, un paraje idílico que pienso visitar y Albarracín, ciudad donde se desarrolla la acción de esta novela de Luis Zueco. Ambos parajes, excusa perfecta para viajar a Aragón.

A la Albarracín del siglo XIII nos lleva el autor para situarnos en la historia convulsa del momento a través de la investigación de una serie de crímenes de los principales maestros de los gremios existentes en la ciudad, tremendos todos ellos por la puesta en escena y la manera de asesinar a las víctimas.  Luis Zueco comienza esta novela situándonos en la ciudad de Albarracín y en su modo de vida, su historia como ciudad siempre independiente por su situación en un alto inaccesible pero a la que todos los gobernantes ambiciosos aspiran a doblegar. Un comienzo un tanto lento precisamente porque la intención del autor es situarnos en la época histórica en que todo acontece y ante una ciudad con un tipo de vida peculiar que no se rinde ante nadie, pero que vive de forma continua en alerta ante la alta probabilidad de ser sitiados por cualquiera.

La novela va cogiendo ritmo poco a poco a partir de que aparece la gran protagonista femenina, Alodia, una superviviente nata que primero escapa de la decisión de sus padres de encerrarla en un convento y llega a Albarracín sola y sin medios consiguiendo buscarse la vida aprovechando la educación "privilegiada" que ha recibido y una gran capacidad para la observación. Una mujer inteligente, dispuesta y si miedo que va desgranando junto a Martín y otros personajes, la verdad sobre los asesinatos que están aconteciendo en la ciudad mientras esta está siendo atacada por enemigos que quieren hacerse con ella. Pero a la vez, Albarracín los acompaña siempre, en cada una de sus escapadas, por calles y rincones oscuros, túneles, torres y murallas de tal forma que algunas veces, la ciudad ayuda o la ciudad condena dependiendo de por donde se mueven los personajes.

En definitiva, una novela de ficción histórica con una dosis de misterio que la hace sumamente entretenida y dinámica, además, desde luego, de instructiva.


miércoles, 19 de septiembre de 2018



Está claro que las vacaciones para mi son el momento mejor para leer. Siempre es agosto el mes del año en que más leo prueba de que es un momento de relax total donde mi mente se relaja y viaja con los libros a cualquier destino. Lo peor, la cantidad de reseñas pendientes que tengo en mi haber. Sin embargo, ya os adelanto que entre estas lecturas hay varias de ellas que han obtenido la nota máxima de puntuación por lo que me han gustado y me han hecho disfrutar.

Aquí os dejo lo que he leído en Agosto.

LIBROS LEÍDOS.

  • A grandes males de César Pérez Gellida.
  • Por encima de la lluvia de Víctor del Árbol.
  • El regreso de Catón de Matilde Asensi.
  • Madre de leche y miel de Najat El Hachmi.
  • A ciegas de Josh Malerman.
  • La casa de Riverton de Kate Morton.
  • La novia gitana de Carmen Mola.
  • Tigres de cristal de Toni Hill.
  • Sharko de Franck Tilliez.
  • Hipotermia de Arnaldur Indridason.
  • Talión de Santiago Díaz.



SEGUIMIENTO DE RETOS ANUALES.
  • RETO GENÉRICO: 36/40.
  • RETO 25 ESPAÑOLES: 31/25. RETO CONSEGUIDO.
  • RETO DE LA A A LA Z: 23 letras y 1 especial.
  • RETO ME GUSTAN LOS CLÁSICOS: 3/7.


#Aporseptiembre


martes, 18 de septiembre de 2018

de Arnaldur Indridason.


Título: Hipotermia
Autor: Arnaldur Indridason
Editorial: RBA Editores, 2015
Páginas: 352.

SINOPSIS.

Una mujer obsesionada con saber si existe algo después de la muerte aparece ahorcada. 

Un padre sigue buscando a su hijo desaparecido hace veinte años sin dejar rastro. 

A la vez que consigue cerrar ambos casos, el inspector Sveinsson empezará a indagar en la tragedia que ha marcado toda su vida: la desaparición de su propio hermano.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Todos los años me gusta acercarme a la literatura nórdica y desde que descubrí a este autor, esta es la tercera novela que leo de él, aunque es la sexta de la serie del policía Erlendur Sveinsson. En su día ya leí Las marismas e Invierno ártico, dos novelas de este mismo personaje, con lo cual ya podéis ver un poco el caos que estoy montando a la hora de acometer esta serie policíaca, que, por cierto, me está gustando mucho.

La verdad es que recomiendo comenzar con la primera evidentemente y seguir el orden de la serie y no como lo estoy haciendo yo hasta ahora porque el personaje de Erlendur es tan profundo en el plano personal que es bueno ir viendo su evolución caso a caso. Me encantó la persona de Erlendur desde la primera novela y me encantó el policía que hay en él, su manera de investigar los hechos, de profundizar en las vidas de las personas afectadas y de ser capaz casi siempre de ver más allá de lo que se ve con los ojos o los análisis forenses para adentrarse en los sentimientos de la gente y en el influencia de un medio tan hóstil como el de Islandia en el comportamiento de sus ciudadanos.

En este caso (realmente no hay caso) Erlendur lleva una investigación extraoficial sobre el suicidio de una mujer, Maria, que se ahorca en su casa de verano junto a un lago islandés. El caso parece muy claro desde el principio porque la mujer había perdido hace dos años a su madre, con la que estaba muy unida, y no acababa de salir de su depresión, obsesionada como estaba por recibir una señal desde el más allá que le indicara que su madre era feliz al otro lado.

A la vez, y dado que hay poco trabajo en la comisaría, Erlendur, siempre obsesionado por las desapariciones de personas, ya que su hermano pequeño desapareció cuando era un niño y nunca se supo más de el, desempolva de los expedientes aún por cerrar dos casos de desapariciones, la de un joven, David, que lleva desaparecido veinte años, y la de una chica, amante de los lagos, de la que tampoco se tuvo nunca ninguna pista.

Las novelas de Indridason son pausadas porque su personaje, mantiene conversaciones consigo mismo a medida que va desgranando lo que pudo pasar para que una mujer tan joven se llegara a suicidar, por mucho que estuviera interesada en cuestiones espiritistas o de contactos con el más allá. El policía, en esta ocasión sin el apoyo de sus compañeros, investiga paso a paso la vida de María, de su madre, de la muerte de su padre y, desde luego, a su marido para llegar a un resultado sorprendente pero totalmente coherente y lógico. A la vez, vuelve con gran pericia a encontrar nuevos rastros dejados atrás por los dos desaparecidos que dan un giro, tras veinte años a las desapariciones de ambos jóvenes.

Me ha encantado de nuevo este policía y la forma en que el autor consigue que se mueva, sus prioridades, sus intuiciones tan certeras y esa manera tan suya de ver más allá de los hechos puros y duros. Además, en este caso, conoceremos a María, a la que el autor nos introduce, como si estuviera viva, y desde luego, a todos aquellos que intervinieron en su vida en uno u otro momento. Y como no, ese frío glaciar que rodea todo, donde el hielo oculta en minutos cuerpos y pruebas de tal manera que es sencillo delinquir y salir impune.


lunes, 17 de septiembre de 2018



La verdad es que se nota y mucho la incorporación al trabajo. Esta semana no he terminado los dos libros que andaba leyendo aunque los acabaré a mitad de semana porque los llevo muy avanzados. Por eso, repasando la estantería me he encontrado con El tiempo que nos une de Alejandro Palomas que creo, salvo cambios de última hora, que es el que más me apetece emprender. Me encanta el autor y he leído excelentes críticas de este libro así que lo empezaré con las expectativas altas. Espero que no me defrauden.


SORTEOS.

Pedro de El búho entre libros, Manuela de Entre mis libros y yo, Teresa de Leyendo en el bus y Concha y Bea de De lector a lector sortean cuatro ejemplares de Tres mil noches con Marga de Pedro Ramos.





MªÁngeles del blog Bookeando con MªAngeles sortea un ejemplar de La casa de los amores imposibles de Cristina López Barrio.








Que paséis una excelente semana lectora.


jueves, 13 de septiembre de 2018

de Daphne du Maurier.


Título: La posada de Jamaica.
Autora: Daphne du Maurier
Editorial: Alba Editorial, 2018.
Páginas: 400.

SINOPSIS.

Daphne du Maurier explicaba en una nota preliminar a La posada Jamaica (1936) que la posada a la que alude el título aún seguía en pie y que la novela era el producto de sus fantasías sobre cómo habría sido ciento veinte años antes. 

Un carruaje que atraviesa los páramos de Cornualles es zarandeado por la tormenta y en él una joven huérfana, Mary Yellan, se dirige al encuentro del único familiar que le queda, su tía Patience, que junto con su marido regenta una lóbrega posada de mala fama... a la cual el cochero apenas se atreve a acercarse. 

Las tormentas, los páramos desolados, los bandidos y dos mujeres atrapadas en un universo sin ley, saturado de violencia, componen la atmósfera de esta excelente novela, un auténtico clásico moderno que mezcla la fascinación por la oscuridad con una crítica vehemente de la brutalidad doméstica. Fue llevada al cine por Alfred Hitchcock en 1939.

IMPRESIÓN PERSONAL.

La verdad es que este libro no era mi objetivo en un primer momento. Mi idea inicial era volver a releer Rebeca y volver a Manderley y a ese paisaje opresivo y nebuloso que tanto me gusta. Pero buscando el libro en mi estantería me topé con éste que aún estaba sin leer y olvidado tras un reciente regalo navideño. Y leer a Daphne du Marier ya por si sólo es garantía de buena lectura aunque el título me tenía por completo despistada.

Y no. La autora no nos lleva a Jamaica, sino que volvemos con ella a su tierra, a ese Cornualles, a esos páramos llenos de nieblas y pantanos insospechados donde es sencillo perderse y... morir, pero también esconderse si los conoces bien y esconder delitos y crímenes en un lugar donde pocos se adentran porque parecen parajes vivos que te absorben el alma y la vida. Son paisajes que de forma continua me traían a la memoria aquellos otros de Cumbres Borrascosas, con grandes extensiones de terrenos ocultos por la niebla, árboles solitarios que dan más miedo que cobijo y personajes extraños que ocultan cosas y pocas de ellas, buenas.

A estos parajes, llega un día Mary Yellan, una mujer excesivamente joven que acaba de perder a su madre y su casa y que no tiene otro remedio que ir a vivir con su tía Patience, de la que guarda un gran recuerdo por su jovialidad, su independencia y sus ganas de vivir. Pero su tía se ha casado con Josh Merlyn, que regenta La posada de Jamaica, un lugar antes de mucho trasiego de viajeros y en el que ahora no para ya nadie, y se encuentra con una tía que más que la mujer que ella recordaba, es una sombra de sí misma: sumisa y llena de un miedo continuo que la hace servil hasta la exasperación. Durante el camino de ida ya puede ir viendo por la expresión de las personas a las que les va contando donde va a vivir, que el lugar no iba a ser lo que ella esperaba. Pero la realidad supera con creces incluso a la idea que se ha ido haciendo por el camino.

La verdad es que durante toda la novela se puede percibir y sentir ese "miedo" que siente la protagonista, un miedo justificado por lo que va descubriendo que ocurre cada cierto tiempo en la posada, el carácter terrible de su tío y el trato que le da a su tía y ese aislamiento terrible que Mary percibe como el mayor problema que tiene si las cosas se tuercen aún más. Aún así, la fortaleza de sus convicciones, la educación recibida por parte de su madre y un deseo irrefrenable por salvar de esa vida a su tía hace que tome decisiones que nos mantendrán en vilo, sobre todo, porque deambula excesivamente por esos páramos en soledad, se confía a algunos desconocidos y no eres capaz de desentrañar quien está detrás de todo lo que ocurre en la posada, más allá del bravucón y temible tío Josh.

La posada de Jamaica fue escrita por la autora en 1936, pero como en otros libros de esta escritora, esto no es un inconveniente para disfrutarlo y vivirlo que es lo que suelo hacer con las historias de esta autora. Deambular por estos páramos, pasar ese miedo a perderte sin posibilidades de encontrar el camino de vuelta o con la sensación de que va/vas a encontrarte con alguien nada recomendable, una sombra peligrosa de la que no te habías percatado y que de repente asoma cuando levantas la vista. En fin, una tensión que Alfred Hitchcock supo muy bien reflejar cuando acometió la película de este libro, que, sin duda, os recomiendo.


martes, 11 de septiembre de 2018

de Leon Uris.


Título: El paso de Mitla
Autor: Leon Uris
Editorial: Ciudad de Libros, 
Páginas: 416.

SINOPSIS.

Gideon Zadock es un novelista de éxito y guionista de Hollywood cuya relación de pareja hace aguas. El protagonista decide hacer un viaje a Israel con su familia con una doble intención: salvar su matrimonio y conseguir material para su próxima novela.

Nada sale como él esperaba: se enamora hasta los huesos de una superviviente del Holocausto y estalla la guerra del Sinaí.

En el momento en el que surge el conflicto bélico su familia es evacuada pero Gideon, atrapado en una crisis personal y moral, se alista como paracaidista para aislar el estratégico paso de Mitla.

IMPRESIÓN PERSONAL.

No había leído nada de este autor hasta ahora y no ha sido por falta de ganas. Esa especie de olvido que se instala en tu mente cuando la oferta de libros supera con creces a tu tiempo libre para acometer tantas lecturas ha sido la causa principal para que no me pusiera antes con él. Conozco algunos de sus libros por el cine o la televisión y lo cierto es que tanto Éxodo como la serie de QB VII me encantaron, seguramente porque el mal llamado asunto judío, aún por resolver, me resulta de gran interés.

Paso de Mitla
León Uris es un escritor estadounidense de origen judío cuyo interés siempre se ha centrado en la formación del nuevo estado judío de Israel desde que terminó la II Guerra Mundial. Como corresponsal de guerra ha vivido de primera mano, no sólo muchas de las barbaridades perpetradas por los nazis contra los judíos, sino que ha estado presente en múltiples ocasiones en los hechos que se van desarrollando para la conformación del nuevo estado de Israel. El paso de Mitla es casi una novela autobiográfica del autor y hace referencia a los hechos que acontecieron en 1956, en la campaña del Sinaí tras la decisión del gobierno egipcio de nacionalizar de canal de Suez, dándole un poder desmedido sobre el mismo. Ante este hecho que amenazaba a las potencias occidentales por lo estratégico del Canal, se apoya una incursión de paracaidistas a través del paso de Mitla, que posteriormente deberían ser apoyados por las potencias occidentales de Francia y Gran Bretaña y los propios comandos israelitas de tierra.

Aunque pueda parecer un libro de corte bélico, no es así. Aunque una parte refleja la acción en la que participa como invitado el novelista Gideon Zadock junto al grupo de paracaidistas, realmente lo que conoceremos será la vida de éste como heredero de una larga saga familiar de judios. Unos que han desarrollado sus vidas en Estados Unidos tras una tumultuosa huída de Europa; otros que murieron a manos de la Alemania nazi; otros que comenzaron una nueva vida en el nuevo estado de Israel. Consecuencia de todos estos destinos, nos encontramos con un protagonista que necesita conocer de primera mano los hechos, los protagonistas y las vidas de todos aquellos que han forjado la suya propia. Entre medias, dos mujeres: la suya propia, que ha sido su apoyo y sostén cuando anhelaba ser escritor en contra de todas las opiniones familaires y también profesionales del sector editorial y, una superviviente del holocausto nazi que conoce en Tel Aviv, asistente del actual presidente israelita.

Cada uno de los personajes, los del momento actual en 1956 en que se desarrolla la acción en el paso de Mitla, como los de todos los del pasado familiar de Gideon son apasionantes, sobre todo, las mujeres de la familia, su abuela y su madre en especial. Personajes con una gran fuerza y una gran pasión por la vida que han ido superando situaciones muy duras hasta llegar a Gideon, que casi es un privilegiado al lado de sus antepasados, con las dudas típicas de quien no tiene que luchar ya por mantenerse con vida.

Una novela llena de acción, sin duda pero también llena de experiencias vivenciales de todos aquellos que sobrevivieron en diferentes lugares al horror nazi y forjaron sus propios destinos, bien en el nuevo Israel, bien en otros países de acogida como Estados Unidos. Todo ello condimentado con el papel tan fundamental que los israelitas tuvieron en la Guerra de Suez de 1956 con la toma del Paso de Mitla en el desierto del Sinaí.


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