viernes, 22 de febrero de 2019

de César Pérez Gellida.


Título: Todo lo mejor
Autor: César Pérez Gellida.
Editorial: Suma, 2018
Páginas: 608.

SINOPSIS.

Viktor Lavrov es un joven talento perteneciente al KGB destinado en Berlín durante el periodo más crudo de la Guerra Fría. Pronto recibirá un delicado encargo que pondrá a prueba sus conocimientos en psicología criminalista y sus virtudes como agente de inteligencia.

El caprichoso destino hará que su camino se cruce con el del inspector jefe de la Kriminalpolizei, Otto Bauer, empecinado en resolver las terribles muertes de cinco menores que parecen estar relacionadas entre sí, unos asesinatos que se niegan a reconocer desde las más altas instancias de la RDA.

Con ocho novelas publicadas, César Pérez Gellida es ya un referente en la actualidad literaria de nuestro país. El vallisoletano regresa ahora con su relato más negro, una historia repleta de intriga, una explosión narrativa que mantiene los ingredientes que han atrapado a miles de lectores y que significa un paso adelante a nivel estilístico con respecto al resto de su obra.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Podría decir que, a pesar de que todas las novelas que he leído de César Pérez Gellida me han encantado, siempre tengo miedo a comenzar una nueva por dos motivos básicos. Desde luego, el primero porque el autor, igual que se le ha caído el pelo, es susceptible de "pinchar" y que por primera vez me llegue a decepcionar. Es complicado en esto de las artes mantener siempre el listón tan alto cuando ya no ves como puedes subirlo más. Y el peor de los motivos, el segundo, porque yo no dé la talla como lectora y de complejo y original que es el tío escribiendo, yo me quede a dos velas y no me entere de nada. Y mira que con Khimera y Konets ya puso a prueba mis neuronas para que no se me liaran mientras leía y no perdiera el hilo conductor con tanto "p´alante y p´atrás" en los tiempos. Por eso cuando me dijeron que esta novela era de espías me temblaron las "canillas" literalmente. Cuando veo una película de espías soy de las que no suelo enterarme de nada con tanto personaje, tantos nombres diferentes y tantos mensajes subliminales que yo no consigo entender y me pierdo en la mayor parte de las ocasiones. Pero hete aquí que mis temores han sido infundados porque no solo no me he perdido sino que me ha encantado encontrarme con algunos personajes que creía ya perdidos y enterrados hasta que no realizara esas poco frecuentes relecturas.

Podría decir que Gellida se supera con esta obra, pero no lo voy a decir, porque he disfrutado tanto con esta novela como con otras memorables obras del autor de sus anteriores trilogías. Y, como las anteriores, no es una lectura sencilla. César no hace nada sencillo, al menos tan sencillo como le brota a él. Le encanta complicarnos la vida, que saquemos el cerebro de paseo y lo expongamos a la intemperie para renovarlo y mirar sus tramas desde diferentes puntos de vista, con diferentes posibilidades en su desarrollo y desde luego en sus desenlaces. Podría decir que juega con nosotros pero no. Lo que hace es que nos incluye en el juego con unos personajes que nos invitan a seguirlos, que nos enamoran, incluso los malos malísimos porque de tan malos nos atraen sus motivaciones, sus comportamientos tan extremos y escalofriantes, sobre todo, cuando sus víctimas son los más inocentes de la sociedad.

El autor nos lleva a la Alemania del Este, al Berlín herido por ese terrible muro que divide la ciudad y, sobre todo, que divide la diferencia entre una vida sin libertad alguna y en todos los sentidos, y la vida con una libertad relativa o, al menos, sentida por los ciudadanos de la parte occidental. Un Berlín oriental en el que todo debe ser tan perfecto para que nadie ponga en duda el sistema, que los crímenes más atroces no pueden ser investigados ni anunciados porque en un sociedad tan ideal como esa, nadie necesita delinquir. Una ciudad llena de espías que espían al enemigo occidental pero, sobre todo, que se espían entre ellos viviendo al margen casi siempre de una ley que manipulan según sus intereses.

En este escenario conoceremos a Viktor Lavrov, un joven psicólogo criminalista y espía ruso, que tiene un difícil encargo realizado tanto por la KGB a la que pertenece como por las autoridades alemanas, sin que uno u otro tengan que coincidir y, en paralelo, a Otto Bauer, inspector jefe de la Kriminalpolizei, que junto a su hermana, y contra lo que le han ordenado, investigará las muertes y desapariciones frecuentes de niños que nadie suele reclamar ni buscar. Dos potentes personajes que coinciden en espacio, tiempo e interés personal y profesional para llevarnos hacia un submundo criminal que pone los pelos de punta.

No os cuento más porque más información solo supone desvelar lo que no debe desvelarse más que acercándose a la obra y leyéndola. Como en el mundo de los espías, mientras menos se diga, mejor. Si os digo que no dejéis de leerla, que si lo que escribe este autor os gusta, esta novela os va a enamorar de nuevo y si no os habéis acercado nunca al fenómeno Gellida, ya estáis tardando.


jueves, 21 de febrero de 2019

de Alejandro  Palomas.


Título: El tiempo que nos une
Autor: Alejandro Palomas.
Editorial: Booket, 2016
Páginas: 592.

SINOPSIS.

La abuela Mencía convalece junto a su nieta, Bea, que no quiere contar lo que de verdad le duele. Éste es el inicio de El tiempo que nos une, una novela coral de voces femeninas, una saga de mujeres con corazones tan grandes que son capaces de albergar desde el amor más profundo hasta el mayor de los sufrimientos. Entre las cinco protagonistas de la historia los lazos familiares se entretejen hasta formar una red que a veces atrapa, otras abraza y que, sobre todo, protege. Mencía, la matriarca sabia y deslenguada; Lía, que siempre se queda; Flavia, que vive en la ausencia; Inés, madre que sufre y amante que lamenta; y Bea, la más joven, son personajes inolvidables, que callan secretos pero gritan verdades, y que sienten y ríen y lloran.

Con delicadeza y precisión en el lenguaje, Alejandro Palomas construye un universo femenino de relaciones y emociones que nos envuelve. Y es que en El tiempo que nos une, como en la vida, pasan muchas cosas, pero al final lo que importa es quién ha estado navegando a tu lado.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Había leído tres libros de este autor: Una madre, Un hijo, Un perro. Pero tenía pendiente este libro en la estantería desde hace tiempo y ahora me queda pendiente Un amor que compre en la última Feria del Libro de Badajoz y que el autor me firmó muy amablemente, tal como es él. Como siempre y por no variar, cogiendo polvo lecturas que merecen mucho más la pena que otras novedades por las que perdemos un tiempo que deberíamos invertir en mayor calidad frente a mayor cantidad y novedad.

El tiempo que nos une es una de esas novelas que debería tener brazos y haberme dado un toque al pasar por el estante en el hombro para recordarme que estaba allí. Gracias a esta novela he conocido por fin a Mencia, una abuela de más de 90 años, carismática, descarada y malhablada que a su edad ya no tiene nada que callar, nada que temer por lo que dice, que pone a los suyos en muchas ocasiones en situaciones embarazosas precisamente por todo lo que dice, pero que defiende a sus "mujeres" a fuego y contra el fuego si es necesario. Una abuela a la que es imposible no querer, de esas que con solo mirarte saben que te ocurre algo y qué es lo que te ocurre, y lo sabe hasta antes de verte, como si tuviera una parabólica para saber en la distancia que ante determinados hechos, tu reacción será de determinada manera y no de otra de tal modo que cuando se produce el encuentro, ella ya ha arbitrado un plan que te saque del problema sentimental o vital que te aqueja. Inteligente y lenguaraz, he llorado con ella (y mucho) en esta novela pero también tengo que reconocer que me he reído a carcajadas en más de uno de sus cortos capítulos.

Junto a ella, cuatro mujeres más. Dos de sus hijas, Flavia y Lía y sus dos nietas, Inés y Bea. Cinco mujeres de generaciones diferentes unidas por unos lazos que solo la muerte puede romper, unos lazos que sujetan cuando parece que todo se rompe, incluso la vida de un hijo, de un nieto, de un hermano; lazos que te agarran a la vida para seguir luchando incluso cuando parece que no merece la pena vivirla de fea que se pone y hasta ponen una nota de color para que la veamos más bonita de lo que en realidad es en algunos momentos. Y Mencia sabe tirar lazos a sus mujeres, hacer lazadas de colores cuando necesitan ver la vida de otro color y también fustigar con los lazos cuando lo que necesitan alguna de ellas es que las hagan despertar y salir de la cueva en que están metidas. Les riñe y desaprueba sus maneras de afrontar los problemas, le habla y las consuela pero también traza estrategias y estratagemas, diría yo, para que reaccionen cuando todo lo demás falla.

Me han encantado estas cinco mujeres, pero, sobre todo, me ha encantado Mencia. Su fuerza, su coraje, ese convencimiento tan asentado en su alma de que no puede abandonar este mundo hasta que no vea a sus mujeres recompuestas y mirando de frente al futuro y esas mujeres alrededor de la abuela, una mujer que por si misma es el centro de todas ellas por derecho propio.

El tiempo que nos une es un libro de sentimientos, de los mas profundos, de los que más duelen pero también de los que más curan y de los más esperanzadores. Un libro que te llega tan hondo que tus propios sentimientos fluyen a la vez que los de las protagonistas porque te hacen participe de su dolor, de su miedo, de su esperanza y hasta de sus momentos felices y de sus risas. Por eso he llorado y he reído a partes iguales, pero he terminado con Mencia muy en paz con la vida y con el tiempo recorrido y que me queda por andar. Ojala no se me olvide!!!


miércoles, 20 de febrero de 2019

de Isabel Allende.


Título: Más allá del invierno
Autora: Isabel Allende
Editorial: Plaza y Janés, 2017.
Páginas: 352.

SINOPSIS.

Isabel Allende parte de la célebre cita de Albert Camus -«en medio del invierno aprendí por fin que había en mí un verano invencible»- para urdir una trama que presenta la geografía humana de unos personajes propios de la América de hoy que se hallan «en el más profundo invierno de sus vidas»: una chilena, una joven guatemalteca ilegal y un maduro norteamericano. Los tres sobreviven a un terrible temporal de nieve que cae en pleno invierno sobre Nueva York y acaban aprendiendo que más allá del invierno hay sitio para el amor inesperado y para el verano invencible que siempre ofrece la vida cuando menos se espera.

Más allá del invierno es una de las historias más personales de Isabel Allende: una obra absolutamente actual que aborda la realidad de la emigración y la identidad de la América de hoy a través de unos personajes que encuentran la esperanza en el amor y en las segundas oportunidades.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Más allá del invierno es una novela de personajes, de tres personajes en concreto que están atravesando por momentos oscuros y fríos en sus vidas y que coinciden casualmente algunos de ellos, durante una de las tormentas de nieve más fuerte que han asolado Nueva York. Y digo que pasan por momentos oscuros y fríos en sus vidas porque a lo largo de la narración iremos viendo que no han sido ni mucho menos los peores, sino que sus vidas, con momentos de luz y felicidad, han tenido mayores vivencias oscuras, muchas de ellas terribles en todos los casos, y que iremos conociendo a lo largo de la novela.

La situación que nos plantea Isabel Allende me ha resultado muy original a la hora de presentarnos a sus personajes. Por una lado, conocemos a Lucía Maraz, una mujer chilena de sesenta y dos años y profesora universitaria eventual que vive en un semisótano que le alquila el norteamericano Richard Bowmaster, profesor universitario, maniático y de costumbres sumamente rígidas. En sus vidas se cruzará por sorpresa Evelyn, una joven guatemalteca sin papeles, que choca fortuitamente contra el coche de Richard en medio de la tormenta de nieve. Evelyn lleva en el maletero del coche el cadáver de una mujer.

Con estos mimbres, la autora teje una novela en torno a estos tres personajes que con la excusa de ayudar a la pobre Evelyn y deshacerse del cadáver nos van desgranando sus vidas y van estableciendo entre ellos unos lazos que en el futuro nadie conseguirá romper.

Me ha encantado el planteamiento de la novela y me ha resultado sumamente ágil la forma en que la autora ha mezclado el presente en el que los tres intentan resolver el problema que tiene Evelyn, que al final será un problema de todos, ya que se convierten automáticamente en cómplices, y la forma en que cada personaje va contando su vida hasta llegar al momento actual.

En realidad, aunque haya un cadáver de por medio, la novela no tiene como foco de atención este hecho salvo al final cuando conocemos a qué se dedica el jefe de Evelyn, padre del niño discapacitado que ella cuidaba. Por el contrario, la novela es una historia de personajes, de los tres personajes protagonistas, Lucía, Richard y Evelyn. Tres personajes que sirven a la autora para poner a los lectores ante el problema de los inmigrantes en Estados Unidos: las causas por las que han de salir de sus países sí o sí, la odisea del viaje para llegar y los problemas de estar en Estados Unidos sin posibilidad de conseguir papeles a pesar de estar trabajando en puestos que los norteamericanos no quieren.

También, está el trasfondo personal que me ha gustado muchísimo, esos lazos de relaciones que se entretejen entre ellos, en concreto entre Lucía y Richard, dos personas mayores que vuelven a encontrar el amor, que abren sus corazones a través del desahogo que da contar a alguien todo aquello que te ha hecho daño, que te hace culpable, que te ha obligado a ocultarte en el interior de una persona que no eres tu. Eso es lo que le pasa a Richard, un profesor escondido en si mismo que solo mantiene relaciones de cariño con sus cuatro gatos. Huraño, meticuloso y rancio descubre los motivos por los que se ha convertido en lo que es tras la perdida de su mujer y su hija. Sin embargo, Lucía se siente atraída por él a pesar de que no es "la alegría de la huerta" y también le va desgranando su vida, por qué tuvo que salir de Chile cuando llegó la dictadura, la desaparición de su hermano, la eterna búsqueda de su madre y esa amargura que la ha acompañado toda la vida por no ser capaz de pasar página. Pero si una historia es escalofriante es la de Evelyn, su vida en una aldea de Guatemala al cuidado de su abuela y sus dos hermanos, las pandillas y los asesinatos de estos y su periplo para llegar a Estados Unidos donde su madre lleva muchos años malviviendo para poder mandar dinero a los hijos que tuvo que dejar atrás.

No os cuento más. Me ha gustado mucho esta novela y me ha encantado encontrarme de nuevo con la autora en una historia que me ha tenido enganchada unos días disfrutando de la buena literatura y de unas historias de vida que merece la pena conocer.


martes, 19 de febrero de 2019

de Delphine de Vigan.


Título: Basada en hechos reales.
Autora: Delphine de Vigan.
Editorial: Anagrama, 344.
Páginas: 344.

SINOPSIS.

«Durante casi tres años, no escribí una sola línea», dice la protagonista y narradora. Se llama Delphine, tiene dos hijos a punto de dejar atrás la adolescencia y mantiene una relación sentimental con François, que dirige un programa cultural en la televisión y está de viaje por Estados Unidos rodando un documental. Estos datos biográficos, empezando por el nombre, parecen coincidir difusamente con los de la autora, que con Nada se opone a la noche, su anterior libro, arrasó en Francia y en medio mundo. Si en esa y en alguna otra obra anterior utilizaba los recursos novelescos para abordar una historia real, aquí viste de relato verídico una ficción. ¿O no?

Delphine es una escritora que ha pasado del éxito apabullante que la puso bajo todos los focos al vértigo íntimo de la página en blanco. Y es entonces cuando se cruza en su camino L., una mujer sofisticada y seductora, que trabaja como negra literaria redactando memorias de famosos. Comparten gustos e intiman. L. insiste a su nueva amiga en que debe abandonar el proyecto novelesco sobre la telerrealidad que tiene entre manos y volver a utilizar su propia vida como material literario. Y mientras Delphine recibe unas amenazantes cartas anónimas que la acusan de haberse aprovechado de las historias de su familia para triunfar como escritora, L., con sus crecientes intromisiones, se va adueñando de su vida hasta bordear la vampirización…

Dividida en tres partes encabezadas por citas de Misery y La mitad oscura de Stephen King, Basada en hechos reales es a un tiempo un poderoso thriller psicológico y una sagaz reflexión sobre el papel del escritor en el siglo XXI. Una obra prodigiosa que se mueve entre la realidad y la ficción, entre lo vivido y lo imaginado; un deslumbrante juego de espejos que propone una vuelta de tuerca a un gran tema literario –el doble– y mantiene en vilo al lector hasta la última página.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Cuando terminé de leer esta novela de Delphine de Vigan no sabía muy bien que había leído, si una novela de cien por cien ficción o estaba ante un cincuenta por ciento ficción y otro cincuenta realidad de la escritora o un relato real de lo que le había pasado a la autora. Y es que en Basada en hechos reales es una novela que te sorprende porque todo el rato parece que estás delante de un escaparate de cristal oscuro donde puedes verte de cuerpo entero aunque no de forma tan perfecta como te verías en un espejo. Es una novela  que te sorprende por lo que te acerca a la autora, a sus problemas, a la forma en que los afronta o los rehuye pero, sobre todo, a esa parte más débil que la deja ciega y vulnerable, de tal modo que permite que en su vida entre esa especie de "alien" que tu desde el principio ves que no puede llegar a ser bueno y que poco a poco te la va absorbiendo.

En Basada en hechos reales, por un lado, tenemos a Delphine, una escritora, madre de dos hijos que comienzan en la universidad, compañera de un famoso director de documentales televisivos que viaja de forma habitual, motivo por el cual ella goza (o no) de mucho tiempo para sí misma y para su principal quehacer que es escribir y cumplir con los plazos que le ha marcado su editora para sacar su siguiente libro. Pero Delphine como tantos escritores se encuentra ante el gran problema de "la página en blanco" y después de un rotundo éxito anterior, no sabe qué escribir, no da con una temática que consiga mantener el nivel de su anterior obra en la que prácticamente se desnudó a ella misma y a los suyos. La protagonista no solo comparte nombre con la autora, situación familiar y profesión sino que parece todo el tiempo que habla de ella misma, ella misma vista desde el otro lado del espejo, con su sufrimiento interno, su manera de ocultar a todos los que la quieren lo que le está pasando y, por tanto, su soledad ante el problema que tiene y que la está haciendo sufrir personal y profesionalmente.

Y en esta situación aparece L, una negra literaria que escribe libros de otros como "churros". Yo no sé si L aparece de verdad o la autora la hace aparecer y no es un personaje real. Después de leer la novela hasta he dudado de su existencia. Pero lo cierto es que L irrumpe en la vida de Delphine como un torrente que se cuela dentro sin que te des cuenta, tan metida en los suyo, que no percibe como va arrasando con todo y como termina sola sin tener nada a lo que agarrarte más que a ella, que aparece siempre que la necesitas para tirarte un "salvavidas" ficticio. La verdad es que he sufrido mucho con este personaje y con la actitud de Delphine. La autora juega con citas de Misery de Stephen King y doy fe de que en muchas ocasiones me ha traído a la memoria esa novela y esa estupenda película, porque realmente L me ha puesto los pelos de punta con sus apariciones casuales y su manera de comportarse tan absorbente en el sentido literal del término.

Y de fondo, la literatura, la necesidad de plasmar en cada obra una parte de tu realidad, de tu ser mezclada por la ficción que lo difumine todo y como esta manera de escribir atrae más a un público lector más exigente que la ficción pura que rápidamente se descubre y se olvida. Hay conversaciones muy inteligentes y diría que didácticas sobre el sentido de la literatura, sobre su influencia en la gente y sobre el funcionamiento del mundo editorial. Una temática muy interesante tratada por dos personajes enfrentados que desean cosas diferentes y cuya visión del tema difiere por necesidad.

No dejo de admirar la manera de escribir de esta autora, su forma de engancharme con su literatura, con sus montajes temáticos que mezclan tan bien sus propias vivencias con una realidad difuminada de ficción y, todo ello escrito con una ambigüedad precisa y concreta que te hace dudar durante toda la lectura de si realmente lo que cuenta le ha pasado realmente o si no, o tal vez si alguno de los personajes ha existido en la realidad o hasta ahí ha llegado con el engaño y solo ha estado en la mente de la escritora. No lo sé, tendría que volver a leerla para estar más pendiente de estos detalles, la verdad.

Os recomiendo esta novela, aunque ya os digo que no es para todos los lectores. Es una mezcla rara entre realismo y una novela de intriga psicológica, no sabría describirla. Cuanto menos turbadora, pero estupendamente escrita como todo lo que he leído de esta autora.


lunes, 18 de febrero de 2019



Aquí estoy como todas las semanas para contaros qué lecturas me traigo entre manos. La verdad es que la semana pasada dejé un poco de lado el libro que había comenzado el fin de semana, María quiere ser tu amiga de Laura Marshall, no porque no me esté gustando pero se me cruzó con el de Más allá del Invierno de Isabel Allende y éste me absorbió por completo hasta que lo terminé. Esta semana veréis también la reseña. Por eso sigo leyendo aún el de María quiere ser tu amiga esta semana.

También he comenzado a leer Todas las familias felices de Mercedes de Vega, un libro que me tocó en un sorteo en el blog de Mª Ángeles y que no quiero demorar más.

SORTEOS.



Carol del Blog En tus libros me colé sortea un ejemplar de Annabelle de Lina Bengtsdotter.





Pedro del El búho entre libros, Teresa de Leyendo en el bus, Concha y Bea de De lector a lector y Manuela de Entre mis libros y yo sortean un ejemplar de Papel y tinta de María Reig.






Que paséis una excelente semana lectora!!!!


domingo, 17 de febrero de 2019


A este paso, se me pasa el mes y deja de merecer la pena hacer este resumen del mes pasado. Pero siendo sincera, no ha sido falta de tiempo; es que no me he acordado de hacer el recuento y cuando me acordaba no estaba ni en el momento ni en el lugar adecuado para ponerme a ello.

No ha estado mal el mes de enero ni en cantidad ni en calidad aunque también ha habido algún que otro "pinchazo". Pero en general, el balance es positivo.

LIBROS LEÍDOS.



SEGUIMIENTO DE RETOS ANUALES.

RETO GENÉRICO: 10/40.
RETO 25 ESPAÑOLES: 4/25.
RETO DE LA A A LA Z: 7 letras y 1 especial
RETO ME GUSTAN LOS CLÁSICOS: Sin empezar.



#progresamosadecuadamente 😉


viernes, 15 de febrero de 2019

de Chritina Baker Kline.


Título: El tren de los huérfanos.
Autora: Christine Baker Kline
Editorial: Ediciones B, 2015
Páginas: 357.

SINOPSIS.

Entre 1854 y 1929, los llamados trenes de huérfanos partieron regularmente de las ciudades de la Costa Este de Estados Unidos hacia las tierras de labranza del Medio Oeste, llevando miles de niños abandonados cuyos destinos quedarían determinados por la fortuna o el azar. ¿Serían adoptados por una familia amable y afectuosa, o se enfrentarían a una adolescencia de trabajo duro y servidumbre? 

La inmigrante irlandesa Vivian Daly fue uno de esos niños, enviada por ferrocarril desde Nueva York hacia un futuro incierto a un mundo de distancia. Ahora, muchas décadas más tarde, Vivian es una anciana que lleva una vida tranquila y apacible en la costa de Maine, y los acontecimientos de su infancia se han convertido en un recuerdo vago. Sin embargo, en arcones de su desván se ocultan vestigios de un pasado turbulento. 

Molly Ayer, una joven de diecisiete años, sabe que cumplir con un servicio a la comunidad ayudando a una anciana viuda a ordenar sus trastos es lo único que puede salvarla de terminar en un centro de menores. Pero a medida que Molly ayuda a Vivian a revisar sus recuerdos y posesiones, descubre que ambas tienen mucho en común. Molly, una india Penobscot que ha pasado su adolescencia entrando y saliendo de casas de acogida, también ha sido educada por desconocidos y tiene preguntas sobre su pasado de las que aún no ha obtenido respuesta.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Este libro llevaba en mi estantería casi tres años, cogiendo polvo, polvo de libro, olvidado, esperando que me reencontrara con esa cara pecosa y triste que me ha mirado más de una vez. Ya os lo comento de entrada: me ha gustado mucho esta historia, una historia basada en hechos históricos que realmente ocurrían en Estados Unidos allá por los años 30, cuando niños y niñas huérfanas, muchos de familias pobres que no podían mantenerlos, abandonados en las calles y eran subidos a trenes y llevados a la otra punta del país para ser prácticamente vendidos y entregados a personas que los querían o no, una cuestión de suerte.

El tren de los huérfanos se desarrolla en dos momentos temporales: una historia actual en las que conoceremos a Molly, una adolescente a punto de cumplir la mayoría de edad que lleva casi toda su infancia de casa de acogida en casa de acogida, y a Vivian Daly, una anciana que está ya en sus último años, y accede a que Molly la ayude a limpiar su buhardilla de cosas "inútiles" para pagar 50 horas de servicio social por haberse llevado un libro de Jane Eyre de la Biblioteca. Por otro lado, conoceremos la historia de Vivian desde 1929 en que llegó con sus padres desde Irlanda a Estados Unidos y su periplo vital cuando al quedarse sola tras una tragedia familiar, fue embarcada en el tren de los huérfanos y pasando por varias familias como otros niños hasta el momento actual en que se encuentra con Molly y se identifica tanto con ella.

Alguien podría pensar que ésta es una novela más basada en dos historias temporales pero complementarias y un hecho histórico de fondo que puede emocionar mas o menos. No lo creo así. Es cierto que el esquema es un esquema familiar y común con otras novelas de este tipo y que la historia de esos huérfanos sorprende, sobre todo, por lo desconocido de unos hechos tan graves que nunca había leído ni escuchado en ningún lado. Mientras en otros países se habla de hechos vergonzantes que han realizado los seres humanos, no puedo entender como este hecho, tan o más vergonzante que otros, no se ha difundido en películas, libros de texto, noticiarios, homenajes anuales a las víctimas, etc. Se ha hablado muchísimo de la esclavitud en Estados Unidos, se han realizado muchísimas películas y editado muchos libros.Y eso está muy bien. Pero no logro entender como este tipo de esclavitud disfrazada de obra de caridad y de buenismo cometida con los seres más indefensos del mundo como son los niños solos, no ha salido por activa y pasiva a la luz y en diferentes medios.

Al margen de esto, la historia que nos cuenta la autora está perfectamente contada, con un equilibrio entre personajes y tiempos que, en esta ocasión, no podría deciros que me ha gustado más un hilo temporal que otro. Tanto Molly como Vivian tienen una historia conmovedora y lo son tanto que, por eso, ambas se complementan y se comprenden mutuamente.

Cómo veis, en esta ocasión, no os he contado nada de la trama. No por desvelaros o no algo de ella. Es que no hace falta. El valor de esta novela lo lleva escrito en su título, en la manera en que se cuenta la historia de estos niños y niñas y la influencia que en el futuro de otros niños puede llegar a tener. Una novela emotiva, desgarradora en muchas ocasiones, sorprendente por la ignorancia que todos tenemos sobre estos hechos y con un matiz de denuncia que no hay que dejar pasar para que nada similar pueda llegar a ocurrir de nuevo. Os la recomiendo sin duda.




jueves, 14 de febrero de 2019

de Wulf Dorn.


Título: Los herederos.
Autor: Wulf Dorn
Editorial: Duomo ediciones, 2019.
Páginas: 362.

SINOPSIS.

Crees que todavía tienes todo el tiempo del mundo.Lo que no sabes es que tu tiempo se acaba.

NADA ES MÁS ATERRADOR Y CRUEL...
En mitad de la noche, una llamada alerta a la policía
de un accidente de tráfi co en una carretera secundaria.
La mujer, Laura Schrader, está conmocionada.
En la aldea cercana, todos los habitantes parecen
haberse desvanecido en la nada.
Ciento sesenta y cuatro personas, desaparecidas.
Solo ella sabe lo que ha sucedido.
Solo el psiquiatra puede ayudarla
a descubrir la verdad.
...QUE VER EL ODIO
EN LOS OJOS DE UN NIÑO.

Laura Schrader despierta rodeada de sirenas de ambulancia completamente perturbada y herida. Está embarazada, y acaba de sufrir un accidente cuando circulaba por una carretera montañosa entre la niebla y la lluvia. En el maletero del coche, la policía descubre el cadáver de una niña con evidentes signos de violencia y ninguna pista coherente. No hay ni rastro del extraño que la socorrió y avisó a emergencias, la aldea cercana parece desierta y la historia que Laura cuenta suena increíble. El psiquiatra Robert Winter se hará cargo del caso dispuesto a descubrir qué hay de verdad en su desconcertante relato y tras su mirada de desconfianza y terror. Algo está sucediendo en la larga y oscura noche, bajo un cielo negro lleno de odio y solo si confía en esta mujer, podrá averiguarlo.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Hace unos años leí un libro de este autor que me gustó y me inquietó mucho, Phobia, una novela intrigante con un buen ritmo que me mantuvo alerta durante el tiempo que me duró la lectura. Por eso, no dudé cuando vi esta nueva publicación del autor y la sinopsis de esta novela. Creo que me gustó mucho más la novela anterior, pero esta tampoco desmerece aunque me ha resultado una temática o una trama más utilizada, sobre todo, en novelas o películas de terror que hace años yo frecuentaba mucho más.

Antes de entrar en la reseña propiamente dicha me gustaría comentaros que durante la lectura de esta nueva novela del autor he tenido en mente dos películas que a lo mejor os suenan: primero, una película de terror de esas que hacía Ibáñez Serrador hace años. No recuerdo el título pero la película era de unos turistas que llegaban a una isla en la que los niños se habían transformado en verdaderos monstruos y se dedicaban a matar a todos los adultos con los que se iban encontrando. La segunda, también te pone los pelos de punta. Se trata de Los chicos del maíz, una película con la que soñé más de un día después de verla. La verdad es que cuando hay niños de por medio en una historia, lo normal que hacemos todos es encariñarnos con ellos y evitar pensar que puedan ser "diabólicos", dañinos y, desde luego, evitando siempre hacerles daño.

El policía Franck Bennell está investigando un accidente de tráfico que ha ocurrido en una curva peligrosa de una carretera de montaña. En el coche viajaba Laura Schrader, embarazada, que además llevaba en el coche el cadáver de su sobrina Mia. Cuando se ponen a investigar en el pueblo cercano, todas las personas que viven allí han desaparecido de tal modo que parece un pueblo fantasma sin que haya ni rastro de donde han podido ir o estar todas esas personas que habitaban el pueblo. Bennell pide ayuda a Robert Winter, un psiquiatra que ha colaborado con él en otras ocasiones para ver como puede sacarle a Laura toda la información posible que esclarezca la muerte de su sobrina y por qué la lleva en el maletero y averigüe adonde ha ido toda la gente del pueblo.

Con esta base, el autor estructura su novela en dos momentos diferenciados: el actual en el que la policía está investigando y el psiquiatra entrevistando a Laura, y los momentos en que Laura relata hechos del pasado que la llevan al momento actual. Un relato difícil de creer, difícil de encajar y digno de dejarte petrificada en la silla según vas avanzando. De hecho, es Laura el personaje perfectamente perfilado junto con su hermana Su y su sobrina Mia. Poco vamos a conocer de la personalidad o la manera de hacer del Bennell o de Winter que parecen estar en la historia solo para verificar o no lo que Laura va relatando.

La novela tiene un fuerte trasfondo de crítica a los adultos, al futuro que le vamos a dejar a nuestros hijos y nietos, no solo desde el punto medioambiental sino también y, sobre todo desde el punto de vista humano, de valores. Una crítica que, sobre todo, se aprecia en una serie de historias de niños, historias extremas que acontecen en diferentes lugares del mundo y que el autor no trae a colación para encajar lo que está ocurriendo en el mundo "civilizado" con los niños.

Los herederos es una novela inquietante, pero diría que combina el ritmo del thriller con la temática de terror, porque si algo me ha gustado bastante es la ambientación y las descripciones de lo que hacen los niños y, sobre todo, sus expresiones faciales y sus gestos. Como mínimo te hacen sentir inquietud y nerviosismo a medida que avanzas en el relato de Laura. Una novela entretenida que te mantiene alerta durante su lectura haciéndote pasar unos días, como mínimo, de cierta tensión.




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