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martes, 19 de febrero de 2019

de Delphine de Vigan.


Título: Basada en hechos reales.
Autora: Delphine de Vigan.
Editorial: Anagrama, 344.
Páginas: 344.

SINOPSIS.

«Durante casi tres años, no escribí una sola línea», dice la protagonista y narradora. Se llama Delphine, tiene dos hijos a punto de dejar atrás la adolescencia y mantiene una relación sentimental con François, que dirige un programa cultural en la televisión y está de viaje por Estados Unidos rodando un documental. Estos datos biográficos, empezando por el nombre, parecen coincidir difusamente con los de la autora, que con Nada se opone a la noche, su anterior libro, arrasó en Francia y en medio mundo. Si en esa y en alguna otra obra anterior utilizaba los recursos novelescos para abordar una historia real, aquí viste de relato verídico una ficción. ¿O no?

Delphine es una escritora que ha pasado del éxito apabullante que la puso bajo todos los focos al vértigo íntimo de la página en blanco. Y es entonces cuando se cruza en su camino L., una mujer sofisticada y seductora, que trabaja como negra literaria redactando memorias de famosos. Comparten gustos e intiman. L. insiste a su nueva amiga en que debe abandonar el proyecto novelesco sobre la telerrealidad que tiene entre manos y volver a utilizar su propia vida como material literario. Y mientras Delphine recibe unas amenazantes cartas anónimas que la acusan de haberse aprovechado de las historias de su familia para triunfar como escritora, L., con sus crecientes intromisiones, se va adueñando de su vida hasta bordear la vampirización…

Dividida en tres partes encabezadas por citas de Misery y La mitad oscura de Stephen King, Basada en hechos reales es a un tiempo un poderoso thriller psicológico y una sagaz reflexión sobre el papel del escritor en el siglo XXI. Una obra prodigiosa que se mueve entre la realidad y la ficción, entre lo vivido y lo imaginado; un deslumbrante juego de espejos que propone una vuelta de tuerca a un gran tema literario –el doble– y mantiene en vilo al lector hasta la última página.

IMPRESIÓN PERSONAL.

Cuando terminé de leer esta novela de Delphine de Vigan no sabía muy bien que había leído, si una novela de cien por cien ficción o estaba ante un cincuenta por ciento ficción y otro cincuenta realidad de la escritora o un relato real de lo que le había pasado a la autora. Y es que en Basada en hechos reales es una novela que te sorprende porque todo el rato parece que estás delante de un escaparate de cristal oscuro donde puedes verte de cuerpo entero aunque no de forma tan perfecta como te verías en un espejo. Es una novela  que te sorprende por lo que te acerca a la autora, a sus problemas, a la forma en que los afronta o los rehuye pero, sobre todo, a esa parte más débil que la deja ciega y vulnerable, de tal modo que permite que en su vida entre esa especie de "alien" que tu desde el principio ves que no puede llegar a ser bueno y que poco a poco te la va absorbiendo.

En Basada en hechos reales, por un lado, tenemos a Delphine, una escritora, madre de dos hijos que comienzan en la universidad, compañera de un famoso director de documentales televisivos que viaja de forma habitual, motivo por el cual ella goza (o no) de mucho tiempo para sí misma y para su principal quehacer que es escribir y cumplir con los plazos que le ha marcado su editora para sacar su siguiente libro. Pero Delphine como tantos escritores se encuentra ante el gran problema de "la página en blanco" y después de un rotundo éxito anterior, no sabe qué escribir, no da con una temática que consiga mantener el nivel de su anterior obra en la que prácticamente se desnudó a ella misma y a los suyos. La protagonista no solo comparte nombre con la autora, situación familiar y profesión sino que parece todo el tiempo que habla de ella misma, ella misma vista desde el otro lado del espejo, con su sufrimiento interno, su manera de ocultar a todos los que la quieren lo que le está pasando y, por tanto, su soledad ante el problema que tiene y que la está haciendo sufrir personal y profesionalmente.

Y en esta situación aparece L, una negra literaria que escribe libros de otros como "churros". Yo no sé si L aparece de verdad o la autora la hace aparecer y no es un personaje real. Después de leer la novela hasta he dudado de su existencia. Pero lo cierto es que L irrumpe en la vida de Delphine como un torrente que se cuela dentro sin que te des cuenta, tan metida en los suyo, que no percibe como va arrasando con todo y como termina sola sin tener nada a lo que agarrarte más que a ella, que aparece siempre que la necesitas para tirarte un "salvavidas" ficticio. La verdad es que he sufrido mucho con este personaje y con la actitud de Delphine. La autora juega con citas de Misery de Stephen King y doy fe de que en muchas ocasiones me ha traído a la memoria esa novela y esa estupenda película, porque realmente L me ha puesto los pelos de punta con sus apariciones casuales y su manera de comportarse tan absorbente en el sentido literal del término.

Y de fondo, la literatura, la necesidad de plasmar en cada obra una parte de tu realidad, de tu ser mezclada por la ficción que lo difumine todo y como esta manera de escribir atrae más a un público lector más exigente que la ficción pura que rápidamente se descubre y se olvida. Hay conversaciones muy inteligentes y diría que didácticas sobre el sentido de la literatura, sobre su influencia en la gente y sobre el funcionamiento del mundo editorial. Una temática muy interesante tratada por dos personajes enfrentados que desean cosas diferentes y cuya visión del tema difiere por necesidad.

No dejo de admirar la manera de escribir de esta autora, su forma de engancharme con su literatura, con sus montajes temáticos que mezclan tan bien sus propias vivencias con una realidad difuminada de ficción y, todo ello escrito con una ambigüedad precisa y concreta que te hace dudar durante toda la lectura de si realmente lo que cuenta le ha pasado realmente o si no, o tal vez si alguno de los personajes ha existido en la realidad o hasta ahí ha llegado con el engaño y solo ha estado en la mente de la escritora. No lo sé, tendría que volver a leerla para estar más pendiente de estos detalles, la verdad.

Os recomiendo esta novela, aunque ya os digo que no es para todos los lectores. Es una mezcla rara entre realismo y una novela de intriga psicológica, no sabría describirla. Cuanto menos turbadora, pero estupendamente escrita como todo lo que he leído de esta autora.


miércoles, 15 de marzo de 2017

de Delphine de Vigan.


Título: Nada se opone a la noche
Autora: Delphine de Vigan
Editorial: Anagrama, 2016
Páginas: 376.

Sinopsis.

Después de encontrar a su madre muerta en misteriosas circunstancias, Delphine de Vigan se convierte en una sagaz detective dispuesta a reconstruir la vida de la desaparecida. 

Los cientos de fotografías tomadas durante años, la crónica del abuelo de Delphine, registrada en cintas de casete, las vacaciones de la familia filmadas en súper ocho o las conversaciones mantenidas por la escritora con sus hermanos son los materiales de los que se nutre la memoria. 

Nos hallamos ante una espléndida y sobrecogedora crónica familiar, pero también ante una reflexión sobre la «verdad» de la escritura, porque son muchas las versiones de una misma historia y narrar implica elegir una de esas versiones y una manera de contarla. Y esta elección a veces es dolorosa, porque en el viaje de la cronista al pasado de su familia irán aflorando los secretos más oscuros.

Impresión personal.

¡¡¡¡Qué tremendamente difícil es ser madre!!!!. 

Y digo que es difícil serlo en condiciones normales y cuasi idílicas de esas de familia "normal", felizmente avenida, vida rutinaria mezcla de creación propia y creación mundana según estereotipos de la época, de esas que se crean según cánones establecidos, se desarrollan, crecen y envejecen con una solidez envidiable. Y si ser madre en ese entorno amigable ya es todo un reto que nace y se supera día a día, en soledad o en equipo según sea tu consorte, cuando una es madre en unas condiciones personales y familiares, incluso sociales, no "normales", la cosa se complica hasta llegar a extremos tales como los que nos trae a su memoria Delphine de Vigan con esta historia, su historia y la de su madre Lucile. Al menos la historia de su madre que ella logra descubrir y desentrañar a base de mucho dudar, mucho superar obstáculos y y mucha valentía para no rendirse hasta llegar al final de los días de aquella a quien más se ama, de aquella que más nos duele.

Y también es tremendo ser hija!!! Y mucho más una hija que ha perdido a aquella que ni siquiera sabía que fuera tan importante. Una suele cometer el error de medir la importancia de las personas cuando ya no están a tu lado, cuando te falta la respiración y nadie te ayuda a seguir respirando, cuando necesitas unos oídos que te escuchen y te perciban y una voz que te hable y te diga que no pasa nada, que todo pasará. 
"Me doy cuenta cada día que pasa de lo difícil que es escribir sobre mi madre, acotarla con palabras, y de lo mucho que echo de menos su voz" (Pág. 130)

He envidiado todo lo que Delphine llega a conocer de su madre, por muy tormentosa que haya sido su vida, por muy injusto que fuera lo de malo que le pasó, por mucho que a veces no la he conseguido comprender y la hubiera zarandeado para que espabilara y se comportara como "es debido". A pesar de todos los defectos de Lucile, de sus traumas, sus adicciones, sus estados de felicidad pasajeros, Lucile era la madre que le tocó a Delphine y yo he sentido envidia de todo lo que la autora consigue conocer, contar y justificar de su madre. Esa reconciliación póstuma entre madre e hija que me ha llenado de paz a pesar de ir avanzando  con ella en la reconstrucción de su vida y sentir parte del dolor de la propia Lucile. Una reconstrucción honda, profunda y muy sentida, llena de matices, tantos como una vida tan compleja se merecía que se explicitaran. Lo simple hubiera sido escribir sobre lo que su madre hizo o dejó de hacer, lo que me hizo o me dejó de hacer. Pero Delphine de Vigan cuenta los hechos que va encontrando en videos, fotos, entrevistas a los familiares más allegados desde el corazón; no desde el suyo sino desde el de la propia Lucile porque en el fondo hija y madre se parecen mucho en aquello que sienten, en aquello que las hace ser felices o desgraciadas. Los motivos pueden diferir pero la manera de sentir el dolor o la felicidad es paralelo entre madre e hija.

Me hubiera gustado poder saber tanto de mi madre. Conocer en detalle cómo fue su infancia, como la vivió y la sintió, cómo se convirtió en la mujer que yo conocí en mis diferentes etapas y en las suyas. Y si, daría también parte de mi vida por volver a escuchar su voz, esos diez minutos diarios que me regalaba cada mañana en la distancia de un teléfono que hoy no sabría manejar.

No sé si recomendaros este libro. Lo que a mi me ha llegado al alma es posible que a otro tipo de lector le pase desapercibido. Las vivencias de la autora respecto de su madre, las mías propias y una manera de escribir tan personal, tan suya, a mi me ha emocionado en muchas ocasiones, me ha estremecido en otras y, sobre todo, me ha hecho añorar mucho muchísimo a mi propia madre y a la historia que fue y yo me perdí sin remedio.


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