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miércoles, 19 de febrero de 2020

de César Pérez Gellida.


Título: Todo lo peor.
Autor: César Pérez Gellida.
Editorial: Suma, 2019.
Páginas: 480.

SINOPSIS.

Varios cadáveres de homosexuales aparecen brutalmente asesinados en el Berlín Este de finales de la Guerra Fría. Las autoridades no le prestan la atención que merece hasta que un alto cargo de la Stasi que maneja información muy sensible para el Estado aparece muerto en las mismas circunstancias.

Por su experiencia en el comportamiento de la mente criminal, encargan la investigación a Viktor Lavrov, que, junto al inspector apartado de la Kriminalpolizei, Otto Bauer, buscará la manera de sumergirse en un mundo prohibido tras los pasos de un despiadado asesino mesiánico.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Intento siempre acercarme a este autor de una forma neutra, sin que mi impresión positiva de novelas anteriores mediatice mi opinión sobre el libro que tengo en las manos. También lo hago con el miedo a que me decepcione alguna vez y me desinfle el mito. Pero va a ser que no, que el autor lo vuelve a repetir y me encuentro con una novela que se supera a medida que avanza una en su lectura.

Tengo que reconocer que los libros de espionaje me resultan muy complicados. No puedo evitar perderme más de una vez y volver atrás. No soy buena memorizando nombres y detalles tan nimios que hacen que los hechos que provocan los espías me queden con la boca abierta. Pero esta vez me he esforzado al máximo, leyendo la novela despacio y consiguiendo identificar a tanto personaje siniestro y el bando al que pertenece (la CIA, el Mossad, la Stasi, KGB, etc). Y a la vez que César nos muestra un entramado de espías y de intereses de diferentes agencias que están operando en el Berlín del Este del año 81, nos encontramos con toda una trama negra como el carbón, macabra por la fórmula que el asesino en serie que anda suelto matando homosexuales a diestro y siniestro, utiliza para asesinar a sus confiadas víctimas y llena de intriga porque las relaciones personales de los protagonistas principales, Viktor Lavrov y Erika, no pasan por su mejor momento debido precisamente a su trabajo como espías. Una triple trama, que junto a Otto Bauer y Birgit, amigos de la pareja, te mantiene pegada a sus páginas a costa de horas de sueño y de momentos perdidos que aprovechas para leer lentamente capítulo a capítulo.

César nos traslada al Berlín del Este en el año 81. Un asesino de homosexuales anda suelto. Cruel, sádico y despiadado a la vez que tan listo que ha pasado desapercibido hasta el momento. Solo cuando uno de los asesinados es un espía que ocultaba su condición sexual y que tenía la responsabilidad de custodiar a un importante científico que todas las agencias y países ansían encontrar, la Stasi y el KGB, encargan a Viktor, como criminalista, encontrar al asesino y al científico tan bien camuflado por su anterior protector.

Una novela vertiginosa que yo he degustado a pequeños sorbos, disfrutándola para ser capaz de identificar su propia grandeza y, sobre todo, la inteligencia con la que está escrita. No puedo imaginar como se puede hilvanar todo el entramado que he leído con tantos hilos de diferentes colores para que todo quede tejido como un todo y donde todas las piezas encajen, a la vez que nos muestra a unos personajes coherentes y humanos en su parte privada, mientras son capaces de actuar con tanta sangre fría cuando del trabajo se trata.

Espías que hacen de policías, policías que colaboran con espías, personas que intentan separar a diario ideologías, educación recibida, adoctrinamiento y engaños en un país donde la libertad de acción es incompatible con la libertad de pensamiento. Una vida fría en un verano caluroso en la que un asesino realiza su propia limpieza ideológica, a tono con el sistema en el que se ha criado. Sin duda, os la recomiendo. Ésta y todas las anteriores.


viernes, 22 de febrero de 2019

de César Pérez Gellida.


Título: Todo lo mejor
Autor: César Pérez Gellida.
Editorial: Suma, 2018
Páginas: 608.

SINOPSIS.

Viktor Lavrov es un joven talento perteneciente al KGB destinado en Berlín durante el periodo más crudo de la Guerra Fría. Pronto recibirá un delicado encargo que pondrá a prueba sus conocimientos en psicología criminalista y sus virtudes como agente de inteligencia.

El caprichoso destino hará que su camino se cruce con el del inspector jefe de la Kriminalpolizei, Otto Bauer, empecinado en resolver las terribles muertes de cinco menores que parecen estar relacionadas entre sí, unos asesinatos que se niegan a reconocer desde las más altas instancias de la RDA.

Con ocho novelas publicadas, César Pérez Gellida es ya un referente en la actualidad literaria de nuestro país. El vallisoletano regresa ahora con su relato más negro, una historia repleta de intriga, una explosión narrativa que mantiene los ingredientes que han atrapado a miles de lectores y que significa un paso adelante a nivel estilístico con respecto al resto de su obra.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Podría decir que, a pesar de que todas las novelas que he leído de César Pérez Gellida me han encantado, siempre tengo miedo a comenzar una nueva por dos motivos básicos. Desde luego, el primero porque el autor, igual que se le ha caído el pelo, es susceptible de "pinchar" y que por primera vez me llegue a decepcionar. Es complicado en esto de las artes mantener siempre el listón tan alto cuando ya no ves como puedes subirlo más. Y el peor de los motivos, el segundo, porque yo no dé la talla como lectora y de complejo y original que es el tío escribiendo, yo me quede a dos velas y no me entere de nada. Y mira que con Khimera y Konets ya puso a prueba mis neuronas para que no se me liaran mientras leía y no perdiera el hilo conductor con tanto "p´alante y p´atrás" en los tiempos. Por eso cuando me dijeron que esta novela era de espías me temblaron las "canillas" literalmente. Cuando veo una película de espías soy de las que no suelo enterarme de nada con tanto personaje, tantos nombres diferentes y tantos mensajes subliminales que yo no consigo entender y me pierdo en la mayor parte de las ocasiones. Pero hete aquí que mis temores han sido infundados porque no solo no me he perdido sino que me ha encantado encontrarme con algunos personajes que creía ya perdidos y enterrados hasta que no realizara esas poco frecuentes relecturas.

Podría decir que Gellida se supera con esta obra, pero no lo voy a decir, porque he disfrutado tanto con esta novela como con otras memorables obras del autor de sus anteriores trilogías. Y, como las anteriores, no es una lectura sencilla. César no hace nada sencillo, al menos tan sencillo como le brota a él. Le encanta complicarnos la vida, que saquemos el cerebro de paseo y lo expongamos a la intemperie para renovarlo y mirar sus tramas desde diferentes puntos de vista, con diferentes posibilidades en su desarrollo y desde luego en sus desenlaces. Podría decir que juega con nosotros pero no. Lo que hace es que nos incluye en el juego con unos personajes que nos invitan a seguirlos, que nos enamoran, incluso los malos malísimos porque de tan malos nos atraen sus motivaciones, sus comportamientos tan extremos y escalofriantes, sobre todo, cuando sus víctimas son los más inocentes de la sociedad.

El autor nos lleva a la Alemania del Este, al Berlín herido por ese terrible muro que divide la ciudad y, sobre todo, que divide la diferencia entre una vida sin libertad alguna y en todos los sentidos, y la vida con una libertad relativa o, al menos, sentida por los ciudadanos de la parte occidental. Un Berlín oriental en el que todo debe ser tan perfecto para que nadie ponga en duda el sistema, que los crímenes más atroces no pueden ser investigados ni anunciados porque en un sociedad tan ideal como esa, nadie necesita delinquir. Una ciudad llena de espías que espían al enemigo occidental pero, sobre todo, que se espían entre ellos viviendo al margen casi siempre de una ley que manipulan según sus intereses.

En este escenario conoceremos a Viktor Lavrov, un joven psicólogo criminalista y espía ruso, que tiene un difícil encargo realizado tanto por la KGB a la que pertenece como por las autoridades alemanas, sin que uno u otro tengan que coincidir y, en paralelo, a Otto Bauer, inspector jefe de la Kriminalpolizei, que junto a su hermana, y contra lo que le han ordenado, investigará las muertes y desapariciones frecuentes de niños que nadie suele reclamar ni buscar. Dos potentes personajes que coinciden en espacio, tiempo e interés personal y profesional para llevarnos hacia un submundo criminal que pone los pelos de punta.

No os cuento más porque más información solo supone desvelar lo que no debe desvelarse más que acercándose a la obra y leyéndola. Como en el mundo de los espías, mientras menos se diga, mejor. Si os digo que no dejéis de leerla, que si lo que escribe este autor os gusta, esta novela os va a enamorar de nuevo y si no os habéis acercado nunca al fenómeno Gellida, ya estáis tardando.


miércoles, 16 de enero de 2019

de César Pérez Gellida.


Título: Konets
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma, 2017
Páginas: 560.

SINOPSIS.

El capítulo pendiente en la despiadada «Obra» de Augusto Ledesma

Olek Opiozcenek no es únicamente un nombre más en el extenso listado de víctimas que conformaron la «Obra» de uno de los más crueles asesinos en serie de la historia. Aquel niño nacido de la perversa simiente de Augusto Ledesma ha crecido bajo los cuidados de sus abuelos maternos y con el respaldo económico de una peculiar hada madrina: Rusalka. Sin embargo, Olek está empeñado en desenterrar esos secretos del pasado exprimiendo sus habilidades como hacker; pero, en ocasiones, descubrir el punto de partida condiciona el itinerario y, consecuentemente, el destino.

Konets («fin» en ruso) es un thriller frenético, un tratado sobre la maldad estructurado en cuatro movimientos y desarrollado en dos escenarios temporales: la adolescencia de Olek y su madurez, o, lo que es lo mismo, el antes y el después de los sucesos que se narran en Khimera. Ambas novelas conforman el engranaje conclusivo entre las dos aclamadas trilogías «Versos, canciones y trocitos de carne» y «Refranes, canciones y rastros de sangre» que han atrapado a miles de lectores en el inabarcable universo gellidista.

«La luz y la oscuridad son dos conceptos que conforman una única idea. Dos fuerzas complementarias, pero opuestas. Si el mar es el yang: la absorción, lo pasivo, lo oscuro, y el río es el ying: la penetración, lo activo y la luz, ¿de cuál de las dos fuerzas te gustaría ser partícipe si tuvieras el privilegio de elegir sabiendo que ninguna se impone a la otra?»

IMPRESIÓN PERSONAL.

Después leer Khimera pensé que si César Pérez seguía con estos personajes que nos llevaban acompañando en novelas de corte muy negro acabaría, "cagándola". A ver si me explico. No lo pensé porque no creyera que el autor podría seguir desmadejando una madeja y enlazándola con otra y así hasta el infinito. Genio y figura para eso no le faltan, aunque le falte "pelo". Pero con Khimera mi cerebro empezó ya a "chisporrotear" y estuvo a punto de fundirse y perderse en la infinidad de acontecimientos que sentí tan cercanos a todo lo que ya llevaba leído de esos personajes y tan lejano en la evolución de los mismos que a veces me perdía. Por eso comencé a leer Konets con cierto temor y desconfianza. Muchos seguidores, incodicionales "gellidistas", ya habían apuntado en sus blogs que "tranquila, que te va a gustar como el resto", pero yo ya lo he dicho muchas veces, no soy "gellidista", soy "sanchista" y con Sancho, fan de toda una serie de personajes que le hacen compañía que me hacen vibrar, sentir y me duelen cuando duele lo que les acontece.

Pero hete aquí, que aunque en algún momento mi cerebro ha tenido algún chisporroteo, no lo voy a ocultar, he disfrutado con este remate de la partida no sólo porque las jugadas han sido magistrales sino porque la forma en que se han ido enlazando, su progreso y su desenlace me han parecido de "trofeo de oro" (lo de balón está ya muy manido). ¡¡Vaya pedazo de personaje que nos ha dejado Augusto Ledesma y vaya acompañamiento que tiene a lo largo de su historia vital!! 

Konets es una distopía y el remate perfecto para toda una serie muy negra por la que el autor nos ha hecho navegar a lo largo de ocho novelazas. Una parte acontece sobre 2029 cuando Olek Opiozcenek es tan solo un adolescente inquieto, un buen hacker que a medida que avanzan sus conocimientos se va metiendo cada vez más en líos más complejos hasta que termina metiéndose en su lío definitivo y su vida cambiará para siempre. Otra parte de la novela nos lleva a 2054, tras la guerra de la devastación total en la que Olek, ya una persona adulta, sobrevive a una explosión y es rescatado/apresado por unos pobladores marginados dentro del nuevo orden mundial. La verdad es que se le pone a una la carne de gallina leyendo cuestiones que tenemos tan cerca ya, reconociendo en nuestra realidad muchas de las manipulaciones cibernéticas a las que ya estamos sometidos y reconociendo como el camino que nos va marcando el autor es el camino hacia el que vamos. La tecnología que, sin duda, está al servicio del ser humano o, al menos, así debería de ser, estando en pocas manos y manos con ansia de poder y de dinero, puede ser (y ya es) el mayor peligro al que nos enfrentamos en la actualidad sin ningún arma. Por eso Konets es una distopía muy negra, negrísima, y tan cercana que da miedo.

Por otro lado, he de reconocer que me ha encantado volver a encontrarme con personajes como Erika y Ramiro Sancho (¿cómo no?). Los voy a echar de menos de aquí en adelante, sobre todo sabiendo que la Congregación de los Hombres Puros sigue actuando ( a saber, cuantas de estas congregaciones nos andan manipulando por esos mundos de dios).

No voy a extenderme más en esta reseña. No tiene sentido. Las personas que han ido leyendo toda la serie de, primero, Versos, canciones y trocitos de carne y después, Refranes, canciones y rastros de sangre, además de Khimera, saben de lo que hablo y hasta donde nos puede llevar el autor. Las personas que no han leído las siete novelas previas a esta, les recomiendo que las lean antes de ponerse con esta para entender lo que se plantea en esta partida tan compleja que finaliza como lo hace. Ya sé que es una serie larga, pero pocas series merecen tanto la pena como empezar a leer esta. Lo garantizo.


martes, 20 de noviembre de 2018

de César Pérez Gellida.


Título: A grandes males
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras, 2017
Páginas: 688.

SINOPSIS.

Erika Lopategui y Ólafur Olafsson han llegado a Buenos Aires siguiendo el rastro de la única persona que puede ayudarlos a destapar la organización criminal que se esconde tras la Congregación de los Hombres Puros. Encontrar el Cartapacio de Minos, un misterioso documento que contiene la identidad de los integrantes de la cúpula de esta organización, es su única meta.

Pero no solo ellos lo buscan... Pronto descubrirán que una cara conocida está más cerca de lo que a ellos les gustaría.

A grandes males es un thriller donde la realidad y la ficción se confunden para sumergir al lector en una trama cargada de incógnitas cuyas respuestas se encuentran entre los muros del edificio Barolo, un rascacielos levantado para albergar las cenizas de Dante Alighieri.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Lo que más temo de César Pérez Gellida es que alguna vez lea algo suyo y no consiga pegarme el culo al sofá (y conste que soy culo de mal asiento) pero... esta no ha sido la ocasión. Mi Sancho, mi Erika, mi Ólafur y hasta los que no son tan míos porque no sintonizo el mismo canal ideológico, no me han decepcionado ni un solo momento mientras he ido de su mano en esta nueva entrega de la Trilogía de Refranes, canciones y rastros de sangre y es una pena que Trilogía sean solo tres, porque yo seguiría de su mano muchos libros más. Pero, en fin, César manda, y aún me queda Konets y Todo lo mejor en la estantería para irme quitando el gusanillo.

Comencé a leer esta nueva entrega sin tenerlas todas conmigo. Lo cierto es que cada vez que veo alguna novela en la que Dante Aliguieri y su Divina Comedia aparece como parte de la trama central, a mi, personalmente, me tiemblan las "canillas" porque siempre me suelo perder entre explicaciones de elementos y círculos que van llevando de uno a otro y una simbología numérica que, aunque alucinante y creativa, a mi me cuesta trabajo entender. Por eso comencé esta novela con paso lento pero firme intentando fijarme en los detalles y que no se me escapara ni uno por miedo a llegar al final y no enterarme ni relacionar el desenlace con todo lo anterior. Vano esfuerzo porque no me lo puede haber puesto más fácil el autor. A base de unos diálogos amenos (y hasta divertidos, muchas veces) y magistrales, los personajes , sobre todo, Buja y Telmo, consiguen desentrañar esa maraña de datos plasmada por el autor italiano de tal forma que no me he perdido en ninguna ocasión, además de presentarme a dos personajes que me han encantado de principio a fin. Peculiares como ellos solos y con un carácter que engancha desde el momento en que te topas con ellos.

A gran parte del resto de personajes ya los conocemos de las anteriores novelas de César y ya declaré en su día que más que Gellidista, yo era Sanchista (¡a joderse César!) y Sancho, aunque con un toque diferente después de tantos acontecimientos anteriores, me sigue encandilando junto a Erika y Ólafur, todos mucho más maduros y responsables a la hora de actuar. Algunas veces tengo la sensación de que los conozco personalmente de tan cercanos como nos los hace sentir el autor. No es que los acompañemos durante el desarrollo de la trama, es que forman parte de nosotros y reímos con ellos y también... sufrimos cuando los "tocan".

La trama es alucinante, llena de giros y sorpresas a cada paso para rematar en un final que te deja "patitiesa" por inesperado pero lleno de toda lógica. Y está vez con un ritmo de thriller que no te deja respiro a pesar de que el trasfondo de la novela es muy negro. Supongo que si alguien se fija un poco y se para a pensar en lo que ocurre a nuestro alrededor verá mucho de lo que sucede en la novela: un grupo de personas poderosas (dinero, influencia, colocados en organizaciones estratégicas, etc) que si, siglos atrás se unieron por un fin encomiable, con el paso del tiempo y una vez que manejan casi todos los hilos de la madeja del poder, manipulan y ponen el mundo patas arriba cada vez que quieren aún más poder y más y mejores recursos para ellos mismos: crisis sanitarias, crisis económicas, guerras, etc. En esto se ha ido convirtiendo la Congregación de los Hombres Puros, unos hombres cuya pureza se quedó en el camino años atrás y que han hecho de la manipulación del mundo su única razón de ser.

Y cómo no nombrar a otro personaje de la novela: Buenos Aires y su Palacio Barolo, y ¿por qué no?, ese castellano argentino lleno de expresiones propias y un acento que se deja sentir en los diálogos de los personajes del lugar como si los estuvieras escuchando más que leyendo.

No digo más porque lo que hay que hacer con este libro y con la Trilogía al completo es leerla y sorprenderse con ella y, sobre todo, disfrutarla de principio a fin con toda una historia de ficción perfectamente hilvanada y rematada, mezclada con múltiples hechos históricos que acontecieron en la realidad y que, a mi personalmente, me han dejado un poso que aún perdura desde que terminé de leerla.


martes, 29 de noviembre de 2016

de César Pérez Gellida.


Título: Cuchillo de palo
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de letras, 2016
Páginas: 512.

Resumen oficial.

Tras ser apartado del Cuerpo, Sancho ha resuelto dedicarse al suyo entregándose a los placeres de la carne en el lugar más apartado de sí mismo que ha logrado encontrar. Pero no hay rincón donde esconderse cuando es la desventura quien persigue.

Paralelamente, Erika, Ólafur y su nuevo compañero, el arcángel redimido, Uriel, emprenden la obstinada persecución de los miembros de la infame organización criminal conocida como la Congregación de los Hombres Puros. Su objetivo no es otro que alcanzar la cúspide, pero la escalada les deparará una serie de riesgos que ni siquiera han sido capaces de evaluar.

En esta nueva entrega, Pérez Gellida nos arrastra en un vertiginoso descenso a los infiernos para mostrarnos las grietas y aristas que dibujan la cara oculta del ser humano. Cuchillo de palo se revela como la novela más retorcida y sensorial del género Gellida.

Narrativa audiovisual llevada al extremo.

Impresión personal.

Yo no soy gellidista. Yo soy sanchista. Lo siento por César pero esto es así y encima para más "inri" en esta nueva entrega de la Trilogía Refranes, Canciones y rastros de sangre, me lo ha hecho pasar fatal. Cuando una tiene en la cabeza un modelo de héroe y el héroe se te envilece, no hay nada que lo justifique, ni siquiera la impotencia, el cansancio vital o cualquier otra circunstancia adversa. Y César me ha mostrado en esta ocasión a un Sancho que no es el mio. Sólo me faltaba que se hubiera teñido el pelo y tampoco pudiera visualizar a mi pelirrojo favorito.

Puerto de Vigo
Podría haberle perdonado al autor que me mostrara la crudeza del mundo que nos rodea, ese al que nos negamos a mirar de frente porque no queremos admitir que existe y si lo admitimos somos tan cobardes que miramos a otro lado pensando que todo ese ambiente delictivo nos cae muy lejos, que resulta imposible que llegue a tocar nuestras cómodas vidas. Ver a Sancho (a mi Sancho) tan cerca de la inmundicia social, tan cómplice de la misma, tan pasivo ante tanta maldad y tan activo colaborando con ella, ha conseguido acercarme mucho más a lo que el autor con seguridad quería acercarme. Sancho es algo mio, algo nuestro y perderlo como lo perdemos en esta entrega, duele y te coloca de frente ante el dolor de tantos que viven en sus carnes el tráfico de personas, la droga, la prostitución obligada y el maltrato durante toda sus vidas de esclavos, sobre todo, esclavas. Y no sólo nos coloca a Ramiro Sancho en primera línea. No se conforma con ello. En Cuchillo de palo, el autor nos enseña lo cercano (las esclavas sexuales, los garitos donde se controla el tráfico local, los chulos mediocres que se creen reyes del mambo), pero sobre todo, nos muestra el núcleo de la tela de araña de donde parten todos los hilos de una gran red mafiosa que se extiende por todo el mundo controlada por los verdaderos hombres omnipotentes y omnipresentes, que se esconden tras unas vidas "respetables" y muy lucrativas.

Budapest
Éste último papel lo representa la Congregación de los Hombres Puros, una organización mafiosa que mueve los hilos en la sombra regulada por unas estrictas normas jerárquicas de tal modo que los miembros de la propia organización no conocen la misma en toda su extensión porque el anonimato es la base de su éxito.

A pesar de la dificultad de la trama, César es todo un experto en hilar fino sucesos que aparentemente no tienen relación y encima esta vez lo culmina con saltos temporales que te dejan "patitiesa", con ese estilo tan transparente como crudo que suele utilizar a la hora de contar historias. Diálogos inteligentes entre los personajes, entre todos ellos. Sancho irónico y sarcástico. Olaffur y Uriel, profundos, inteligentes y casi filosóficos, a veces, apocalípticos. Supongo que todos ellos son un poco el autor, un modo de pensar que nos acerca a Khimera y que nos predispone a lo peor que está por llegar. Y lo peor es que cada vez lo dudamos menos ¿no es cierto?

¿Qué más os voy a decir? Que lo leáis (después de Sarna con gusto, si no lo habéis leído aún), que no os resbale lo que cuenta aunque disfrutéis de lo negro, del ritmo y de una trama perfectamente encajada. Y qué no lo olvidéis. Mucho de lo que le ocurre a los personajes nos pasa desapercibido en cada telediario. Y no es una quimera.


martes, 17 de mayo de 2016

de César Pérez Gellida.


Título: Sarna con gusto
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras, 2016
Páginas: 509.

Resumen oficial.

Lastrado por los efectos nocivos que le ha dejado la obsesiva persecución de Augusto Ledesma, el pelirrojo inspector de homicidios de Valladolid, Ramiro Sancho, vuelve al Cuerpo con la esperanza de retomar las riendas de su vida anterior. Nada más lejos de la realidad.

Una adolescente ha desaparecido en el marco de las ferias patronales de la ciudad. Se trata de la hija de un importante empresario y las primeras pesquisas apuntan a que podría tratarse de un secuestro.

César Pérez Gellida aborda su novela más negra desde una óptica global con el objeto de ofrecer al lector una visión 360º sobre un delito sumamente cruel como es la privación de libertad. Y lo ejecuta de una forma tan real que compartirá la angustiosa incertidumbre de la familia, tan estremecedora que saboreará el miedo desde la oscuridad de un lugar desconocido, tan veraz que se ajustará el pasamontañas para meterse en la piel del secuestrador y, como no, tan cercana que participará en el proceso de negociación e investigación en primera persona.

Impresión personal.

¡Hay que joderse...! ¡César lo ha vuelto a hacer!. De nuevo me ha mantenido leyendo casi en cuclillas, con los músculos en tensión y la mandíbula apretada hasta que algún ruido cercano me sacaba de la ficción y me devolvía a la realidad. Por cierto, que los últimos ruidos eran campanadas continuas en el campo con San Isidro Labrador desfilando por esos caminos de dios. Buen día para desentrañar el final de un caso de estas características.

Con Sarna con gusto, César nos inicia en una nueva serie llamada, Refranes, canciones y rastros de sangre donde de nuevo nos encontraremos con nuestro pelirrojo inspector Ramiro Sancho, cuya cabeza entiende el idioma en formato de refranes y dichos, a cual más original y más gráfico de cada situación en que los va encajando; también nos vamos a encontrar con Olafur Olafsson, excomisario islandés que ya conocimos en la trilogía anterior, en un estado de alcoholismo más que lamentable, y con Erika Lopategui, hija de Carapocha, también personaje de batallas del pasado del inspector.

Sarna con gusto es la historia de un secuestro. A simple vista parece que cuando hablamos de secuestro, todo parece menos negro, seguramente porque la esperanza en todos los participantes late hasta el desenlace. La esperanza de la secuestrada que hora tras hora, día tras día, intenta no perder de vista que la libertad puede llegar en cualquier momento; la esperanza de las familias, destrozadas por un primer golpe, que siguen trabajando, pagando, cumpliendo los deseos de los secuestradores para recuperar a sus seres queridos; la esperanza de la policía que juega con la estadística de casos resueltos positivamente con la devolución de los secuestrados; y la casi certeza de los secuestradores de que todo va a ir saliendo según sus planes. Aparentemente, poco negro y mucha esperanza translucida. Sin embargo, César nos enseña el día a día de ese secuestro desde cada ángulo en cada uno de los momentos y en cada una de las situaciones. Casi vives en primera persona, la crueldad de los secuestradores, la indiferencia al dolor, al amor, a la vida; el destrozo de una familia que se ve incapaz de soportar la ausencia de uno de sus miembros, el no saber que hacer y cómo afrontar sin mayor daño lo que les está ocurriendo, algo para lo que nadie te entrena; la actuación de la policía, sus protocolos de actuación, sus errores, su exceso de confianza y su capacidad de reacción cuando las cosas no salen según lo previsto; y el sufrimiento en primera persona de la secuestrada, apenas una niña, con miedo, arranques de valentía basados en el odio, la desesperanza, las dudas sobre lo que están haciendo los suyos para rescatarla y sus inmensas ganas de vivir. Muy negra, eso es Sarna con gusto, una historia muy negra que se lee con tensión, capítulo a capítulo, hora a hora tal y como lo viven cada uno de los personajes protagonistas desde cada uno de los papeles que les toca vivir en el caso.

Casi he agradecido, la segunda trama que César introduce en la vida de Ramiro Sancho. Aunque el futuro de la serie augura algo peor que lo leído en Sarna con gusto, la acción de la Congregación de los Hombres Puros que se introduce de forma brillante en esta novela y nos prepara para las siguientes, me ha servido realmente de descanso, lo cual no quiere decir que esta parte esté exenta de tensión, pero el sufrimiento humano tan cercano que se vive en el secuestro, no es tan potente como para que aún nos afecte. Aunque así y todo, no me cabe duda de que esta historia nos va a suponer en la próximas entregas una carga emocional difícil de olvidar. Es inevitable tratándose de César, así que hay que ir prevenidos y agarrarse bien fuerte al sofá.

Si la historia del secuestro de Margarita Zúñiga, de quince años, está perfectamente hilvanada, los personajes que se mueven en el tablero, los ya conocidos y las nuevas incorporaciones, están perfectamente perfilados, incluso cuando, te dan más de una sorpresa, de esas que te deja la "o" dibujada en la boca. Destacaría por su potencia a la propia secuestrada, Margarita, una adolescente mimada que va evolucionando a medida que van pasando las horas y los días de cautiverio, luchando por su vida, incrementando su odio y desterrando su miedo para que todo acabe cuanto antes. Reseñable también el papel de su madre y de su abuelo. Escalofriante el personaje de Servando Garay, el Chimuelo, uno de los secuestradores, mejicano sin escrúpulos, acostumbrado a secuestrar, matar como un carnicero y pasar totalmente del dolor de las familias y de lo que significa la vida. Todos ellos, junto al elenco de policías que acompañan a Ramiro Sancho en su trabajo, a la vez que Olafur y Erika se ocupan del otro asunto, nos presenta un panorama delictivo del que quieres conocer el desenlace cuanto antes y descansar de tanta tensión.

No hace falta que os diga que a mi me encanta Ramiro Sancho. Su tenacidad (o cabezonería, según se interprete), su manera de expresarse (me encanta su repertorio de refranes y dichos), su intuición y creatividad a la hora de resolver los casos, su compañerismo y esa rebelión contra lo establecido que prima más la resolución de los casos que el cumplimento de protocolos normalizados, conforman un personaje y una persona muy humana, muy real y llena de honestidad. Un personaje fiable en todos los sentidos.

No hace falta que os diga, después de lo escrito, que como siempre César me ha sorprendido con su novela; que me encanta que lo siga haciendo y que estoy deseando conocer la segunda entrega de esta serie. Me costó desprenderme de Sancho, Olafur, Erika, Carapocha y Augusto Ledesma y agradezco recuperar a alguno de ellos. Ya forman parte de mi imaginario literario sin remedio 

¡Hay que rejoderse!


miércoles, 23 de marzo de 2016

de César Pérez Gellida.


Título: Khimera
Autor: César Pérez Gellida.
Editorial: Suma de Letras, 2015
Páginas: 544

Resumen oficial.

2054. Tras la Guerra de Devastación Global, la realidad social y geopolítica ha cambiado rotundamente. Los viejos conceptos de la democracia y el capitalismo han sido enterrados por las corrientes transhumanistas y la tecnofagia. El poder se concentra en manos de las grandes corporaciones, sin embargo todavía queda un cabo suelto, un molesto inconveniente que se escapa de las afiladas uñas de la Asamblea: Khimera.

En la arriesgada búsqueda de un enigmático personaje conocido como el bogatyr -héroe para algunos y villano para otros-, están puestas las últimas esperanzas de aquellos que luchan para lograr que el mundo cambie para siempre.

César Pérez Gellida, autor de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, éxito absoluto de crítica y ventas en el último año, vuelve a la narrativa sobrepasando todas nuestras expectativas y rompiendo sus propios cánones con un relato que estilísticamente recuerda a la habilidad creativa de J. R. R. Tolkien y a la maestría visionaria de George Orwell o William Blake. Una reinvención del thriller literario al más puro estilo Gellida que algunos ya han calificado de obra maestra.

Impresión personal.

Para no perder la costumbre de quedarme reseñas rezagadas, hace ya un tiempo que leí este fabuloso libro de César Pérez Gellida y tenía pendiente publicar su reseña; un libro totalmente diferente a lo que nos tenía acostumbrados a los lectores pero que me llenaba de intriga tanto por le título como por su portada. Un libro que, por cierto, me tocó en un sorteo del blog Entre mis libros y yo.

No es que yo sea especialmente amiga de las distopías ni de la ciencia ficción, pero las fechas a las que nos traslada el autor, aunque me pillarán "criando malvas", están tan cercanas que casi puedes tocarlas y ver perfectamente que un mundo así puede ser posible. Y me alegro de no tenerlo que ver, todo sea dicho.

Viendo la subida en votos en muchos países "desarrollados" de la extrema derecha y la emergencia social de personajes como Donald Trump o Marine Le Pen a nadie extrañará que hay quien ya augura la llegada de una III Guerra Mundial o como César la llama, la Guerra de la Devastación Global, que él sitúa entre 2038-39. Y entiendo que el autor está más cerca de la realidad de los que vaticinan otra Guerra Mundial. La tecnología cada día más avanzada en materia armamentística y de control social hace que guerras anteriores se queden en poco en relación con lo que sería una guerra en el futuro cercano. Apretar un botón en la distancia y eliminar una parte del planeta es tan terrorífico como viable. Todo ello unido a la mediocridad, la falta de escrúpulos y las ansias de poder de muchos dirigentes políticos y, sobre todo, esos "mercados" voraces que gobiernan el mundo, te va poniendo los pelos de punta a medida que vas avanzando en la lectura de Khimera.

Por eso no creo que Khimera sea una quimera. Diría más bien que es un pronóstico bastante más acertado que los que realizan los "hombres del tiempo" en los telediarios.

He sentido pánico leyendo este libro. Pánico por su cercanía, por su claridad y por su viabilidad. Y también una gran pena, evidentemente. Un cúmulo de sensaciones que lejos de hacerme replegar, me anima a seguir luchando más aún contra un sistema que, cada día más, nos envenena con azúcar los sentidos y la percepción de la realidad.

César nos muestra en el futuro lo que ya vemos en el presente y lo hace de forma más cruda con la intención de abrirnos los ojos. No existe la política, existen los intereses económicos y personales de quienes los manejan y en ese campo de juego, las personas se cuentan en dolares o euros y son sólo estadísticas manipuladas por unos medios de comunicación, a su vez, rendidos al poder económico que los alimenta.

Para trasladarnos todo este mensaje, el autor nos sitúa en el año 2054, en el mundo resultante tras la Devastación Global. Un mundo segregado al máximo donde la desigualdad y la total falta de libertad son los sellos de identidad que lo identifican. En este tablero nos coloca a unos personajes que, a su manera, defienden el bien y el mal en un mundo donde la sobrepoblación demográfica es uno de los mayores problemas (¿no lo es ya?) y donde el exterminio controlado y segregado es la orientación de los nuevos dirigentes constituidos en una especie de falsa Asamblea. Contra ellos, el proyecto Khimera, la última amenaza que les queda por vencer, liderada por el último bogatyr, una especie de agente secreto pluscuamperfecto a los que todos quieren llegar por motivos totalmente contrapuestos. Una novela llena de acción, a veces pausada y otras veces tan dinámica que no te deja respiro; con pasos atrás y adelante al ritmo que el autor va dirigiendo su sinfonía particular. Porque en este libro César también cuenta con la música y lo hace para mover a sus personajes y a sus lectores a su antojo. Un director de orquesta perfecto que nos indica a la perfección donde debemos detenernos y recapacitar y donde debemos movermos con ritmo para llegar a donde él ha predispuesto. 

Khimera es una trama perfectamente hilvanada. No es una lectura sencilla aunque las situaciones pueden llegar a ser reconocibles por la cercanía, pero a cada paso que das te obliga a recapacitar y a implicarte en lo que lees. No hay escapatoria aunque sí esperanza.

¿qué deciros? César es mucho César. Da igual el cambio de registro. Tras Khimera se le identifica en muchas situaciones por el atrevimiento, los giros y la dureza de lo que refleja. Sólo espero que no tenga razón. Que su pronóstico no se cumpla, Que se equivoque y que al final la humanidad y la ética vuelva a imperar por largo tiempo.


domingo, 1 de noviembre de 2015

de César Pérez Gellida.


Títulos: Mutatis mutandi, Indivisa Manent y Sapere Aude
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de letras, 2014-2015

Resumen oficial.

Mutatis Mutandi.

«El problema no es el presente, es la pesarosa herencia del pasado y la paupérrima proyección del futuro.»

Con esta sentencia contenida en el primer spin off de la trilogía «Versos, canciones y trocitos de carne», Armando Lopategui «Carapocha» ofrece su visión de un porvenir que vislumbra ya sombrío.
César Pérez Gellida regala a sus lectores este flashback, una pequeña ventana abierta al pasado de uno de los personajes más relevantes de la trilogía desde la que podremos vislumbrar la génesis del hombre en el que se convertirá, así como su difícil relación con su hija Erika y con su mujer en el preámbulo de la guerra de los Balcanes y al filo de un vuelco radical de su destino.

Indivisa Manent.
A Augusto Ledesma le invade la imperiosa necesidad de escribir el primer capítulo de su obra.
Vive junto al protagonista de la trilogía que ha atrapado a los lectores de novela negra del país las horas previas al encuentro con Afrodita, su primera víctima.
Aviso importante:
Este relato contiene información trascendental que podría desvelar información fundamental de la trama. Solo apto para lectores que hayan terminado de leer el segundo volumen de la trilogía, Dies irae.

Sapere Aude.
Dublín, mayo de 1974. Recién incorporado en la Real Policía del Ulster, Ólafur Olafsson vive en primera persona un trágico y sangriento episodio dentro del contexto de la lucha armada irlandesa. Aquella vivencia le hará tomar una decisión que marcará el resto de sus días.

Impresión personal.

Si alguna sensación he tenido después de terminar la Trilogía Versos, Canciones y Trocitos de carne, ha sido la de "orfandad". Es como sí hubiera perdido a alguien y es que cada uno de los personajes que componen la Trilogía te encandila a su manera y acaba haciéndose un hueco en tu memoria. Son personajes contundentes, nada simples y todos con características tan sui generis que te llaman la atención por cuestiones muy variopintas. De hecho, me encantaría volver a toparme en el futuro con Ramiro, Erika u Ólafur. A todos juntos o por separado, porque de los tres me ha gustado su forma de "caminar" por el mundo del crimen.

Conflicto de los Balcanes
Con los spin off, César Pérez Gellida nos muestra otros momentos y otras caras de algunos de los personajes de la Trilogía, habitualmente anteriores a los sucesos  que acontecen durante la misma, y que te ayudan a caracterizar con mayor exactitud a los mismos y a aclarar alguno de sus comportamientos posteriores. De este modo, el spin off Mutatis Mutandi viene referido a Armando Lopategui, Carapocha, una veintena de años anteriores a los sucesos que se novelan en Memento Mori. Por ello encontramos a una Armando Lopategui siendo padre de una niña pequeña Erika y felizmente casado, psicólogo y espía soviético en unos momentos muy convulsos en los que la zona de la antigua Yugoslavia es "caldo de cultivo" de un desastre geopolítico que conoceremos todos nosotros y que acabó con la muerte de muchas personas inocentes. Cómo siempre, poder, corrupción, intereses de unos pocos en detrimento de la mayoría y un César Përez en su papel de denuncia a través de su personaje, con su estilo característico y una prosa que te atrapa desde la primera línea.

En Indivisa Manent, conoceremos a los dos hermanos Ledesma y su sistema de funcionamiento, su relación y la forma de planificar su gran y macabra obra maestra. Una píldora que complementa perfectamente lo que ocurre en la Trilogía y que se agradece, que atenúa la pérdida de unos "malos" que han llegado a caerme hasta bien.

Dublín, mayo 1974
Finalmente, en Sapere Aude el personaje elegido es Ólafur Olafsson, el inspector de la policía islandesa que aparece en el último libro de la Trilogía, Consummatum est y que a mi personalmente, me ha encantado y creo que por sí sólo podría ser el protagonista de un serie policíaca. En Sapere Aude, Gellida nos cuenta un hecho histórico real ocurrido en Irlanda en 1974, en Dublín concretamente, donde estallaron en plena hora punta tres coches bomba en diferentes lugares de la ciudad que se llevaron por delante la vida de gran cantidad de personas civiles inocentes. Gellida nos coloca allí mismo a Ólafur, entonces un agente que junto a otro compañero, vive ese momento e intenta colaborar en la lucha contra el terror.

Tres píldoras que os recomiendo si habéis leído la Trilogía. Si no la habéis leído no merece la pena leerlos porque no seréis capaces de haceros con los personajes en tan pocas páginas y ya os digo que todos ellos merecen ser conocidos. Versos, Canciones y trocitos de carne es una trilogía magistral que engancha, apasiona y que se queda ahí en tu memoria y en tu boca si te gusta tararear canciones o silbar mientras vas en la bici. Ese es mi caso.

viernes, 16 de octubre de 2015

de César Pérez Gellida.


Título: Consummatum est
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras, 2013.
Páginas: 677

Resumen oficial.

En la pequeña localidad islandesa de Grindavik amanece con todos los miembros de una misma familia brutalmente asesinados. En uno de los países del mundo con menor tasa de homicidios por habitante, el comisario de la Brigada de Homicidios de Reykjavik, Ólafur Olafsson, se enfrenta al caso más escabroso que ha visto justo en el ocaso de su carrera profesional.

Pero muy pronto todas las pistas empiezan a apuntar hacia un sofisticado asesino en serie, Augusto Ledesma, que durante varios años ha ido componiendo una siniestra poética de versos regados de sangre a lo largo y ancho de Europa.

Ante tales evidencias, la INTERPOL decide poner al frente del caso al jefe de la Unidad de Búsqueda Internacional de Prófugos, Robert. J. Michelson, que se rodeará de un grupo especial integrado por algunos «viejos conocidos» del asesino. En Consummatum est el lector asistirá al ansiado desenlace de una trilogía —Versos, Canciones y trocitos de carne—, que ha robado el sueño a quienes leyeron Memento mori y continuaron recorriendo los laberintos de la mente criminal con Dies irae. El singular y novedoso estilo narrativo de Pérez Gellida promete no dejar a nadie indiferente en este magistral e imprevisible acto final.

Impresión personal.

Hace tiempo que tenía pendiente esta reseña, como algunas otras que se me han quedado rezagadas debido al escaso tiempo con que cuento en estos últimos meses y cuando dispongo del mismo, prefiero ponerme a leer y relajarme en otros mundos que ponerme a escribir impresiones de lo que leo.

Desde luego, no por tardar en reseñar puedo decir que ésta, como las anteriores novelas de la Trilogía Versos, Canciones y trocitos de carne, no ha sido una lectura impactante, llena de tensión y de trama y línea argumental que me ha resultado muy original. También tengo que reconocer que lo peor de la novela es que es la última y que me hubiera encantado volverme a encontrar con Sancho y compañía en la parte de los buenos y con ese Augusto Ledesma que como asesino no puede ser más original, más imprevisible y más lógico dentro de su aplastante personalidad. Desde luego César lo ha bordado con este cierre y con el conjunto de la Trilogía y el remate le aporta una madurez literaria que lo eleva a lo más alto de mis aspiraciones literarias. Me ha tenido en vilo toda la lectura y con sentimientos contradictorios. Por un lado, he estado deseando llegar al final a toda costa para eliminar la tensión tras el cierre y, por otro lado, he sentido esa nostalgia anticipada de lo que sabes que termina y tienes que archivar en tu corta memoria para rememorar algunos momentos. De todas maneras, creo que es una de esas Trilogías a las que volveré cuando pasen unos años, como vuelvo en el cine continuamente a algunas películas.

Consummatum est sigue la estela de las dos novelas anteriores, Memento Mori y Dies Irae, con un título en latín que nos indica que "todo ha terminado", un anuncio en su título que se convierte para el lector en una especie de mantra que no te deja esperanzas de continuidad desde el principio. Las cosas claras, sin trampa ni cartón, sin aspavientos ni grandes giros argumentales. Tenemos desde el principio unos personajes en el tablero a los que ya conocemos; César los mueve a su antojo por el mundo por donde Augusto, convertido en embajador del mal, va dejando su huella de cadáveres y de investigaciones y/o persecuciones tardías como si estuviera jugando al Risk (Islandia, Alemania, Polonia, Irlanda) para volver a Valladolid, donde todo empezó. El círculo se va cerrando en torno a esa ciudad y a esos dos titanes enfrentados, Ramiro y Augusto, que acaban encontrándose cara a cara y cuyo poder psicológico es puesto a prueba por César con una maestría que me ha tenido los pelos de punta durante ese encuentro. Si la primera parte de la novela hemos llevado un ritmo trepidante viajando de país en país, de ciudad en ciudad por media Europa intentando dar caza a un Augusto siempre esquivo, esa parte final, más calmada de lucha dialéctica y psicológica entre los protagonistas principales me ha mantenido en tensión hasta el desenlace. Un pedazo de pulso mental que te hace dudar de quien miente, quien oculta, quien es descubierto o quien va de farol. Simplemente ¡Alucinante! y dos personajes que no me han decepcionado en absoluto.

Además (¿cómo no?) contamos con el resto de señas de identidad que caracteriza a la Trilogía como son los poemas y la música de Bunbury, Rammstein, Vetusta Morla, Nacho Vegas y otros. Dos componentes que acompañan a los personajes desde puntos de vista diferentes pero que marcan un camino en la investigación y una manera de actuar en el caso de Augusto.

Un final estupendo para unos personajes inolvidables. Un Ramiro Sancho que ha evolucionado y ha crecido a lo largo de las tres novelas, ha madurado novela a novela y ha llegado a meterse de lleno en la personalidad de Augusto evitando cada vez menos sorpresas. Un Augusto desbocado en su locura, con un exceso de descontrol controlado por una mente perversa que va sembrando muertos por media Europa dejando una estela antes de iniciar su propia despedida planificada allí donde empezó. Y una serie de personajes que ya conocemos de novelas anteriores que se han ido definiendo aún más como Erika Lopategui y Gracia Galo. Además conocemos a Olafur Olafsson, comisario en Islandia, que me ha cautivado desde el primer momento y que daría juego para alguna entrega propia junto a Sancho o Erika. Todos ellos están ya en mi caja de música propia y no creo que los olvide porque han dejado su huella.

En conclusión, un cierre perfecto para una Trilogía perfectamente escrita e hilvanada, con personajes rotundos con personalidad propia que te sumergen en un mundo de crímenes sorprendentes que te dejan una puerta abierta a la pregunta de hasta donde puede llegar la maldad y la mente narcisista del ser humano desde el punto de vista de un asesino que se autodescribe en primera persona en cada una de sus acciones criminales.

Si no la habéis leído, sinceramente ...  ya estáis tardando.


sábado, 7 de marzo de 2015

de César Pérez Gellida.


Título: Dies Irae
Autor: César Pérez Gellida
Editorial: Suma de Letras-Ebook, 2013
Páginas: 552.

Resumen Oficial.

La acción de este thriller implacable arranca en la peculiar ciudad italiana de Trieste, frontera entre dos mundos. Au­gusto Ledesma elige el que fuera hogar de James Joyce como primer escenario para continuar su siniestra obra, que alimenta del aliento de sus víctimas y de la humilla­ción de sus perseguidores. Hasta allí se trasladará el ins­pector Ramiro Sancho en su frenética y obsesiva persecu­ción de un asesino en serie que parece haber acentuado su voracidad. 
Entretanto, al otro lado de la frontera, el psicó­logo criminalista y exagente del KGB Armando Lopategui, «Carapocha», recorrerá las calles de Belgrado junto a su hija y ahora discípula con el propósito de zanjar cuentas con un pasado despiadado del que no logra despojarse. 
En otra vuelta de tuerca, a través de fugaces viajes en el tiem­po, descubriremos cómo se fraguó la relación entre Pílades y Orestes y asistiremos a su sorprendente desenlace.
Tras el rotundo éxito de Memento mori, primera parte de la trilogía Versos, canciones y trocitos de carne, César Pé­rez Gellida nos conduce de nuevo por los complejos labe­rintos que conforman la mente criminal desde los ojos de sus protagonistas, ya sean víctimas, asesinos en serie, ge­nocidas o quienes les persiguen. El inesperado desarrollo de los acontecimientos obligará al lector a pasar páginas en una ineludible búsqueda de respuestas.
Haciendo gala de un particular estilo cinematográfico aclamado por la crítica literaria, el autor nos envuelve en una trama adictiva, tejida a partir de un argumento sólido y pespunteado de poemas y canciones que componen una singular banda sonora del crimen.

Impresión personal.

Hace tiempo que tenía pendiente esta reseña porque realmente este libro lo leí bastante seguido del primero de la Trilogía, Memento Mori, pero se me echó encima la navidad y los exámenes de enero y febrero y he tenido que ir retrasando esta reseña, y aún tengo alguna más por ahí rezagada. Para los que no lo sepan aún, Dies Irae es la segunda entrega de la Trilogía Versos, Canciones y trocitos de carne, siendo la primera Memento Mori y la tercera Consumatum est.

Puede que alguien pueda comparar estos dos libros de la Trilogía, pero lo cierto es que yo no puedo decir que uno me haya gustado más que otro. Los dos se parecen en aquellos elementos que ya me gustaron en un principio: los personajes, la ambientación, los elementos que lo acompañan como la música, la trama ... Y es que esta segunda entrega de la Trilogía vuelve a engancharte sin remedio aunque en esta ocasión hace más hincapié en unos personajes que en otros. Por seguir con los personajes, si en Memento Mori los principales eran Augusto Ledesma, el asesino en serie y Ramiro Sancho, el constante policía que le sigue a la zaga, en esta nueva entrega, destaca mucho más la historia del psicólogo criminalista y espía Armando Lopategui, Carapocha y su hija Erika cuya acción se sitúa en un principio en la ciudad de Belgrado. En esta entrega el autor nos cuenta la historia como agente de inteligencia soviético de Carapocha y de su mujer y su papel en el eterno problema de los Balcanes. En este ámbito, César ha hecho un enorme trabajo de documentación sobre todo lo acontecido en esta zona del mundo pero tengo que reconocer que a mi personalmente esta parte de la novela se me ha hecho muy compleja y, en ocasiones, muy árida, lenta y tediosa. Entre otras cosas, me encantaría decir que he comprendido lo que pasa en los Balcanes pero creo que ni cien veces que lea lo que ocurre o ha ocurrido en esta zona en diversos momentos de la historia me hace entenderla. No sé si es por la zona, los nombres de los lugares o de los protagonistas históricos o los permanentes cambios de fronteras en esa zona, yo sigo sin saber que ocurre realmente ahí, porqué ocurre y en que situación se haya, amen de que cada vez me resulta más complejo colocar los territorios en el mapa. Por eso quizá cuando Carapocha relata esta parte de la historia me he sentido un poco al margen de la misma. Es como si ya me hubiera rendido ante ella y seguramente no sea responsabilidad de la novela. Supongo que a otros lectores esta parte les haya gustado y aclarado más de alguna laguna histórica.

La otra parte de la trama se desarrolla en la ciudad de Trieste, una ciudad muy en sintonía con la mente de Augusto Ledesma ya que es la ciudad donde también vivió James Joyce, el autor de Ulises. En esta ciudad acaban convergiendo Augusto, Ramiro Sancho y Carapocha y como nos podemos imaginar los acontecimientos que suceden en este ambiente son vertiginosos y con unos giros tan inesperados que es difícil abandonar la lectura hasta conocer el desenlace de cada situación. En un Trieste perfectamente definido a cada a paso nos encontramos con una Augusto cada vez más sádico, pero también más original en cuanto a su manera de actuar amen de su excelente cultura, su fuerte imaginación y su gusto por la música; un Ramiro Sancho, que de tan obsesionado que está con el asesino, ha pedido una excedencia en el trabajo para poder dedicarse a tiempo completo a perseguir al asesino, vaya donde vaya; y a un Carapocha, que pasa a un primer plano y que nos desvela su lado más humano en relación con su familia (su mujer y su hija) pero también su otra vida como espía soviético y su papel en todo el entramado histórico de los Balcanes y además también en la conformación de un asesino como el que están persiguiendo.

Durante toda la novela, que se va complicando a medida que avanza, he tenido miedo de que el desenlace me dejara fría y no me gustara. César complica tanto la trama con tantos hilos y tantas puntas sueltas que todo el rato he estado temiendo que el cierre fuera superendeble porque no podía imaginar como iba a "coser" tantos hilos sueltos y de tan diferente índole. Pero, sinceramente, tengo que decir que el cierre es magistral. Un pedazo de giro que jamás se me hubiera pasado por la cabeza: bien armado, con una lógica aplastante, que encaja perfectamente con la personalidad de cada uno de los personajes. Me ha quedado K.O. y rendida totalmente a sus pies. 

Después de leer la novela, y con independencia de lo que haya tardado en hacer esta reseña, tengo que reconocer que necesitaba un respiro y madurar lo que había leído. En este caso, Dies Irae es mucho más sorprendente que Memento Mori y yo al menos he necesitado un tiempo para digerirla y analizarla con cierta distancia.

¿Recomendable? Creo que es poco. Diría que imprescindible, al menos, si eres amante de la novela negra, policíaca o cualquiera de sus derivados.



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