martes, 30 de agosto de 2016

de John Verdon.


Título: No abras los ojos
Autor: John Verdon
Editorial: Roca Editorial, 2011
Páginas: 552.

Resumen oficial.

David Gurney se sentía casi invencible… hasta que se topó con el asesino más inteligente con el que jamás había tenido que enfrentarse.

Dave Gurney el protagonista de la primera novela de John Verdon, Sé lo que estás pensando, vuelve para enfrentarse al caso más difícil de su carrera, una batalla con un adversario implacable que no sólo es un inteligente y frío asesino, sino que no tiene reparos en atacar directamente al punto débil de Gurney: su esposa.

Ha pasado un año desde que el ex detective de la policía de Nueva York consiguió atrapar al asesino de los números y, aunque es su intención retirarse definitivamente junto a su esposa Madeleine, un nuevo caso se le presenta de forma imprevista. Una novia es asesinada de manera brutal durante el banquete de bodas, con cientos de invitados en el jardín y ese es un reto al que es imposible resistirse.

Todas las pistas apuntan a un misterioso y perturbado jardinero pero nada encaja: ni el móvil, ni la situación del arma homicida y sobre todo, el cruel modus operandi. Dejando de lado lo obvio, Gurney empieza a unir los puntos que le descubrirán una compleja red de negocios siniestros y tramas ocultas llevadas por un sádico...

Impresión personal.

Este verano me ha dado por leer a un autor pendiente como John Verdon y aprovechando el tiempo en el que hago algo de deporte ya he conseguido "leer" tres libros de la serie Gurney, un detective introspectivo y testarudo que me está gustando mucho. El libro que hoy os traigo es el segundo de la serie. No hace falta leer el primero para poder entender y seguir este segundo, pero sí es cierto que el primer caso es tan relevante en la vida de Dave Gurney, que de vez en cuando se hacen referencias al mismo y aparecen algunos personajes que ya conocimos en la entrega anterior.

La verdad es que respecto al primero (ahí va esa manía que tenemos todos los lectores por comparar), esta novela me ha parecido más lenta. De hecho hay algunos capítulos perfectamente eliminables o, al menos, reducibles a la mínima expresión. Ya comenté en la reseña del libro anterior, las contradicciones en que vive el matrimonio Gurney: él un detective jubilado prematuramente, que lleva en sus genes la resolución de enigmas, cuanto más complejos mejor y, por otro lado, su mujer Madeleine, que sólo busca una vida tranquila en el campo, ocupándose de las cuestiones más triviales del espacio vital que entre los dos han adquirido. Por eso, Verdon dedica bajo mi punto de vista excesivas páginas en el dilema de Gurney para ocuparse de una nueva investigación y todo lo que ello le depara, y la de Madeleine, presionando psicológicamente sobre el ex-detective para que abandone el caso y no vuelva a ocuparse de ningún caso más. De todos modos, aunque considero que estos capítulos tan personales de la vida matrimonial de Dave y Madeleine ralentizan la investigación, no lo hacen tanto como para que en algún momento haya deseado abandonar la lectura y averiguar que hay detrás de los hechos que han ocurrido.

Y la verdad es que los hechos son espeluznantes: una novia en el día de su boda es decapitada en una caseta del jardín donde se celebra la boda, su cabeza aparece colocada mirando su cuerpo y el arma del crimen aparece en el bosque en un punto a partir del cual la pista del asesino se pierde inexplicablemente. A la vez el jardinero y la vecina de al lado desaparecen y todo apunta a que ha sido el jardinero el supuesto asesino. Partiendo de estos hechos, que te enganchan sin solución desde el principio, se va desgranando un caso muy complejo lleno de vertientes que te cuesta trabajo enlazar pero que Verdon sabe muy bien adonde dirigir y que temáticas delictivas se interrelacionan para llegar a la conclusión del caso. Es en esta parte de la investigación donde Verdon brilla con luz propia. Nada de lo que pienses a priori tiene nada que ver con lo que la novela te va deparando. Hace tantos giros que más de una vez te encuentras con la boca abierta de sorpresa.

Los personajes que ya conocemos del libro anterior como Dave Gurney y Madeleine están aún más definidos que en el libro anterior. A Dave lo conocemos mucho mejor porque podemos seguir perfectamente el hilo de sus pensamientos y podemos ver sus problemas para hacer aquello que más le gusta y le resulta irresistible, como es la resolución del misterio, y por otro lado, la necesidad que tiene Madeleine de que abandone de una vez su actividad policial. Sin embargo, con Madeleine nos pasa como a él, por lo que hace o algunas frases que menciona debemos averiguar lo que piensa y lo que siente. Sus intentos vanos de intentar cambiar a su marido son una fuente inagotable de frustración que la acompaña continuamente. También nos encontramos con Jack Hardwick, policía de homicidios, que ya conocimos en la novela anterior, desagradable, mordaz y sarcástico, que todo lo ve como si fuera de broma. Le avala también que debajo de toda esta actitud tan insoportable es un policía muy inteligente, muy intuitivo y que no duda nunca en reconocer la sabiduría que entrañan los análisis de Gurney. Además como tiene tendencia a saltarse las normas burocráticas del sistema, suele convertirse en el mayor apoyo que tiene Gurney a la hora de consegur datos desde fuera de la policía. La verdad es que es un policía con el que a veces sonríes y otras veces le darías un puñetazo para callarle la "bocaza". El resto de personajes se va conociendo muy poco a poco a medida que el caso avanza y vamos conociendo de ellos lo que Gurney va descubriendo. Por eso muchos de ellos te sorprenden porque parecen lo que en realidad no son.

En resumen, No abras los ojos es una novela de intriga muy entretenida, ideal para leer en verano, con buen ritmo aunque éste sea más lento que el de la novela anterior. A mi desde luego Gurney me ha cautivado por su carácter reflexivo y su tenacidad, por eso ya he comentado que también me he animado con la tercera novela de la serie, que tampoco me ha decepcionado.


lunes, 29 de agosto de 2016



Esta semana varias blogueras vamos a comenzar a leer el primer libro de la tetralogía de Elena Ferrante, La amiga estupenda, un libro del que he leído mayor número de comentarios positivos que negativos, que también he leído alguno. Ya veremos que nos depara esta lectura y ya os contaremos.

También hace dos o tres días comencé a leer Los ángeles de hielo de Toni Hill. Voy despacio con él porque sólo me pongo un rato al día mientras hago algo de deporte.

Ya veremos como se da la semana porque de negativo ya llevo por delante que el jueves terminan las vacaciones y que comienza de nuevo el ciclo laboral hasta Navidades.

SORTEOS.




Mª Angeles del blog Bookeando con MªAngeles sortea un ejemplar de Los abrazos oscuros de Julia Montejo.








Laky del blog Libros que hay que leer sortea un ejemplar de El vendedor de humo de Andrés Sandemetrio.








viernes, 26 de agosto de 2016

de Federico Axat.


Título: La última salida
Autor: Federico Axat
Editorial: Destino, 2016
Páginas: 544.

Resumen oficial.

Ted es rico y tiene una familia perfecta, una esposa y dos hijas adorables. Nadie podría imaginar el motivo que lo ha llevado a tomar la drástica decisión de quitarse la vida. Cuando oye sonar el timbre una y otra vez, su primera reacción es ignorarlo y apretar el gatillo de una vez por todas. Pero entonces descubre una nota escondida entre sus cosas; una nota con su caligrafía que no recuerda haber escrito: «Abre la puerta. Es tu última salida». 

Al otro lado de la puerta encuentra a un desconocido llamado Lynch, que no sólo sabe lo que Ted está a punto de hacer, sino que le hace una propuesta difícil de rechazar: un plan para evitar que su familia sufra ante las consecuencias devastadoras de un suicidio. 

Ted acepta sin imaginar que la nota en el escritorio y la oferta de Lynch son apenas el comienzo de un juego macabro de manipulaciones. Alguien ha sembrado un camino de migas de pan que Ted irá recogiendo. Alguien que lo conoce mejor que nadie, que lo hará dudar de sus propias motivaciones y también de las personas que lo rodean.

Impresión personal.

Tengo la mala suerte de marearme cuando viajo en coche si voy leyendo. En el coche y en el autobús, y siempre he envidiado a todas aquellas personas que pueden aprovechar esos tiempos muertos para leer o estudiar. Sin embargo, mi organismo ha reaccionado de forma diferente con la lectura de una parte de este libro: he podido leerlo una gran parte del viaje de vuelta de mis vacaciones en Galicia. Yo creo que estaba tan absorbida con la lectura de este libro que ni se me ha pasado por la cabeza que pudiera marearme y quedarme con las ganas de avanzar.

La última salida es un pedazo de trhiller psicológico que no da respiro a tu mente durante toda la lectura. A veces he tenido que soltarlo y darme un respiro porque no sabía si lo que acababa de leer en el texto era tal y cómo lo había leído o es que no me estaba enterando de lo que el autor me estaba contando. Sin embargo, cuando a veces he releído algunas páginas dudando de mi capacidad de entender, me he dado cuenta de que el autor sigue fiel a su ruta, paso a paso, haciéndome dudar hasta de mi misma. Seguro que se me han pasado detalles en la lectura y más yo que soy poco de fijarme en ellos, pero lo cierto es que he estado todo el libro haciendo quinielas y ni siquiera al final he atinado con ellas. O yo soy sumamente torpe o el autor es sumamente listo. Yo desde luego "me quito el sombrero" ante él porque la hipótesis de mi torpeza es bastante menos halagüeña.

A una trama sumamente compleja y enredosa pero perfectamente hilvanada artesanalmente y capítulo a capítulo, se unen unos personajes perfilados lo justo. Todos ellos. Desde el protagonista principal que es Ted hasta Laura, su psiquiatra o Justin Lynch. Son todos unos personajes definidos por lo que hacen y he dudado de todos ellos. Todos me han parecido culpables, todos inocentes, todos cuerdos y todos locos y manipuladores. No saber quien es quien, quien miente y quien dice la verdad; qué es lo que realmente esta ocurriendo y qué parte no está pasando ha sido lo peor y lo mejor de toda la novela. Una intriga y un desasosiego que me ha durado hasta el final, un final totalmente gráfico que acaba certificando cualquier duda que te pudiera quedar. Y es que he tenido dudas hasta el final.

No había leído nada de este autor, por eso no me cabe duda de que él y yo volveremos a encontrarnos. Me ha encantado su novela y su manera de escribir y de trastocarme leyendo, de dudar durante los días que me ha durado la novela, de errar y volver a errar. Un juego rápido y original que me ha absorbido totalmente. Desde luego para repetir la experiencia. Totalmente recomendable.


jueves, 25 de agosto de 2016

En septiembre, como otros años, el blog Libros que hay que leer nos convoca a leer novelas que se desarrollen durante alguna contienda bélica, la que sea (Guerras mundiales, guerra civil y otras muchas).



Es un mes excelente para dar salida a libros pendientes. Yo sé que tengo unos pocos que cumplen este requisito y empezaré leyendo Pacto de Lealtad de Gonzalo Giner, un libro que lleva en mi estantería más tiempo del que se merece.

¿Os habéis apuntado? ¿qué vais a leer?


martes, 23 de agosto de 2016

de Paula Hawkins.


Título: La chica del tren
Autora: Paula Hawkins
Editorial: Planeta, 2015
Páginas: 496.

Resumen oficial.

Rachel toma siempre el tren de las 8.04 h. 

Cada mañana lo mismo: el mismo paisaje, las mismas casas… y la misma parada en la señal roja. Son solo unos segundos, pero le permiten observar a una pareja desayunando tranquilamente en su terraza. Siente que los conoce y se inventa unos nombres para ellos: Jess y Jason. Su vida es perfecta, no como la suya. 

Pero un día ve algo. Sucede muy deprisa, pero es suficiente. ¿Y si Jess y Jason no son tan felices como ella cree? ¿Y si nada es lo que parece? 

Tú no la conoces. Ella a ti, sí.

Impresión personal.

Pues, "ni tanto ni tan calvo". Eso es lo que me ha parecido en resumen esta lectura que se anunció el año pasado como la lectura del año, el thriller del año, en concreto. Siempre suele pasar lo mismo, una pedazo de campaña de marketing y además bien hecha a la vista de los resultados de ventas de la novela, hace que las compras se encadenen sin descanso y que para muchos lectores los resultados de lectura tan altamente sobrevalorados, no sean tales. Eso me ha pasado a mi con esta novela. No me ha parecido en absoluto la novela del año (el que sea), más allá de un trhiller muy entretenido, fácil de leer, un argumento original aunque previsible que va de menos a más a buen ritmo. Con ello quiero decir, que me ha gustado mucho La chica del tren pero que me ha resultado excesiva que se la catalogue como lo "más de lo más" de lo escrito durante 2015 por muchos millones de libros vendidos. Eso sólo evidencia que las campañas de marketing son estupendas y que consiguen sus objetivos.

Dicho lo anterior, me alegro de que en Navidad me regalaran este libro en vez del Premio Planeta que suele ser lo habitual que alguien me regale para no arriesgar posibles repeticiones con lo que tengo en la estantería.

La chica del tren es un thriller psicológico que va de menos a más; de hecho, llega un momento de la novela en que es muy difícil dejar de leer por los giros que va dando la trama y la interrelación entre los personajes. No importa en absoluto que llegado un momento puedas vislumbrar con mayor acierto quien es quien y quien hace qué, el desenlace final no te deja respiro y aún así pega sus giros para hacerte dudar de nuevo. Una buena trama, bien armada, original y curiosa, bien llevada a través de capítulos muy cortos y rápidos donde tres de los personajes femeninos van contando las situaciones desde su punto de vista, hace que las perspectiva vaya cambiando dependiendo de quien te cuenta cada situación o cada acontecimiento. 

La primera parte me ha parecido excesivamente lenta y me ha costado trabajo seguirla. Realmente es que además la protagonista principal, Rachel, me ha gustado más bien poco. Demasiado metida en sí misma, demasiado incapaz ante todo y demasiado lunática ante las situaciones que se plantean en la novela. Pero lo cierto es que sin una Rachel como ella no habría trama; es absolutamente necesaria para que todo ocurra como ocurre. Las otras dos protagonistas femeninas, Megan y Anna, aparecen en ese orden por importancia en la historia. Las tres acaban estando bien perfiladas aunque hay ocasiones en que me ha costado trabajo diferenciarlas y se me mezclaban las historias, sobre todo, de Rachel y Megan.

La ambientación apenas es relevante más allá del propio tren y las personas que se repiten en los viajes como el "pelirrojo" que me intrigó desde su primera aparición, y la calle donde viven tanto Megan como Anna, pero realmente aportan poco a la historia, salvo lo que de sus casas se ve desde la ventanilla del tren al parar en un semáforo.

En definitiva, he disfrutado leyendo La Chica del tren. Es una lectura estupenda para el verano. Vertiginosa, original y con una trama perfectamente hilvanada que te ata a sus páginas hasta llegar al desenlace. Pero de ahí a que sea la novela del año, esa que aparece todos los veranos como un milagro literario (algo parecido ha pasado con La Viuda), hay un gran paso.


lunes, 22 de agosto de 2016



Bueno, pues a pesar de que he andado de viaje he conseguido terminar La última salida de Federico Axat, un libro que me ha dejado patitiesa. Aún mantengo la boca abierta y creo que me va a durar una temporada.

Esta semana que estaré relajada de nuevo en el campo voy a empezar a leer La vispera de casi todo de Víctor del Árbol, un libro que compré este año en la Feria del Libro de Badajoz a la que acudió el autor. No espero que me guste. Sé a ciencia cierta que me va a gustar como todo lo de Víctor.

Supongo que lo compaginaré con otra lectura pero acabo de llegar y aún no me ha dado tiempo a ver que tengo en mis pendientes ni que me apetece simultanear.

Qué leéis vosotr@s???


viernes, 19 de agosto de 2016

de Laura Norton.


Título: No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas
Autora: Laura Norton
Editorial: Espasa, 2014
Páginas: 352.

Resumen oficial.

Si estás leyendo estas líneas  es que te ha llamado la atención el título.

¿Te gustaría decírselo a alguien?¿Serías capaz de decírtelo a ti mismo?Y lo más importante: ¿te gustaría mantener durante un buen rato la sonrisa que se te ha quedado en la cara? Pues esta es tu novela.Te podríamos contar con más o menos gracia de qué va la cosa, para que te hicieras una idea: que si la protagonista, Sara, es muy maja, que si tiene un trabajo muy interesante (es plumista, (¿a que nunca lo habías oído?), que si es un pelín obsesiva y alérgica a los sobresaltos... 

Por supuesto, la vida se le complica y se encuentra con que su piso se convierte en una especie de camarote de los hermanos Marx cuando en la misma semana se meten a vivir con ella su padre deprimido, su hermana rebelde y su excéntrico prometido y, sobre todo, el novio al que lleva mucho tiempo sin ver... 

Pero mejor no te lo contamos porque te gustará leerlo. Lo único que necesitas saber es que, desde el título, te garantizamos unas cuantas horas de descacharrante diversión como hacía tiempo que no disfrutabas.

Impresión personal.

Cada vez que veía la portada me preguntaba por qué aparecían esos flamencos tan rosas y que tenía que ver las pobres criaturas con el karma o con ser gilipollas. Después de la lectura ya me ha quedado claro el gran valor de sus plumas para la autora y la protagonista de esta novela. Este libro me tocó hace mucho tiempo en un sorteo bloguero y cómo suelo leer sólo un libro de este estilo al año, ahí llevaba esperando su turno veraniego. Porque no me cabe duda de que este tipo de literatura es para el verano; una lectura fresca, sin complicaciones aunque todo lo que ocurre es tan exagerado que todo es pura complicación en la vida de los personajes; y una lectura graciosa y eso que yo soy de las que me río más bien poco con las novelas. No obstante, tengo que reconocer que me he reído y mucho con esta novela. No ha sido una sonrisa constante, ni  una gracia permanente a lo largo de la lectura, pero si es cierto que en más de una ocasión me ha pillado descuidada más de una carcajada que salía de mi interior. Tanta tontería me suele crispar pero los puntos en momentos en que no los esperas a mi me sacan las lágrimas con la risa.

No culpes al karma... es una novela disparatada donde las situaciones son tan esperpénticas que no creo que podamos encontrarlas todas juntas en la vida real. No hay ningún personaje, por leve que sea su intervención, a quien no le ocurra algo disparatado. Todo son situaciones exageradas y llevadas al extremo, aunque esas mismas situaciones puedan darse en la vida cotidiana nunca serían tan agudas. Podemos encontrarnos con una Sara perfectamente, una persona anodina, perfeccionista, que todo lo planifica y todo le da miedo por eso es conservadora en todo lo que hace, clásica y aburrida. Pero una Sara que sea plumista (no sabía ni que esa profesión existiera), que permita que se le llene la casa de gente que no desea, que se deje manipular hasta el extremo y que viva situaciones tan caóticas sin quererlo me ha resultado inverosímil. De hecho, he de reconocer que Sara es la que menos gracia me ha hecho de todo el libro y sus peroratas internas a veces me han crispado.

Sin embargo, me he reído mucho con las frases de su hermana (aunque es inaguantable), con su madre y su padre (dos pirados en toda regla) y, sobre todo, con el "vikingo". Evidentemente, Roberto, el novio oficial de Sara, tan anodino y aburrido como ella, y Aaron, el único que pone un poco de coherencia para que la historia acabe enderezándose si es posible que lo haga. Una lista de personajes locos, variopintos y descabellados, cada uno a su manera.

La historia un lío completo mezclado con otros líos paralelos: el lanzamiento de Sara como plumista en un desfile de importancia, la separación de sus padres, la futura boda de su guapa hermana con su antiguo compañero de Instituto, el viaje a China de su novio, etc... Cada historia haciéndole la puñeta a una Sara incapaz de huir y centrase en sí misma. En fin, una casa de locos donde todos/as están efectivamente locos y sólo piensan en sí mismos, salvo la "pava" de Sara que va de buena y santa por la vida. Una verdadera "gilipollas" como bien dice el título.

Resumiendo, una lectura que sin ser de mi estilo me ha hecho reír a carcajadas cuando menos lo esperaba y por ello me ha hecho pasar unos ratos verdaderamente agradables. Sin duda, una lectura muy apropiada para estas fechas.


jueves, 18 de agosto de 2016

de Wulf Dorn.


Título: Phobia
Autor: Wulf Dorn
Editorial: Duomo, 2016
Páginas: 435.

Resumen oficial.

¿ESTÁS SEGURO DE CONOCER A QUIEN DUERME CONTIGO?

 Londres, una noche de diciembre en el barrio de Forest Hill. Un hombre llega a la casa de Sarah, que se encuentra con su hijo de seis años. Dice que es Stephen, su marido. Tiene, de hecho, su misma ropa y conduce su mismo coche. Pero Sarah está segura de que ese hombre no es Stephen. 

Comienza así una pesadilla para Sarah y su hijo, especialmente cuando el hombre desaparece sin dejar huellas y ella sigue sin tener noticias de su marido. Pide ayuda, pero nadie cree en su historia. 

Sólo una persona puede entenderla: Mark Behrendt, su amigo, el psiquiatra. Con él irá descubriendo, rápidamente, una trama tan envolvente como inquietante, en la que cada pista, y cada detalle, resultan vitales para sobrevivir.

Impresión personal.

¡¡ Cualquiera se resistía a leer este libro!! Entre la portada tan impactante que tiene, con esos colores rojos y negros y esas letras tan gigantes, y la cantidad de opiniones positivas que se encuentran en los blogs, me resultaba imposible no leerla en el Mes de Thriller convocado por Libros que hay que leer. Y es que Phobia es un thriller psicológico que engancha desde las primeras páginas y cuesta trabajo dejar de leer sin llegar a averiguar quien es el extraño que entra en casa de Sarah tan tranquilo, conociendo cada detalle de sus vidas, incluso detalles de hace años y muy íntimos, qué pretende más allá de lo que él mismo manifiesta o piensa, por qué lo hace y hasta dónde es capaz de llegar. La verdad es que hay algunas escenas en que se te eriza el pelo sólo de imaginar la situación. En concreto, hay una escena con el hijo de Sarah que me puso de los nervios y he llevado fatal que a lo largo del libro no se vuelva a hacer alusión a esa escena que a mi casi me ha parecido la más impactante. Entiendo que se deba y quiera proteger a los niños, pero tratarlos como si fueran gilipollas y personas que olvidan las cosas de la noche a la mañana, me ha parecido excesivo e irreal.

La trama principal es absorbente desde el comienzo. ¿quien es el extraño? ¿de qué conoce a Sarah y a su familia? ¿dónde está Stephen, su marido? La historia va avanzando sin prisa pero sin pausa, tanto a través de Sarah como del propio "infiltrado" que va exponiendo sus motivaciones y le vamos viendo actuar. Todo ello, te hace hacer muchas "quinielas" y evidentemente, cometer muchos errores, porque el autor enreda unos hilos totalmente lógicos pero difíciles de hilvanar hasta el final. Encima, a la vez se superpone una subtrama que afecta a Mark Behrendt, el amigo psiquiatra de Sarah, que intenta ayudarla y ayudarse a sí mismo tras la muerte de su pareja en un "supuesto" accidente de tráfico. Esta segunda subtrama te deja miles de preguntas abiertas, seguramente tantas como las que el propio Mark se hace a sí mismo y supongo que encontraremos las respuestas en otra novela del autor, espero que la próxima.

Me ha encantado el desarrollo de los personajes, su evolución y su colaboración a la hora de ir eliminando sus problemas personales y embarcarse en un objetivo común: encontrar a Stephen y averiguar quien es intruso que los amenaza. El autor no entra apenas en lo que motiva el título de la novela, en la fobia de Sarah, pero sí que es cierto (aunque no sé si funciona así en la vida real) que el hecho de estar sometida a estos hechos, la hace salir de su situación psíquica y enfrentarse a sus miedos de frente. Por otro lado, Mark también se autoayuda a través de implicarse en la situación de Sarah y su hijo, abandonando de un modo definitivo la bebida y decidiendo empezar de nuevo con su vida. La verdad es que asusta un poco ver como personas exitosas, con vidas aparentemente felices puedan en un momento dado caer en situaciones similares sin explicación alguna.

Por otro lado, el intruso invasor es una incógnita personal a lo largo de toda la novela. Sólo al final conoceremos sus motivaciones y cómo era antes de los hechos, qué le pasó y cual es el fondo de su personalidad. Es toda una incógnita porque durante toda la novela va sembrándote un mar de dudas sobre sus intenciones reales.

Junto a estos tres personajes aparecen otros secundarios sin apenas relevancia aunque he de señalar que el papel de la policía me ha resultado irreal y fuera de lugar. Esas situaciones en que la policía parece "tonta", no se cree nada de lo que le cuentan personas adultas, me resulta muy peliculera y muy irreal aunque entiendo que de de otro modo, la trama de la novela no sería la misma. Por otro lado, ya he mencionado que el "supuesto" estado de felicidad posterior del hijo de Sarah tras un hecho tan traumático, tampoco me ha resultado verídico.

En conclusión, puedo decir que he vivido de forma galopante lo que le ocurre a Sarah y a su hijo, lo que ha sufrido Mark y cómo resucita, pero, sobre todo, la tensión de saber que en cualquier lugar hay un intruso que sabe dónde vivo, cómo vivo, cada detalle de mi armario o de mi cuarto de baño, sin que yo pueda controlar quien es y por qué lo hace. Un misterio que me ha absorbido todo el tiempo que me ha durado este thriller.


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