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jueves, 6 de diciembre de 2018

de Lorenzo Silva.


Título: Recordarán tu nombre.
Autor: Lorenzo Silva.
Editorial: Destino, 2017.
Páginas: 496.

SINOPSIS.

En esta novela, Lorenzo Silva narra en primera persona cómo descubrió uno de los momentos más heroicos y trágicos de la historia española, sorprendentemente olvidado por casi todos. Un suceso clave marcado por el antagonismo entre dos hombres. La historia de la sublevación militar en Barcelona el 19 de julio de 1936, del desafío del general Goded a la legalidad republicana y de la decisión del general Aranguren, el máximo responsable de la Guardia Civil, que optó por defender la democracia.

La negativa de Aranguren a colaborar con el alzamiento y su fidelidad a la República forman parte de nuestra historia, pero de una parte muy poco contada. Y el hecho de que este sea uno de nuestros episodios más desconocidos e incómodos lo convierte en uno de los mejores relatos que puede darnos la literatura sobre la guerra civil.

Esta es la historia de un héroe olvidado. Un hombre que fue capaz de anteponer la lealtad y su sentido del deber a las órdenes de quienes acabarían haciéndose con el poder.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Compré este libro el año pasado en la Feria del Libro de Madrid con la recomendación decidida de Pedro del blog El búho entre libros pero también con su advertencia. Y eso mismo me gustaría comentar en esta reseña. Creo que este libro es una de mis mejores lecturas de este año. Si ninguna duda. Pero también, como hizo Pedro conmigo, os advierto que no es para todos los lectores y lectoras que no les guste o no sean capaces de salir de su zona de confort. Aunque el autor intenta por todos los medios relatarnos la historia de Aranguren de una forma novelada, realmente más que una novela, es un proceso de investigación y desarrollo de los acontecimientos que surcaron su vida, quienes formaron parte de ella, cómo actúo cada uno y cuales fueron las consecuencias, todo ello basado fundamentalmente en declaraciones reales de muchos de los intervinientes, documentos oficiales, cartas, biografías, artículos de prensa y dossieres fotográficos, además de las entrevistas a los familiares de los protagonistas que aún viven. Y todo, ello contado directamente por el autor en su periplo para encontrar la información, incluso alguna que otra vez acompañado de su familia. Precisamente, antes de entrar en la novela, una de las cosas que más me ha gustado es como el autor refleja ese proceso de investigación, su paso a paso, donde consigue las fuentes, que documentos va encontrando y va leyendo e interpretando, los párrafos que selecciona para los lectores. Un proceso exhaustivo que nos va contando integrándolo con la secuencia de lo que fue la vida del general Aranguren.

Como puede leerse en la sinopsis, el libro cuenta la historia del General Aranguren, como tantos, uno de los grandes olvidados por la historia de este país y del que yo no había escuchado ni su nombre. El General Aranguren tuvo un papel heroico el día 19 de julio de 1936 cuando de forma decidida y leal al gobierno de la república de España y de la generalitat de Cataluña, no secundó el golpe militar que inició la Guerra Civil española, a pesar de las "órdenes" recibidas por parte del golpista enviado a Cataluña para tomarla, el general Goded, antiguo compañero suyo en Alhucemas, como muchos de los participantes en el golpe. Me ha resultado impresionante por la carga de realidad la forma en que están contados los hechos, todos ellos apoyados en documentos reales, libre de especulaciones y por tanto cargados con la verdad de los que relataron lo que vieron y los que lo vivieron en primera persona. Por eso, este libro impresiona tanto. Si una, como es mi caso, no se ha acercado nunca a los documentos y relatos contados y escritos por quienes vivieron los hechos, sus actores principales, se sobrecoge al leer directamente lo escrito por generales como el propio Goded, Mola o Sanjurjo, por no nombrar, al propio Franco.

Partiendo de esa fecha clave en que el General Aranguren se niega mediante conversación telefónica con Goded a poner a su servicio a la Guardia Civil de Cataluña para que el golpe triunfe en ese territorio clave, cuestión esta que más tarde será el motivo de su fusilamiento, el autor nos va contando la historia de la vida, sobre todo, profesional del general desde su ingreso en la Guardia civil, sobre todo, las campañas africanas en las que coincidió con todos los impulsores del golpe militar del 36. La historia de un héroe escondida deliberadamente porque su acción ese día fue tan determinante que impidió que los golpistas se hicieran con el país en pocos días y les costara conseguirlo los tres años que duró la contienda. Porque según los hechos relatados por los protagonistas en sus biografías y en otros documentos de la época, el hecho de que la Guardia Civil cumpliera con su deber y su juramento en favor del gobierno legalmente establecido debilitó el, ya de por sí, poco peso que tenía el ejército en Cataluña. Y todo ello, a pesar de las numerosas revueltas populares que en esos días se vivían ya en la zona de la mano de los anarquistas, que se vieron incrementadas una vez que el ejército fue vencido y los responsables detenidos. Otra cuestión por la que también veló Aranguren, la salvaguarda de los detenidos, entre ellos el propio Goded, para evitar el linchamiento público que se pretendía realizar, sin juicio previo.

No os cuento más de este libro. A mi me ha encantado y me gustaría leer de este modo tan amigable la historia más reciente de España. Pero repito, no es un libro para todo el mundo porque en realidad no es una novela al uso. Tampoco una novela histórica como las que solemos leer. Es un libro de historia contado al modo en que Lorenzo Silva cuenta las cosas, de tal manera que me ha costado trabajo separarme del libro y he aprendido tanto que me encantaría que repitiera la experiencia con otros personajes y otras zonas del país en esos años.


miércoles, 15 de marzo de 2017

de Delphine de Vigan.


Título: Nada se opone a la noche
Autora: Delphine de Vigan
Editorial: Anagrama, 2016
Páginas: 376.

Sinopsis.

Después de encontrar a su madre muerta en misteriosas circunstancias, Delphine de Vigan se convierte en una sagaz detective dispuesta a reconstruir la vida de la desaparecida. 

Los cientos de fotografías tomadas durante años, la crónica del abuelo de Delphine, registrada en cintas de casete, las vacaciones de la familia filmadas en súper ocho o las conversaciones mantenidas por la escritora con sus hermanos son los materiales de los que se nutre la memoria. 

Nos hallamos ante una espléndida y sobrecogedora crónica familiar, pero también ante una reflexión sobre la «verdad» de la escritura, porque son muchas las versiones de una misma historia y narrar implica elegir una de esas versiones y una manera de contarla. Y esta elección a veces es dolorosa, porque en el viaje de la cronista al pasado de su familia irán aflorando los secretos más oscuros.

Impresión personal.

¡¡¡¡Qué tremendamente difícil es ser madre!!!!. 

Y digo que es difícil serlo en condiciones normales y cuasi idílicas de esas de familia "normal", felizmente avenida, vida rutinaria mezcla de creación propia y creación mundana según estereotipos de la época, de esas que se crean según cánones establecidos, se desarrollan, crecen y envejecen con una solidez envidiable. Y si ser madre en ese entorno amigable ya es todo un reto que nace y se supera día a día, en soledad o en equipo según sea tu consorte, cuando una es madre en unas condiciones personales y familiares, incluso sociales, no "normales", la cosa se complica hasta llegar a extremos tales como los que nos trae a su memoria Delphine de Vigan con esta historia, su historia y la de su madre Lucile. Al menos la historia de su madre que ella logra descubrir y desentrañar a base de mucho dudar, mucho superar obstáculos y y mucha valentía para no rendirse hasta llegar al final de los días de aquella a quien más se ama, de aquella que más nos duele.

Y también es tremendo ser hija!!! Y mucho más una hija que ha perdido a aquella que ni siquiera sabía que fuera tan importante. Una suele cometer el error de medir la importancia de las personas cuando ya no están a tu lado, cuando te falta la respiración y nadie te ayuda a seguir respirando, cuando necesitas unos oídos que te escuchen y te perciban y una voz que te hable y te diga que no pasa nada, que todo pasará. 
"Me doy cuenta cada día que pasa de lo difícil que es escribir sobre mi madre, acotarla con palabras, y de lo mucho que echo de menos su voz" (Pág. 130)

He envidiado todo lo que Delphine llega a conocer de su madre, por muy tormentosa que haya sido su vida, por muy injusto que fuera lo de malo que le pasó, por mucho que a veces no la he conseguido comprender y la hubiera zarandeado para que espabilara y se comportara como "es debido". A pesar de todos los defectos de Lucile, de sus traumas, sus adicciones, sus estados de felicidad pasajeros, Lucile era la madre que le tocó a Delphine y yo he sentido envidia de todo lo que la autora consigue conocer, contar y justificar de su madre. Esa reconciliación póstuma entre madre e hija que me ha llenado de paz a pesar de ir avanzando  con ella en la reconstrucción de su vida y sentir parte del dolor de la propia Lucile. Una reconstrucción honda, profunda y muy sentida, llena de matices, tantos como una vida tan compleja se merecía que se explicitaran. Lo simple hubiera sido escribir sobre lo que su madre hizo o dejó de hacer, lo que me hizo o me dejó de hacer. Pero Delphine de Vigan cuenta los hechos que va encontrando en videos, fotos, entrevistas a los familiares más allegados desde el corazón; no desde el suyo sino desde el de la propia Lucile porque en el fondo hija y madre se parecen mucho en aquello que sienten, en aquello que las hace ser felices o desgraciadas. Los motivos pueden diferir pero la manera de sentir el dolor o la felicidad es paralelo entre madre e hija.

Me hubiera gustado poder saber tanto de mi madre. Conocer en detalle cómo fue su infancia, como la vivió y la sintió, cómo se convirtió en la mujer que yo conocí en mis diferentes etapas y en las suyas. Y si, daría también parte de mi vida por volver a escuchar su voz, esos diez minutos diarios que me regalaba cada mañana en la distancia de un teléfono que hoy no sabría manejar.

No sé si recomendaros este libro. Lo que a mi me ha llegado al alma es posible que a otro tipo de lector le pase desapercibido. Las vivencias de la autora respecto de su madre, las mías propias y una manera de escribir tan personal, tan suya, a mi me ha emocionado en muchas ocasiones, me ha estremecido en otras y, sobre todo, me ha hecho añorar mucho muchísimo a mi propia madre y a la historia que fue y yo me perdí sin remedio.


martes, 17 de enero de 2017

de Gadea Fitera.



Título: Como arena entre tus dedos
Autora: Gadea Fitera
Editorial: La esfera de los libros, 2016
Páginas: 416.

SINOPSIS.

Basada en la historia real de una mujer cuya vida fue incluso como esta novela.


Margarita Ruiz de Lihory era una joven y bella aristócrata que decidió ser libre. En una época, los años veinte, en la que ser mujer significaba estar atada a duros convencionalismos sociales, ella se saltó las normas y disfrutó de una vida apasionante llena de intrigas y aventuras. Espía, pintora, empresaria..., triunfó en todo lo que hizo y consiguió poner el mundo a sus pies. 

De las arenas del Rif al palacio presidencial de México, de las calles de La Habana a la élite social de Boston, Margarita conocerá el amor de los hombres más poderosos y vivirá dos guerras que cambiarán el rumbo de su vida.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Cada vez que leo la historia novelada de alguna mujer me pregunto cuántas mujeres escondidas en la historia del mundo nos queda a todos por descubrir, cuántas vidas femeninas nos han sido ocultadas e, incluso, robadas porque la historia nos la contaron siempre los hombres. Por eso me encantan este tipo de libros. Hacen, de algún modo, justicia a la historia real del cincuenta por ciento de la población mundial y son cada día más necesarios en el momento actual donde parece que después de tantos años de lucha por la igualdad y contar por fin con derechos que parecían ya superados y consolidados, en muchos países "desarrollados" como Rusia o Estados Unidos vemos que se está dando un retorno exacerbado hacia la desigualdad entre géneros.

Hace tan sólo unos meses también leí la historia novelada de Gala, la musa de Dalí. Y quitando que Gala no fue noble ni espía, lo cierto es que se pueden encontrar muchos puntos en común entre Margarita Ruiz de Lihory y ella, sobre todo, en esa lucha individual y no compartida o comprometida con otras mujeres por hacerse valer en un mundo que les viene asignado por los hombres desde que nacen:

La mujer no debe ser instrumento más que de si misma. Debe buscar su placer, y no el del hombre. Debe buscar su realización en la vida activa y no solo en el matrimonio. Debe participar en la política, en el trabajo, en la lucha.

Creo que no hubiera soportado a esta mujer. Me ha parecido una persona sumamente egoísta, engreída, individualista, insolidaria y oportunista. Pero, dicho esto, no puedo dejar de reconocerle un mérito encomiable: su afán de superación, la lucha continua por tener y gozar de la libertad de vivir su vida y escoger su camino en contra de todos los convencionalismos sociales que la obligaban y la condenaban a una vida matrimonial no querida y como "coneja" mayor de Valencia desde una edad temprana, donde en poco tiempo ya tuvo cuatro hijos. Su lucha, aunque sólo pensando siempre en si misma y nunca en el resto de las mujeres de su época, es la lucha de otras muchas mujeres de diferente origen social que al margen de ese mundo de lujos en el que Margarita se mueve, se unen y trabajan por unos derechos y por una igualdad que son las que ahora podemos disfrutar nosotras. 

La verdad es que me ha sorprendido muchísimo el personaje porque te sitúa ante un montón de contradicciones ideológicas que sólo son posibles cuando una persona sólo ve su propio mundo y sus propios intereses. Por ese motivo, Margarita se puede enamorar y vivir una de sus mejores experiencias amorosas con Abd-El Krim, el líder enemigo de España en la guerra del Rif y, a la vez, espiarlo para pasar la información a su país. No vive un idilio con él como estrategia para espiarlo; lo hace para satisfacer su instinto como mujer enamorada con extrema pasión por el líder rifeño. Del mismo modo, a pesar de su amistad por los personajes más importantes de la derecha española de la época como Miguel Primo de Rivera, Francisco Franco (su amigo Paco), Manuel Aznar y otros, no tiene inconveniente, porque desea volver a escribir durante la guerra civil, en meterse en un periódico de ideología anarquista en favor de los derechos de la mujer. No lo hace porque se vuelva de repente anarquista y/o feminista, lo hace porque ella quiere escribir y le da igual donde lo haga con tal de conseguir su objetivo.

He disfrutado muchísimo con la historia de esta mujer y cómo se justifica así misma. Y lo hace porque la autora de una manera muy acertada intercala capítulos en los que es una tercera persona quien nos desvela partes de su vida y otros capítulos es ella misma con su vocabulario y su extravagante pensamiento quien nos cuenta sus aventuras. Margarita está presa cosa que repite en varias ocasiones durante la novela. Desde luego, recomiendo no buscar en google nada de nada antes de leer la novela porque si no todo el misterio de porque está retenida contra su voluntad os quedará desvelado y es mejor ir leyendo lo que nos va contando de su vida en la que poco a poco nos va contando parte de los motivos.

Otra buena baza que juega muy bien la autora es la ambientación. Con la vida de esta mujer tan especial nos lleva con una ligereza que se agradece por Valencia, Marruecos, Cuba, México, Estados Unidos, Madrid o Barcelona durante la Guerra Civil. Me ha encantado la manera de describir los lugares y los usos y costumbres de cada lugar. No se hace nunca pesado y la situación de la época queda perfectamente reflejada. Es cierto que a veces parece excesiva la descripción del vestuario de algunos personajes, sobre todo, de la propia baronesa pero también es cierto que refleja muy bien que el vestuario, la apariencia, su cuerpo y su aspecto es una de las cosas que más importaba a Margarita Ruiz de Lihory.

Resumiendo, me ha encantado leer la historia de esta mujer y la manera en que está planteada la novela. Puedes o no puedes empatizar con la protagonista, te puede caer mejor o peor, puedes o no puedes compartir lo que hace, pero desde luego hay que reconocerle "agallas", resolución, fuerza y valentía para hacer todo lo que hizo en la época en que lo hizo. Incluso muchas de esas cuestiones están hoy en día muy censuradas por la opinión pública así que en los años 20, me puedo imaginar las presiones. Y la ambientación de la época me ha resultado genialmente escrita. Seguiré de cerca esta autora a la que le queda mucho por delante.


viernes, 29 de julio de 2016

de Carmen Domingo.


Título: Gala-Dalí
Autora: Carmen Domingo
Editorial: Espasa, 2016
Páginas: 358.

Resumen oficial.

Esta es la historia de Gala Dalí, que llegó a Europa procedente de la Rusia de los zares y que acabó vanagloriándose de ser la única mujer capaz de sacar lo mejor de los hombres con los que se emparejaba. 

Una mujer que siempre tuvo hombres — múltiples, variados, simultáneos, de distintas edades y procedencias, amigos de sus amigos y también enemigos, pintores, escritores, aspirantes a actores, nobles, plebeyos, ricos, pobres — a sus pies y, sobre todo, en su cama. Una mujer consciente de que para mantener el estatus económico tenía que permanecer casada, fuese o no fiel a su marido. 

Una mujer que estuvo casada con uno de los genios más brillantes del arte universal: Dalí. Esta novela se basa en su tormentosa relación.

Impresión personal.

Museo Dalí
Muchas cosas me atrajeron de este libro en cuanto lo vi entre las novedades de Espasa. Lo primero que me llamó la atención fue la portada con ese gigantesco huevo que lo envuelve todo. ¿de donde vendría? ¿por qué ese huevo en la portada? Luego, he visto muchas fotos del Museo Dalí y de su casa donde los huevos destacan por todos lados, gigantes y blancos. Un mundo curioso y surrealista como el propio Dalí, pero original al máximo. Mi segunda curiosidad fue la pareja de Gala y Dalí en sí. Mis recuerdos de la infancia sobre Dalí, en el blanco y negro de la televisión, era la de un señor de apariencia de loco con bigote retorcido y ojos desorbitados que a mi me daba un miedo atroz. Siempre temía que se saliera de la pantalla de la televisión y que estuviera cerca. Sin embargo, de esa época no guardo ningún recuerdo de Gala y este libro me ha mostrado con total claridad la importancia que esta mujer tuvo en el desarrollo del artista. Desde luego, una pareja inolvidable, inhóspita, llamativa e irrepetible, no me cabe duda.

Después de la lectura del libro, no me cabe duda que nunca hubiéramos conocido al Salvador Dalí que conocemos si no fuera por Gala. Conoceríamos a otro diferente, seguramente menos prolífico como artista o bien ni siquiera eso porque sus constantes estados depresivos y maniáticos a lo mejor lo hubieran conducido a un suicidio o muerte temprana. En gran parte, todo parece indicar que Dalí o, incluso, el anterior marido de Gala, el poeta Paul Eluard, son obra de la propia Gala, una mujer que ejercía una atracción enfermiza y dependiente hacia todos los hombres que se le arrimaban. De hecho, su ex-marido nunca dejó de escribirle cartas enfermizas  y excesivamente dependientes para que volviera a su lado, incluso, aunque fuera acompañada de Dalí. Y éste último, aunque al final del camino ambos convirtieron su relación en una relación llena de violencia y odios contradictorios, no podía vivir sin ella. Y ella..., ella siempre una mujer, sobre todo, libre, egoísta hasta la médula, inteligente y obsesionada por seguir las premoniciones de las cartas del tarot. En cierto modo, todos esas características junto a un físico bastante masculino y un descaro y crudeza en sus comentarios, eran los puntos más importantes que atrajeron tanto a Eluard como a Dalí.

En esta biografía novelada, muy amena por cierto, me he encontrado con una Gala a la que he odiado y a la que he admirado a la vez. La novela comienza cuando siendo aún niña y llamándose Elena Ivanovna Diakonova, cruza Europa en solitario desde su país natal, Rusia hasta el sanatorio de Clevedel en Suiza para recuperarse de tuberculosis. Allí conocerá y se enamorará del incipiente poeta Paul Eluard y ya en plena adolescencia se prometen amor eterno y volverse a reunir para casarse en Paris, a pesar de tener que abandonar definitivamente a su familia en Rusia y en contra de unos suegros a los que no gustaba la "rusa". Una relación siempre convulsa y supeditada a las extrañas orientaciones sexuales, muy surrealistas para el momento, de su marido, y a los deseos siempre insatisfechos de Gala por tener dinero en cantidades imposibles para un poeta y que vive de un negocio familiar. El ansia de Gala durante toda su vida por el dinero es algo que me ha llamado la atención toda la novela. Materialista al máximo, no tiene ningún escrúpulo en gastar continuamente lo que no tiene y en seguir dependiendo de su marido incluso cuando ya lleva muchos años viviendo con Dalí. Y Eluard, preso de esta mujer sigue financiando en la distancia a Gala, a pesar de que ésta ya no quiere nada con él más que su dinero y ha abandonado definitivamente a la hija de ambos, Cecile Eluard, a la que incluso al final de sus días deshereda.

Una mujer dura y fría como el acero, que consigue ver al genio que existe en el interior de Dalí y decide dedicar el resto de su vida a cultivar ese genio, segura de que acabará teniendo éxito en su empeño y acabará siendo rica gracias al pintor. Una estratega pura y dura, que basa gran parte de sus decisiones en lo que ve continuamente en las cartas del tarot. Esa mezcla entre lo mágico y lo terrenal es uno de los puntos que más atrae al pintor surrealista, procedente de una zona de Cataluña donde lo mágico tiene gran relevancia social.

Evidentemente, junto a Gala, llegamos a conocer a la perfección a Paul Eluard, su primer marido, poeta surrealista, con una extraña sexualidad, que idolatraba el desnudo de Gala y de la que nunca fue capaz de desprenderse a pesar de casarse con otra mujer posteriormente. Y Salvador Dalí, irrepetible. Un verdadero loco lleno de genialidad y excentricidades en todos sus actos. La novela cuenta también su vida en pareja, sus viajes, las diferentes excentricidades de Dalí que no dejan de hacerte sonreír durante toda la lectura y repetirte "está verdaderamente colgado".

En conclusión, he disfrutado muchísimo con esta biografía novelada. La historia de una época a través de una (en realidad, dos) pareja extraña que observa su entorno con otra mirada. Dos personajes, Gala y Dalí (y también Eluard) cuya vida, por surrealista y fuera de lo común, se torna diferente, curiosísima y muy entretenida, además de muy amena lectura por la sencillez de estilo y la fluidez del lenguaje que utiliza la autora.



viernes, 29 de abril de 2016

de Marceline Loridan-Ivens.



Título: Y tú no regresaste.
Autora: Marceline Loridan-Ivens
Editorial: Salamandra, 2015.
Páginas: 96

Resumen oficial.

Hay libros que dejan una marca indeleble y, mucho tiempo después de haberlos leído, permanecen vivos en nuestro recuerdo. Éste es uno de ellos. A los ochenta y seis años, Marceline Loridan-Ivens ha volcado en esta carta abierta a su padre un cúmulo de sentimientos profundamente arraigados desde su juventud, de los que ha sido incapaz de desprenderse durante toda una vida.

«Tú podrás regresar, porque eres joven, pero yo ya no volveré.» Esta simple frase, que Marceline oyó de boca de su padre cuando eran deportados en el mismo tren al campo de Auschwitz-Birkenau en abril de 1943, quedó grabada en su memoria para siempre y es el origen de este relato extraordinario.

La dramática lucha de una chica de quince años por sobrevivir en una situación que ha pasado a la historia como paradigma de la máxima depravación de la que es capaz el hombre queda plasmada con una voz asombrosamente desprovista de sentimentalismo y autocompasión. En su lucha imposible contra una fuerza aplastante, Marceline narra los hechos cotidianos con la frialdad y la distancia de quien, incluso después de setenta años, no puede permitirse ni siquiera el sufrimiento; de alguien que invirtió hasta la última fibra de su persona en un solo fin: salir con vida del infierno y honrar así las palabras de su padre.

Pero más allá del conmovedor homenaje de una hija a la única persona en el mundo a la que pudo amar de verdad, estas páginas exhalan un reconfortante soplo de energía y vitalidad, una demostración palpable de la insondable capacidad del ser humano para sobreponerse a los desafíos más extremos que su propia especie le presenta.

Impresión personal.

Alguien puede pensar que cada vez que digo que me gustan las novelas que se desarrollan durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, es que me gusta el morbo, lo negro y terrible de aquella época, la devastación del ser humano por el ser "humano". Y no es eso. Lo he pensado en varias ocasiones y creo que al final esta temática te empequeñece como persona en un siglo XXI rodeada de toda clase de enseres, comida y libertades. Al fin y al cabo, de dignidad.

Historias como la que nos cuenta Marceline, te colocan en tu sitio, en esa pequeña proporción que representas en el mundo y te enseña que la mayor parte de las "desgracias" e incomodidades que puedas tener en tu día a día no suelen ser más que chorradas de gente acomodada que sufre rozaduras apenas se cambia de calzado.

Cuando las historias, como la de Marceline, son además reales, una se enfrenta con ella al dolor, al pánico y al miedo, al hambre y la necesidad, al frío interno y externo y al deseo de morir que muchas veces pasa por su cabeza. La entiendes, te mete en su pellejo y hasta hay ocasiones en que me hubiera gustado que todo terminara para ella cuanto antes. Curiosamente, más a su regreso que durante su calvario en los campos nazis. Supongo que se me ha hecho más dura la incomprensión y la pasividad de todos los que la rodean cuando se incorpora a una vida "normal" que la realidad ya conocida del propio campo de concentración y la comunión completa de todos con todos los que allí sufrían. El destino común, aunque sea desolador, al fin y al cabo une a la personas. El destino incomprendido sólo aporta soledad a quien lo padece. El resto de la gente solemos mirar para otro lado. No es nuestro problema.

Y tú no regresaste es una obra corta, muy corta, pero muy intensa. Tanto como lo vivido por sus protagonistas y que Marceline nos cuenta en primera persona mediante una carta dirigida a su padre, que no regresó nunca, tal y como ya vaticinó en su día cuando se los llevaron. No cabe duda que ella amaba a su padre por encima de todo y de todos, pero seguramente, a su regreso lo necesitó/lo necesitaba mucho más que en aquellos campos. La complicidad, el conocimiento de lo que fue y, sobre todo, la compañía indestructible de quien te entiende a veces es más importante que las necesidades del cuerpo. Por eso creo que ella expresa en el "Y tu no regresaste" un lamento que bien podría continuar con un "y me dejaste".

No hace falta que os diga que os recomiendo este libro. ¿uno más sobre el holocausto? Pues sí pero no. Ninguno es igual. Ninguna vida se parece a otra y ninguno sentimos como sintió Marceline y su padre. Desde ese sentimiento, es desde donde os recomiendo hoy esta novela corta. Hay que leerla para sentirla.


martes, 8 de diciembre de 2015

de Antonio G. Iturbe.


Título: La bibliotecaria de Auschwitz
Autor: Antonio G. Iturbe
Editorial: Planeta, 2012
Páginas: 488.

Resumen oficial.

Sobre el fango negro de Auschwitz que todo lo engulle, Fredy Hirsch ha levantado en secreto una escuela. En un lugar donde los libros están prohibidos, la joven Dita esconde bajo su vestido los frágiles volúmenes de la biblioteca pública más pequeña, recóndita y clandestina que haya existido nunca. 

En medio del horror, Dita nos da una maravillosa lección de coraje: no se rinde y nunca pierde las ganas de vivir ni de leer porque, incluso en ese terrible campo de exterminio, «abrir un libro es como subirte a un tren que te lleva de vacaciones». Una emocionante novela basada en hechos reales que rescata del olvido una de las más conmovedoras historias de heroísmo cultural.

Impresión personal.

Dita Kraus
Me encanta leer novelas enmarcadas en la Segunda Guerra Mundial. Cada persona, cada personaje tiene siempre una historia diferente que contar, un enfoque distinto que ofrecer y un lugar, aún dentro del mismo campo de concentración, que describir. Lo cierto es que sobre Auschwitz he estado mucho tiempo sin leer nada. Me impresionó tanto su visita que no era capaz de leer nada que hubiera sucedido allí. De hecho aún tengo varias lecturas y vídeos que compré en el mismo campo que aún no he leído o visto. Sin embargo, me animé con esta lectura por varias cuestiones. Primera, porque me resultaba llamativo que se hablara de una biblioteca en el campo de concentración cuando los libros fueron uno de los elementos más perseguidos por los nazis. Segundo, porque la protagonista era una niña lo cual me animaba a conocer la entereza, la valentía y la astucia para haber escondido los libros en un lugar así. Lo cierto es que no me he equivocado. La bibliotecaria de Auschwitz me ha deparado una lectura dura y llena de tensión vital, pero también de esperanza y de fuerza por la supervivencia y las ideas propias de los muchos que allí tuvieron que pasar años de su vida.

Dita Adlerova era una niña de 14 años cuando llega junto a sus padres a Auschwitz después de recorrer otros campos de concentración. En Auschwitz existió un Pabellón escuela de tipo experimental donde se permitió que algunos niños estuvieran "recogidos" al cargo de algunos adultos profesores con el fin de que no deambularan molestando por el campo. El Pabellón 31 se convierte así en una especie de escuela en la que, aunque los libros están totalmente prohibidos, los profesores transmiten a los niños historias y enseñanzas, los entretienen con obras de teatro, recitales, etc. Es como una isla dentro del horror diario del campo de concentración. Dita se convierte allí en la persona que custodia, oculta y cuida de unos pocos libros que de forma clandestina han llegado a manos de Fredy Hirsch, el director del pabellón a todos los efectos. Junto a Dita conocemos a otros personajes como sus padres, compañeras del pabellón 31, compañeras del pabellón donde iban a dormir a diario y algunos guardias de las SS que viven en la contradicción entre la piedad y el odio a los allí recluidos. De todos ellos, Dita es la gran protagonista y a través de sus ojos de superviviente vamos conociendo el día a día del campo, los miedos de los presos, las esperanzas de muchos de ellos, el hambre y la lucha por la supervivencia, el terror hacia el Doctor Muerte, el amor que surge aún en esas condiciones, el frío y la enfermedad pero, sobre todo, la muerte.

Como he comentado me ha gustado mucho el libro pero más por lo que cuenta que por cómo lo cuenta. Es difícil que todo lo que pase en Auschwitz no te emocione por lo tremendo pero me ha parecido que la forma de contarlo ha sido excesivamente plana, poco emotiva por como está escrito. Te emociona lo que pasa pero no como se cuenta lo que pasa. Es difícil de explicar pero me ha encantado saber y conocer la historia de Dita pero pensé que iba a ser mucho más emotiva. Y el motivo no es por lo que ella nos cuenta sino por la forma en que el autor nos lo cuenta. No es que esté mal escrito. No es eso. Es que he tenido la sensación todo el rato de que estaba escrito con mucha distancia de los acontecimientos cuando lo está relatando la propia protagonista de los mismos.

Cuando visité Auschwitz nos contaron que en Polonia todos los niños de los colegios visitaban como viaje de estudio al menos una vez en su vida el campo de concentración para aprender y no olvidar. Yo lo visité un mes de un noviembre gélido y siempre recordaré el frío tan intenso que pasé allí. Un frío mental y corporal. Creo que libros como éste deberían estar en todos los planes de estudio con el mismo fin de conocer y no olvidar. Así quizá sea más sencillo no repetir porque tenemos los humanos una memoria muy corta entre generaciones diferentes.

En conclusión, un libro de lectura obligada por ser fiel a la realidad de lo que aconteció en su día a Dita Kraus, una mujer valiente que aún vive. Aunque sólo sea por hacerle un reconocimiento a su fuerza y a su resistencia, deberíamos dedicarle a esta novela nuestro tiempo.

NOTA: Las fotos de Auschwitz son de mi visita al campo.


sábado, 29 de agosto de 2015

de Luis Quiñones.


Título: Un hombre detrás de la lluvia.
Autor: Luis Quiñones
Editorial: Algón Editores, 2015
Páginas: 214

Resumen oficial.

Alguien tenía que dar forma de novela a su biografía. Por eso, el viejo Oswaldo encarga a un escritor reconstruir el relato de su vida, una historia marcada por un secreto que nunca ha desvelado, por qué no cumplió las órdenes de asesinar a un hombre del que no conocía nada. 

Su búsqueda lo llevó desde el Chile de su infancia hasta el París lluvioso de los años previos a la II Guerra Mundial. Tras su viaje, descubrirá quién iba a ser su víctima, un personaje universal que le revelará el oscuro mundo interior de cada hombre.

Impresión personal.

"Las estaciones de tren, como los días de lluvia, son estados de ánimo, y guardan tantas semejanzas entre sí, que, con el paso del tiempo, uno termina borrando de la memoria sus nombres o confundiéndolos y ubicándolas en geografías que no les corresponden.. La lluvia y las estaciones de tren son igual que las palabras borrosas que alguien te ha dicho y van perdiendo en la distancia de la memoria su consistencia"

Me gustaría señalar en primer lugar, que si algo ha conseguido esta lectura es arrancarme de cuajo de mi zona de confort y forzarme a pensar, a imaginar y a disfrutar de otra forma de lenguaje. No es que no sea una novela en la que no pasan cosas. Pasan y muy importantes pero las cosas pasan al ritmo en que uno de los protagonistas de la misma la va contando y en ese ritmo, incluso sus silencios, son importantes. Pasan cosas y las va relatando un anciano al propio autor de la novela que se convierte, a su vez, en personaje de la misma, de tal modo que es muy difícil descifrar a lo largo de la historia que pertenece a la realidad y que pertenece a la ficción. Como veis una trama muy original pero también muy arriesgada porque las conversaciones entre Oswaldo y Luis Quiñones son, sobre todo, grises, como la lluvia que envuelve cada uno de los hechos y pensamientos del anciano. Un ejemplo estupendo de metaliteratura que nos coloca ante el método y las necesidades del escritor para desarrollar su obra a partir de lo que el personaje le va contando.

Un hombre detrás de la lluvia es una novela que mezcla lo que puede ser una biografía, con una parte histórica muy relevante y también con grandes dosis de intriga y misterio. También refleja una extraña historia de amor, el de dos hombres por una misma mujer, Juliette Binet. Por un lado, la novela es, tal y como refleja Oswaldo Mitto, su deseo de contar su vida a un escritor, Luis, que dé cuenta de por qué no cumplió la orden de su gobierno (Chile) de matar a una personalidad relevante a nivel político y social, Ricardo Reyes. Efectivamente, en una cafetería de Atocha, Oswaldo va desgranando, a su manera, su vida a Luis, quien mediante grabaciones, anotaciones y miles de preguntas, a veces contestadas y otras no, empezará a dar forma a una novela donde las prioridades narrativas van cambiando a lo largo de la narración de la historia. Este sistema, que podría parecer aburrido, me ha parecido dificultoso sólo al principio, pero no por el formato en sí sino por mis vicios literarios. En general, todas las charlas entre Oswaldo y Luis están plasmadas en capítulos breves y el viejo siempre consigue que necesites saber que pasó después de lo que acaba de contar. Sus silencios te engañan, te incitan a pensar en determinadas formas de pensar o actuar que luego no se cumplen, o haces que confundas sus propias emociones. A veces, como le ocurre a Luis, te enfadas con el viejo porque no contesta cuando quieres saber tú las cosas y lo hace cuando la historia ya ha preparado el terreno. La verdad es que ha sido un encuentro peculiar, porque los dos, entrevistado y entrevistador son peculiares y además interesados, con intereses a veces contrapuestos.

Por otro lado, la novela te traslada desde Chile al Madrid de la Guerra Civil y, sobre todo, a Paris antes de que comience la II Guerra Mundial. Podría decir que la ambientación está muy conseguida y alguien pensaría en las calles, jardines y ambientes del Paris de esos años. Pero no es eso lo que el autor nos muestra. Luis Quiñones nos muestra un Paris totalmente gris, bañado por la lluvia persistente, donde seguramente están ocurriendo muchas cosas por la situación política tan precaria, pero realmente en nuestro Paris pareciera que sólo existen nuestros tres personajes, Oswaldo, Ricardo Reyes y Juliette y... la lluvia y el amor. El primero, espiando a Ricardo Reyes y preguntándose de continuo por qué no lo va a matar tal y como le han ordenado desde su país; el segundo, una personalidad política de izquierda muy relevante que ofrece conferencias en universidades, cafés y además escribe poesía que hace dudar a su probable asesino de que merezca realmente la muerte; y la tercera, una mujer que acaba viviendo dos historias de amor, la primera con Ricardo Reyes y la segunda con su probable asesino frustrado. Un triángulo amoroso complejo y lleno de ocultaciones y misterios. 

Me ha encantado la forma de escribir del autor. Un lenguaje muy rico y muy cuidado, de esos que te queda embobada leyéndolo y releyéndolo. Una prosa preciosa sin llegar a ser recargada y unos mensajes comprensibles y claros que te sitúan ante los sentimientos de los personajes o, al menos, te deja intuirlos sin que te lleves un gran "chasco". Del mismo modo, me han gustado las abundantes pinceladas de crítica social y política que de vez en cuando aparece en la boca de Oswaldo, un viejo que ve claramente como fue engañado y utilizado por su gobierno, para realizar un misión atroz mientras los "jefazos" se lavaban las manos.
"Si algo aprendí durante todo aquel tiempo que pasé en Francia y de mi viaje a esa España en guerra es que las patrias son mentira, que solamente son invenciones políticas con las que los poderosos pretenden que nos sintamos unidos a un destino que ellos deciden. La patria del hombre son sus sentimientos, sus relaciones de amistad, el amor, el tiempo que transcurre en compañía de personas nobles, los libros que se han leído. Y uno mismo puede también llegar a ser la patria de otros".
En definitiva, una lectura que me ha gustado mucho porque me ha encantado como está escrita y la originalidad de la trama porque tiene intriga (no la he contado para no desvelar nada, pero la tiene), historia y un triángulo de amor fuera de lo normal. Pero sobre todo, me han gustado los personajes, en particular Oswaldo y el propio autor que se mete de lleno en su papel. 


miércoles, 17 de septiembre de 2014

de David Pérez Vega.



Título: El Hombre ajeno.
Autor: David Pérez Vega
Editorial: Baile del Sol, 2014
Páginas: 230.

Resumen oficial.

¿Es el salvadoreño Héctor Meier Peláez uno de los más grandes poetas ocultos de las últimas décadas? ¿O es más bien un guerrillero sanguinario, muerto prematuramente en la vorágine de la violencia centroamericana? Juan Linares, que ha dedicado varios años a investigar la vida y la obra del salvadoreño, se inclina por la primera opción, aunque frente a sí mismo ha de reconocer que, además de la obra de Meier, también le fascina su estrecha relación con la violencia.

Mientras compagina sus investigaciones literarias con un trabajo de carga y descarga de camiones en una nave industrial, Juan tendrá la oportunidad de indagar en su relación conflictiva con los hechos violentos que marcaron el fin de su infancia.

Deudora de algunos de los más relevantes escritores hispanoamericanos de los últimos años, como Roberto Bolaño o Rodrigo Rey Rosa, El hombre ajeno es una novela en la que el protagonista busca, en la biografía de un poeta maldito, las pistas para entender su propia vida.

Impresión personal.

Creo que ésta debe ser una de las reseñas que más me ha costado hacer y explico por qué. El hombre ajeno no es el libro que yo esperaba cuando leí su argumento y eso en parte me ha decepcionado bastante, pero, no puedo decir que sea un mal libro, aunque seguramente no lo calificaría de novela en el sentido que solemos entender por estos lares. De hecho, ha habido un momento durante su lectura, cuando ya he conseguido asumir que era más biografía que novela, que lo he disfrutado más. Y es que creo, que El hombre ajeno es un conjunto relacionado de dos biografías: una autobiografía novelada, la de Juan Linares que nos va contando él mismo, y una biografía pura y dura, contada en tercera persona como todas las biografías, la un poeta salvadoreño llamado Héctor Meier Peláez.

A mi personalmente no me desagradan las biografías. Al revés, quizás por deformación profesional, he leído y leo muchas y me gusta bastante leer la biografía de gente relevante socialmente. Por este motivo, lo que más me ha gustado del libro ha sido la biografía (parte segunda del libro) del poeta Héctor Meier, un poeta que, por cierto, no está en la wikipedia todavía (quizás ni exista, no lo sé) y del que no me importaría conocer más detalles. Esta parte, es una biografía pura y dura, narrada en tercera persona, que nos coloca en los antecedentes familiares y circunstanciales del pasado del poeta y de su trayectoria tanto personal como revolucionaria, como poeta y escritor. De las dos biografías, ésta me ha gustado más precisamente porque de los dos personajes del libro Héctor Meier se sale de lo corriente; de alguna manera, es un poeta especial, un poeta revolucionario, aunque en el ámbito hispanoamericano en que se mueve tampoco esto es excepcional porque podemos contar con poetas, escritores, incluso, cantautores, etc., muchos de ellos latinoamericanos que también han sido en su día revolucionarios y que han pagado con su vida precisamente esa circunstancia de permanente protesta contra el sistema. Creo que es una buena biografía, bien contada y bien ambientada en el marco en el que se desarrolla la vida del poeta y la de sus familiares.

Por otro lado, la primera y la tercera parte del libro es prácticamente la autobiografía novelada de Juan Linares, un personaje que si por algo se caracteriza es por ser "normal y corriente". De verdad, que por más que he intentado analizar que tiene de especial este personaje para que el autor me lo muestre con tanta relevancia en el libro, no he conseguido captar su intención, si es que la hay, respecto de una persona tan insulsa como Juan. Juan Linares es un tipo que nos cuenta su vida desde que era niño hasta su situación actual. Un tipo que vive en Móstoles, que está realizando su tesis doctoral sobre el poeta salvadoreño y que mientras hace esto se gana unos euros descargando camiones en un polígono industrial. Que tiene una pandilla de amigos de la Universidad con los que se junta de vez en cuando, liga de vez en cuando, donde cada uno tiene un papel asignado (el gracioso, el que va de divo, el que se da importancia, etc); que además tiene un amigo del instituto con el que sale más a menudo; que tiene una familia corriente con unos padres que trabajan en una cristalería propia y un hermano que intenta salir del mundo de la droga y el alcohol; y que mantiene una relación no formal con una inmigrante ucraniana que tiene los problemas propios de su condición de madre inmigrante con hijos en la lejanía. Por otro lado, como cualquiera tiene una serie de recuerdos de su infancia donde un trágico "accidente" hizo que un compañero de estudios perdiera la vida y que hizo que desde entonces dejara de ser un poco gamberrete y "sentara la cabeza" en los estudios. Al principio, pensé que este hecho de la infancia iba a dar mayor juego a la novela, pero al final queda totalmente descafeinado dentro de la vida del protagonista tal y como se resuelve el asunto en la novela. También pensé que los problemas de Irina, la ucraniana que sale con él, iba a tener un desenlace que influyera de forma determinante en la vida y el futuro inmediato del protagonista, pero este personaje desaparece en la novela y no volvemos a saber nada de ella. Lo mismo nos ocurre con Rafa, su amigo, dejamos de saber qué  pasa con la situación personal que el autor nos ha mostrado previamente; tampoco llegamos a saber qué pasa con sus compañeros de la nave del polígono. Simplemente, desaparecen y casi todas las historias se quedan sin cerrar, incompletas, ni siquiera la de Juan se cierra al final del libro y no sabemos qué pasa con su tesis y si sus aspiraciones se cumplen o no.


Finalmente, me ha gustado de este libro la ambientación de algunos escenarios. No he vivido en Móstoles, pero he vivido diez años en Parla, muy cerca, otra ciudad dormitorio del sur de Madrid, y en el libro se reflejan escenarios y situaciones que efectivamente yo he conocido en Parla. Ciudades en una época determinada "sin ley" donde hay una población enorme de inmigrantes españoles, mucha situación precaria, baja formación, droga, alcohol y muchas vidas pérdidas al amparo del dinero rápido que ganaban muchos jóvenes en sectores como la construcción.


También me ha gustado la descripción del trabajo en el polígono industrial. Los personajes de la nave de carga y descarga, sus motivaciones, su forma de vida y sus aspiraciones.

Por cierto, que la manera de escribir del autor es muy fluida y sencilla a pesar de que en muchas ocasiones lo que nos está contando no es relevante, pero me ha gustado su manera de escribir, su estilo y creo que la novela podría haber dado mucho juego si hubiera tenido un protagonista más dinámico y relevante, mayor relación con la vida del poeta y el resto de personajes hubiera tenido mayor protagonismo dentro de la historia. Muchos de ellos podrían haber dado mucho más juego en la vida de Juan como Irina, Alberto y Rafa. 

En conclusión, me ha gustado conocer la historia de Héctor Meier, un poeta del que desconocía su existencia, si es que existe, pero El hombre ajeno, aún estando bien escrito, no es la novela que esperaba y su protagonista principal realmente no me ha aportado nada y no he conseguido empatizar con él en ningún momento.


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