lunes, 12 de septiembre de 2016


La verdad es que esta semana pasada ha sido un poco desastre en materia lectora. Apenas he podido leer entre el trabajo, la mudanza desde el campo a la ciudad y la limpieza en la que ando inmersa así que ando leyendo aún libros de la semana pasada como El Demacre de Juan Muñoz Florez y Me llamo Lucy Barton de Elizabeth Strout, que empecé a leer el viernes pasado.

No sé como tendré la semana porque aún ando liada con la casa y su puesta al día para la temporada de otoño-invierno pero si acabo alguno (espero que sí) comenzaría a leer Pacto de Lealtad de Gonzalo Giner, un libro que tengo en la estantería hace un año y que tengo muchas ganas de leer. Ya veremos hasta donde me da la vida porque también quiero pasarme por vuestros blogs que os tengo a tod@s muy abandonad@s.

SORTEOS.




Manuela del blog Entre mis libros y yo sortea cuatro estupendos libros para celebrar su 4º Aniversario y yo quiero uno, claro.








Albanta del blog Adivina quien lee sortea un ejemplar de Aguacero de Luis Roso.







Pedro del blog El búho entre libros y Teresa del blog Leyendo en el bus sortean cada uno de ellos un pack de la serie Bergman.






Natalia del blog Perdida entre libros sortea dos estupendos libros por sus 200 seguidores.






miércoles, 7 de septiembre de 2016

de Víctor del Árbol.


Título: La víspera de casi todo
Autor: Víctor del Árbol
Editorial: Destino, Premio Nadal, 2016
Páginas: 416.

Resumen oficial.

Germinal Ibarra es un policía desencantado al que persiguen los rumores y su propia conciencia. Hace tres años que decidió arrastrar su melancolía hasta una comisaría de La Coruña, donde pidió el traslado después de que la resolución del sonado caso del asesinato de la pequeña Amanda lo convirtiera en el héroe que él nunca quiso ni sintió ser. Pero el refugio y anonimato que Germinal creía haber conseguido queda truncado cuando una noche lo reclama una mujer ingresada en el hospital con contusiones que muestran una gran violencia. 

Una misteriosa mujer llamada Paola que intenta huir de sus propios fantasmas ha aparecido hace tres meses en el lugar más recóndito de la costa gallega. Allí se instala como huésped en casa de Dolores, de alma sensible y torturada, que acaba acogiéndola sin demasiadas preguntas y la introduce en el círculo que alivia su soledad.

El cruce de estas dos historias en el tiempo se convierte en un mar con dos barcos en rumbo de colisión que irán avanzando sin escapatoria posible.

Impresión personal.

Este año en San Jordi, con otras compañeras bloguer@as, intenté ver a Víctor del Árbol y que me firmara este nuevo libro, tal y como ya hizo en la anterior Feria del Libro de Madrid con El peso de los muertos. Lo cierto es que el ritmo vertiginoso de San Jordi, al ser todo concentrado en un día, impidió, por las grandes colas, que me viniera de Barcelona con el libro. Pero en esta ocasión, mi pequeña ciudad de Badajoz me trajo al autor a la Feria del Libro y como contamos con una Feria pequeñita, también tiene la ventaja de ser mucho más cercana y más accesible que la de las grandes ciudades y pudimos charlar y nos pudo contar muchas cosas del libro, de sus motivos y de la temática. Y Víctor nunca decepciona, al menos a mi.

Reservé la lectura del libro para las vacaciones  de verano porque sé de sobra que los libros de este autor necesitan sosiego y exclusividad. Son historias para vivirlas y sentirlas y puede que, en muchas ocasiones, una se sienta vapuleada o zarandeada sin remedio. Ya he leído el resto de libros de Víctor del Árbol y en todos he tenido esa experiencia: te remueve por dentro y muchas veces tienes que dejar de leer para respirar y resituarte de nuevo en tu mundo y en tu espacio vital. Esta nueva novela no ha sido menos. Una novela comprometida con el pasado, un pasado muy difícil de dejar atrás, duro y doloroso, un pasado que siempre regresa porque necesita ser cerrado con dignidad e, incluso, mediante la venganza, pero cerrado al fin y al cabo para que los personajes puedan mirar de nuevo al frente. Y es que el presente de todos los personajes es un presente inútil y prescindible hasta el punto de que a ninguno le importaría estar muerto. Germinal, por ejemplo, uno de los personajes principales, todos los días se mete la pistola en la boca intentando apretar ese gatillo que se le resiste. Son vidas, todas ellas llenas de pasado, de un pasado que se come el presente y no deja opciones de futuro porque nunca fueron capaces de cerrar las heridas.

La víspera de casi todo me ha resultado un libro duro. Víctor nos cuenta unas historias atroces casi sin darnos cuenta. Sin sangre, sin vísceras y descripciones escabrosas, podemos sentir el pavor de los niños ante los pederastas, violadores y abusadores; el pánico y el odio acumulado de los presos políticos en dictaduras como la argentina; el desequilibrio de las mentes perturbadas en la infancia. Y el presente muerto sin un futuro por delante. Como siempre en las novelas del autor, las tramas se desarrollan de forma paralela con múltiples regresos al pasado de mano de cada personaje y acaban confluyendo aunque este pasado haya sido independiente. Me encanta la forma de entrelazar las historias que tiene el autor, como consigue llevar al lector de un pasado a otro, de un lugar a otro sin tregua para que te pases todo el tiempo preguntándote lo que tendrá que ver una cosa con la otra y haciendo quinielas, mientras aprendes una parte de Historia que siempre son historias para no olvidar, para que en el presente no se repita, para que nuestro futuro sea más halagüeño que el de sus personajes.

Diría que estamos ante una novela coral, una novela donde todos los personajes son relevantes y todos cuentan con un pasado, incluso los niños, que han marcado sus acciones presentes y lo que sienten hacia un futuro que vislumbran imposible. Una novela negra de ritmo pausado porque la vida de cada personaje que necesitamos conocer para entenderlos se nos antoja inamovible. Una novela con tintes históricos donde el pasado de todos está tan presente en ellos, que todos acaban contándonos su historia. Necesitan de algún modo que los entendamos como si se estuvieran justificando por lo que hacen y cómo actúan en el presente. Germinal Ibarra vive marcado por los hechos que le acontecieron en su infancia en el Hospital psiquiátrico en el que estaba recluido su padre, un preso político de la dictadura franquista y por los acontecimientos más recientes que acontecieron en Málaga cuando descubrió al pederasta que había asesinado a una niña, Amanda, la hija de la rica Eva Mahler; Paola, una mujer que anda huyendo de su pasado y se esconde en el lugar más recóndito de Galicia, la Costa da Morte y encuentra en Daniel, un extraño adolescente con una extraña amiga, su refugio. Mauricio y Dolores, un argentino y una portuguesa que en su soledad compartida esconden un pasado lleno de dolor y muerte.

Me han parecido unos personajes rotundos, asentados, tanto como sus vidas, sus durísimas vidas. A veces he pensado cuando leía la historia de alguno de ellos que cómo se puede seguir viviendo habiendo pasado por esas situaciones, cómo se levanta una todos los días habiendo vivido y sentido tanto dolor. Pero ahí siguen ellos, intentando cerrar heridas para conseguir dar carpetazo al pasado y seguir levantándose.

Y, finalmente, la ambientación agreste, cortante y violenta de la Costa da Morte. He visitado este verano esa zona de Galicia y por eso he podido colocarme sin problemas ante esos acantilados salvajes y libres que las olas moldean a su antojo, sin contar con nadie, libres. Un lugar perfecto donde refugiarse, donde la civilización se adentra con dificultad y la soledad se comparte. En ese lugar viven y comparten su pasado Paola, Mauricio, Dolores y Daniel. Cada uno a su manera, sin interferencias del exterior. Y también, el autor nos traslada a Alemania y a Argentina cuando Mauricio nos cuenta parte de su historia vital, una historia cargada de dolor, injusticia y rencor.

Es difícil hacer una conclusión de un libro de este autor. Su manera de escribir, de enlazar las historias, la profundidad de las temáticas que trata y la conciencia de saber que aunque sea ficción, son problemáticas reales y hechos históricos que realmente ocurrieron en otras "carnes", todo ello unido a unos personajes contundentes, culpables e inocentes bien definidos, fáciles de identificar aunque complejos con vidas complicadas y duras, hacen que Víctor del Árbol sea un autor que nadie debería obviar ni perderse.


lunes, 5 de septiembre de 2016



Esta semana tan "fresquita" que comienza voy a leer junto a Laky y Yakoytroy, El demacre de Juan Muñoz Florez, un libro que tenía planificado para el mes que viene pero cuya fecha adelanto para hacerlo conjuntamente con ellas.

También el próximo día 9 de septiembre comenzamos la lectura conjunta del libro Me llamo Lucy Barton de Elizabeth Strout. Creo que con estos dos libros y los otros que llevo en marcha poco a poco tengo más que de sobra. Toca retorno a la ciudad, puente por el Día de Extremadura y limpieza casera :((

¿Qué leéis vosotr@s?




jueves, 1 de septiembre de 2016



Se nota que en agosto he estado de vacaciones laborales. No hay duda. Incluso aún contando con el tiempo que he estado fuera de casa, que se suele leer menos, lo que he leído el resto del tiempo por la mañana y por la tarde, ha incrementado mi tiempo de lectura más que otros meses donde las mañanas están ocupadas por el horario laboral y las tardes por un mayor cansancio vital.

Bueno, como todo lo bueno, las vacaciones se han acabado. Seguramente por eso, porque terminan tan pronto las valoramos tanto. Paso a detallaros, mis hazañas lectoras del mes, un mes además con lecturas que han sido memorables en calidad:


LIBROS LEÍDOS.
  • No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas de Laura Norton. (Estantería)
  • El fugitivo de Stephen King.
  • Deja en paz al diablo de John Verdon.
  • Lorenzo Blanco y los crímenes inoportunos de Eduardo Arias. 
  • No abras los ojos de John Verdon.
  • Phobia de Wulf Dorn.
  • La chica del tren de Paula Hawkins. (Estantería)
  • La última salida de Federico Axat.
  • La víspera de casi todo de Víctor del Árbol.
  • Tierra de Brumas de Cristina López Barrios. (Estantería)





AVANCE DE RETOS 2016.
  1. RETO GENÉRICO: 37/40 (92,5%) He terminado dieciséis géneros. Dos más este mes.
  2. RETO 100 LIBROS: 65/100 (65 %). 
  3. AUTORES DE LA A A LA Z: 17/28 (60,7%). Una más este mes.
  4. SABUESOS: 19 sabuesos encontrados. Tres más este mes.
  5. 25 ESPAÑOLES: 46/25 (184%).  FINALIZADO.
  6. CIUDADES CON LIBRO: Este mes sólo Gijón.
  7. SAGAS FAMILIARES: 8/10 sagas. Una más este mes.
  8. LEYENDO EN EL TIEMPO: Completadas ocho décadas. Me quedan dos.
  9. MI RETO PARTICULAR: Tres libros este mes. Total 8 de la estantería.

PREVISIÓN DE LECTURAS DE SEPTIEMBRE.

  • La amiga estupenda de Elena Ferrante (leyéndolo).
  • Los ángeles de hielo de Toni Hill (leyéndolo).
  • Pacto de lealtad de Gonzalo Giner.
  • Me llamo Lucy Barton de Elizabeth Strout.
  • La ley de los justos de Chufo Llorens.
  • No está sólo de Sandrone Dazieri.
  • El silencio de la ciudad blanca de Eva García Saénz de Urturi.
  • El último duelo de Evariste Galois de Francisco J. Sánchez Lizón.

Qué tengáis buen mes!!!


miércoles, 31 de agosto de 2016

de Eduardo Arias.


Título: Lorenzo Blanco y los crímenes inoportunos
Autor: Eduardo Arias
Editorial: Autoeditado, 2015
Páginas: 466

Resumen oficial.

Gijón, verano de 2010. El cadáver de un hombre trajeado aparece bajo un puente en un parque de la ciudad. Lorenzo Blanco, un joven e inexperto detective privado, apasionado de los deportes, el cine y la novela negra, es contratado inesperadamente para resolver un misterio que la policía ha dejado correr. ¿Suicidio, asesinato, conspiración? Poco después, otro violento fallecimiento, esta vez en la Semana Negra, sobresalta a la ciudad y pone en jaque a una junta de gobierno que ya se encontraba en entredicho por sus poco acertadas decisiones políticas. Dos casos aparentemente inconexos que podrían ser sólo la punta del iceberg de algo mucho más gordo… 

Respaldado principalmente por Sara Paredes, una joven traductora, y Miguel Canales, ingeniero de telecomunicaciones y entusiasta de los videojuegos online, Lorenzo tendrá que valerse de su ingenio y sus conocimientos literario-cinematográficos para acercarse poco a poco a una realidad que algunos pretenden por todos los medios que no salga a la luz.

Repleta de guiños al mundo del cine, la televisión, la música y la literatura, para el autor ésta no es sólo una novela policiaca, sino también un fiel retrato de algunos de los lugares más emblemáticos de su «Gijón del alma», además de una feroz sátira de la sociedad contemporánea en la que ni los medios de comunicación, ni la policía ni, por descontado, la clase política se libran de una crítica despiadada y mordaz en una historia con abundantes dosis de comicidad.

Impresión personal.

Hace ya algún tiempo que leí esta novela y antes de hacer la reseña, quería dejarla reposar para verificar que mis primeras impresiones eran las que eran y no resultaban ser fruto de las difíciles circunstancias personales en las que yo me encontraba cuando la leí. Pasado un tiempo prudencial  afronto esta reseña con sentimientos encontrados.

La novela es la opera prima de Eduardo Arias por lo que ya tiene su mérito haber hilado una trama como la que recoge la obra. No obstante, seguramente por ser su primera obra, he "padecido" algunas de las cuestiones habituales que se repiten en autores noveles que más adelante en obras sucesivas se van corrigiendo. Y me explico. Aunque me ha encantado que la novela se desarrolle en Gijón porque siempre me gusta la descentralización del crimen en nuestro panorama literario, las descripciones de la ciudad me han parecido excesivas y aburridas. A veces no sabía si estaba leyendo una novela o una guía turística pormenorizada, que no me apetecía, de la ciudad de Gijón, pero no de la Gijón histórica, sino de la Gijón cotidiana y trivial que me ha hecho leer en diagonal en muchas ocasiones. También me han resultado excesivas las páginas que se dedican a lo que los personajes hacen en su vida cotidiana habitual y las referencias continuas a los lugares donde alternan, lo que beben, sus menús, etc. Todo esto ralentiza la lectura y desvía la atención de lo que realmente interesa al lector que ha seleccionado esta novela, es decir, la trama en la que se investiga y se resuelven una serie de asesinatos. Para mi gusto, que es evidente que es personal, todas estas partes me han sobrado y no son pocas páginas a las que me refiero, a lo que añado un capítulo completo dedicado al Mundial de Fútbol que me ha sobrado totalmente.

Dicho lo anterior, creo que la historia se cierra muy bien y que el detective protagonista tiene un gran potencial a futuro a pesar de que es su primer caso importante. Los personajes principales están muy bien definidos y a su juventud evidentemente hay que sumar que no tienen experiencia en investigar y que, al basarse muchas veces en aquello que han leído en novelas policíacas o en películas, se equivocan y van aprendiendo sobre la marcha hasta resolver los asesinatos. Quiero pensar que al ser la primera novela de una serie, en las siguientes Lorenzo Blanco y sus compañeros van adquiriendo experiencia y los casos a resolver serán más ágiles. Lorenzo además es un detective curioso como protagonista porque aparte de su excesiva juventud e inexperiencia, vive felizmente con Sara Paredes, cuenta con grandes amigos y no es adicto a nada, es más, bebe siempre refrescos muy sanos. Ni está amargado, ni por ello bebe en exceso o se droga, ni tiene o ha tenido conflictos familiares como suele ser habitual en las novelas negras que él mismo frecuenta como lector. Un detective atípico, con una vida normal en una ciudad relativamente pequeña del norte de España.

La novela además tiene una parte metaliteraria muy importante. En ella aparecen autores muy relevantes de novela negra como Agatha Cristie, Arthur Conan Doyle, Lawrence Block, Michael Conelly, Ross Macdonald, Hamemtt, o  Chandler y desde luego muchos de sus títulos. Los tres protagonistas frecuentan el género negro y policíaco y estos autores les sirven como referencia para afrontar la investigación por su cuenta ante la inmovilidad de la policía local y la ocultación de la clase política. Además uno de los crímenes que acontece, lo hace durante la celebración de la Semana Negra de Gijón, una Semana que se describe perfectamente en la novela.

En resumen, siendo la primera novela de Eduardo Arias, me ha parecido que le han sobrado páginas, no por ser la primera novela, sino porque entremezcla en ella otras temáticas que poco o nada aportan a lo realmente relevante que es la investigación policial de los crímenes. Asuntos como las descripciones de la ciudad, los gustos y actividades cotidianas de los protagonistas, la situación política y social del entorno o la parte deportiva, a mi me han sobrado totalmente y me han ralentizado mucho la lectura. Me ha gustado Lorenzo y sus amigos y el estilo del autor, fresco y con un sentido del humor que te llama enseguida la atención, así como la resolución final de los casos investigados. Por eso creo que las siguientes novelas de la serie han de ser, por necesidad, más ágiles y concisas ya que se conoce de sobra el ambiente urbano y los personajes que juegan en el tablero.


martes, 30 de agosto de 2016

de John Verdon.


Título: No abras los ojos
Autor: John Verdon
Editorial: Roca Editorial, 2011
Páginas: 552.

Resumen oficial.

David Gurney se sentía casi invencible… hasta que se topó con el asesino más inteligente con el que jamás había tenido que enfrentarse.

Dave Gurney el protagonista de la primera novela de John Verdon, Sé lo que estás pensando, vuelve para enfrentarse al caso más difícil de su carrera, una batalla con un adversario implacable que no sólo es un inteligente y frío asesino, sino que no tiene reparos en atacar directamente al punto débil de Gurney: su esposa.

Ha pasado un año desde que el ex detective de la policía de Nueva York consiguió atrapar al asesino de los números y, aunque es su intención retirarse definitivamente junto a su esposa Madeleine, un nuevo caso se le presenta de forma imprevista. Una novia es asesinada de manera brutal durante el banquete de bodas, con cientos de invitados en el jardín y ese es un reto al que es imposible resistirse.

Todas las pistas apuntan a un misterioso y perturbado jardinero pero nada encaja: ni el móvil, ni la situación del arma homicida y sobre todo, el cruel modus operandi. Dejando de lado lo obvio, Gurney empieza a unir los puntos que le descubrirán una compleja red de negocios siniestros y tramas ocultas llevadas por un sádico...

Impresión personal.

Este verano me ha dado por leer a un autor pendiente como John Verdon y aprovechando el tiempo en el que hago algo de deporte ya he conseguido "leer" tres libros de la serie Gurney, un detective introspectivo y testarudo que me está gustando mucho. El libro que hoy os traigo es el segundo de la serie. No hace falta leer el primero para poder entender y seguir este segundo, pero sí es cierto que el primer caso es tan relevante en la vida de Dave Gurney, que de vez en cuando se hacen referencias al mismo y aparecen algunos personajes que ya conocimos en la entrega anterior.

La verdad es que respecto al primero (ahí va esa manía que tenemos todos los lectores por comparar), esta novela me ha parecido más lenta. De hecho hay algunos capítulos perfectamente eliminables o, al menos, reducibles a la mínima expresión. Ya comenté en la reseña del libro anterior, las contradicciones en que vive el matrimonio Gurney: él un detective jubilado prematuramente, que lleva en sus genes la resolución de enigmas, cuanto más complejos mejor y, por otro lado, su mujer Madeleine, que sólo busca una vida tranquila en el campo, ocupándose de las cuestiones más triviales del espacio vital que entre los dos han adquirido. Por eso, Verdon dedica bajo mi punto de vista excesivas páginas en el dilema de Gurney para ocuparse de una nueva investigación y todo lo que ello le depara, y la de Madeleine, presionando psicológicamente sobre el ex-detective para que abandone el caso y no vuelva a ocuparse de ningún caso más. De todos modos, aunque considero que estos capítulos tan personales de la vida matrimonial de Dave y Madeleine ralentizan la investigación, no lo hacen tanto como para que en algún momento haya deseado abandonar la lectura y averiguar que hay detrás de los hechos que han ocurrido.

Y la verdad es que los hechos son espeluznantes: una novia en el día de su boda es decapitada en una caseta del jardín donde se celebra la boda, su cabeza aparece colocada mirando su cuerpo y el arma del crimen aparece en el bosque en un punto a partir del cual la pista del asesino se pierde inexplicablemente. A la vez el jardinero y la vecina de al lado desaparecen y todo apunta a que ha sido el jardinero el supuesto asesino. Partiendo de estos hechos, que te enganchan sin solución desde el principio, se va desgranando un caso muy complejo lleno de vertientes que te cuesta trabajo enlazar pero que Verdon sabe muy bien adonde dirigir y que temáticas delictivas se interrelacionan para llegar a la conclusión del caso. Es en esta parte de la investigación donde Verdon brilla con luz propia. Nada de lo que pienses a priori tiene nada que ver con lo que la novela te va deparando. Hace tantos giros que más de una vez te encuentras con la boca abierta de sorpresa.

Los personajes que ya conocemos del libro anterior como Dave Gurney y Madeleine están aún más definidos que en el libro anterior. A Dave lo conocemos mucho mejor porque podemos seguir perfectamente el hilo de sus pensamientos y podemos ver sus problemas para hacer aquello que más le gusta y le resulta irresistible, como es la resolución del misterio, y por otro lado, la necesidad que tiene Madeleine de que abandone de una vez su actividad policial. Sin embargo, con Madeleine nos pasa como a él, por lo que hace o algunas frases que menciona debemos averiguar lo que piensa y lo que siente. Sus intentos vanos de intentar cambiar a su marido son una fuente inagotable de frustración que la acompaña continuamente. También nos encontramos con Jack Hardwick, policía de homicidios, que ya conocimos en la novela anterior, desagradable, mordaz y sarcástico, que todo lo ve como si fuera de broma. Le avala también que debajo de toda esta actitud tan insoportable es un policía muy inteligente, muy intuitivo y que no duda nunca en reconocer la sabiduría que entrañan los análisis de Gurney. Además como tiene tendencia a saltarse las normas burocráticas del sistema, suele convertirse en el mayor apoyo que tiene Gurney a la hora de consegur datos desde fuera de la policía. La verdad es que es un policía con el que a veces sonríes y otras veces le darías un puñetazo para callarle la "bocaza". El resto de personajes se va conociendo muy poco a poco a medida que el caso avanza y vamos conociendo de ellos lo que Gurney va descubriendo. Por eso muchos de ellos te sorprenden porque parecen lo que en realidad no son.

En resumen, No abras los ojos es una novela de intriga muy entretenida, ideal para leer en verano, con buen ritmo aunque éste sea más lento que el de la novela anterior. A mi desde luego Gurney me ha cautivado por su carácter reflexivo y su tenacidad, por eso ya he comentado que también me he animado con la tercera novela de la serie, que tampoco me ha decepcionado.


lunes, 29 de agosto de 2016



Esta semana varias blogueras vamos a comenzar a leer el primer libro de la tetralogía de Elena Ferrante, La amiga estupenda, un libro del que he leído mayor número de comentarios positivos que negativos, que también he leído alguno. Ya veremos que nos depara esta lectura y ya os contaremos.

También hace dos o tres días comencé a leer Los ángeles de hielo de Toni Hill. Voy despacio con él porque sólo me pongo un rato al día mientras hago algo de deporte.

Ya veremos como se da la semana porque de negativo ya llevo por delante que el jueves terminan las vacaciones y que comienza de nuevo el ciclo laboral hasta Navidades.

SORTEOS.




Mª Angeles del blog Bookeando con MªAngeles sortea un ejemplar de Los abrazos oscuros de Julia Montejo.








Laky del blog Libros que hay que leer sortea un ejemplar de El vendedor de humo de Andrés Sandemetrio.








viernes, 26 de agosto de 2016

de Federico Axat.


Título: La última salida
Autor: Federico Axat
Editorial: Destino, 2016
Páginas: 544.

Resumen oficial.

Ted es rico y tiene una familia perfecta, una esposa y dos hijas adorables. Nadie podría imaginar el motivo que lo ha llevado a tomar la drástica decisión de quitarse la vida. Cuando oye sonar el timbre una y otra vez, su primera reacción es ignorarlo y apretar el gatillo de una vez por todas. Pero entonces descubre una nota escondida entre sus cosas; una nota con su caligrafía que no recuerda haber escrito: «Abre la puerta. Es tu última salida». 

Al otro lado de la puerta encuentra a un desconocido llamado Lynch, que no sólo sabe lo que Ted está a punto de hacer, sino que le hace una propuesta difícil de rechazar: un plan para evitar que su familia sufra ante las consecuencias devastadoras de un suicidio. 

Ted acepta sin imaginar que la nota en el escritorio y la oferta de Lynch son apenas el comienzo de un juego macabro de manipulaciones. Alguien ha sembrado un camino de migas de pan que Ted irá recogiendo. Alguien que lo conoce mejor que nadie, que lo hará dudar de sus propias motivaciones y también de las personas que lo rodean.

Impresión personal.

Tengo la mala suerte de marearme cuando viajo en coche si voy leyendo. En el coche y en el autobús, y siempre he envidiado a todas aquellas personas que pueden aprovechar esos tiempos muertos para leer o estudiar. Sin embargo, mi organismo ha reaccionado de forma diferente con la lectura de una parte de este libro: he podido leerlo una gran parte del viaje de vuelta de mis vacaciones en Galicia. Yo creo que estaba tan absorbida con la lectura de este libro que ni se me ha pasado por la cabeza que pudiera marearme y quedarme con las ganas de avanzar.

La última salida es un pedazo de trhiller psicológico que no da respiro a tu mente durante toda la lectura. A veces he tenido que soltarlo y darme un respiro porque no sabía si lo que acababa de leer en el texto era tal y cómo lo había leído o es que no me estaba enterando de lo que el autor me estaba contando. Sin embargo, cuando a veces he releído algunas páginas dudando de mi capacidad de entender, me he dado cuenta de que el autor sigue fiel a su ruta, paso a paso, haciéndome dudar hasta de mi misma. Seguro que se me han pasado detalles en la lectura y más yo que soy poco de fijarme en ellos, pero lo cierto es que he estado todo el libro haciendo quinielas y ni siquiera al final he atinado con ellas. O yo soy sumamente torpe o el autor es sumamente listo. Yo desde luego "me quito el sombrero" ante él porque la hipótesis de mi torpeza es bastante menos halagüeña.

A una trama sumamente compleja y enredosa pero perfectamente hilvanada artesanalmente y capítulo a capítulo, se unen unos personajes perfilados lo justo. Todos ellos. Desde el protagonista principal que es Ted hasta Laura, su psiquiatra o Justin Lynch. Son todos unos personajes definidos por lo que hacen y he dudado de todos ellos. Todos me han parecido culpables, todos inocentes, todos cuerdos y todos locos y manipuladores. No saber quien es quien, quien miente y quien dice la verdad; qué es lo que realmente esta ocurriendo y qué parte no está pasando ha sido lo peor y lo mejor de toda la novela. Una intriga y un desasosiego que me ha durado hasta el final, un final totalmente gráfico que acaba certificando cualquier duda que te pudiera quedar. Y es que he tenido dudas hasta el final.

No había leído nada de este autor, por eso no me cabe duda de que él y yo volveremos a encontrarnos. Me ha encantado su novela y su manera de escribir y de trastocarme leyendo, de dudar durante los días que me ha durado la novela, de errar y volver a errar. Un juego rápido y original que me ha absorbido totalmente. Desde luego para repetir la experiencia. Totalmente recomendable.


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